Los datos del relevamiento realizado por Aapresid a traves de su Red de Manejo de Plagas (REM), que esta vez abarco mas de 1,8 millones de hectareas, confirman tendencias importantes y algunas senales de alerta en el manejo sanitario de los cultivos argentinos. El trabajo, que forma parte de un seguimiento que la entidad realiza desde hace casi una decada, permite dimensionar como enfrentan los productores las principales plagas, malezas y enfermedades, en un contexto marcado por la presion de resistencias y la necesidad de diversificar herramientas de manejo.
Una de las conclusiones mas relevantes es que la adopcion de biotecnologia sigue siendo elevada, sobre todo en maiz y soja, pero la sola incorporacion de eventos transgenicos no alcanza para eliminar ciertos problemas. En el 82% de los casos relevados se registraron danos y la presencia de especies que son consideradas “blancas” de la tecnologia, siendo la oruga de la espiga (Helicoverpa zea) la mas citada. Esto implica que, aun con genes Bt desplegados, las plagas encuentran condiciones para permanecer activas campana tras campana.
En maiz, los materiales con tecnologia Bt se consolidan como la principal estrategia contra lepidopteros. Durante la campana 2024/25, la version VIP fue la mas utilizada, con una adopcion del 68%. Aun asi, Aapresid volvio a encender alertas por fallas de control en hibridos Bt, un problema especialmente marcado en zonas del norte del pais. El relevamiento indica que, en la mayoria de los lotes, esos danos no demandaron aplicaciones de insecticidas de refuerzo: solo entre el 3% y el 15% de los maices VIP y Cry, respectivamente, requirieron controles adicionales. Este dato sugiere que la tecnologia sigue siendo efectiva en muchos casos, aunque la presion de seleccion sobre las plagas esta aumentando y poniendo a prueba su eficacia.
El diagnostico que surge de la encuesta es claro: el desafio no es unicamente desarrollar y sumar nuevos eventos biotecnologicos, sino preservar la eficacia de los existentes mediante estrategias que reduzcan la presion de seleccion sobre las plagas. Entre las practicas que especialistas y productores vienen impulsando figuran el monitoreo sistematico, la implementacion de umbrales de dano para decidir intervenciones, el uso de refugios donde corresponde, la rotacion de eventos y variedades y la combinacion de controles biologicos y culturales. Esas medidas buscan retrasar la aparicion de poblaciones resistentes y mantener las herramientas utiles a mediano y largo plazo.
En soja, la situacion tambien muestra cambios en el mapa de adopcion tecnologica. El evento Conkesta fue el que mas crecio entre 2024 y 2025, pasando de 0,6% a 8,3% de adopcion, lo que indica dinamicas de mercado y busqueda de alternativas por parte de los productores. No obstante, la encuesta alerta sobre quiebres de resistencia en soja y senala zonas donde los problemas se acentuan, por lo que la diversificacion de estrategias tambien es clave en este cultivo.
Respecto a enfermedades, el panorama es dispar segun el cultivo. En trigo, la roya amarilla o estriada (Puccinia striiformis) volvio a cobrar protagonismo y derivo en controles quimicos en mas del 60% de los casos, lo que confirma su rol central en las decisiones de manejo sanitario del cereal. En maiz, la roya comun (Puccinia sorghi) estuvo presente pero, segun el relevamiento, casi no demando intervenciones quimicas, lo que sugiere impactos mas localizados o presiones sanitarias distintas entre regiones y epocas.
El frente de malezas sigue siendo una de las mayores preocupaciones. La rama negra emergio nuevamente como determinante en las aplicaciones de barbecho de primavera, acompanada por yuyo colorado. En la postemergencia de los cultivos estivales, yuyo colorado y sorgo de Alepo figuraron entre las especies mas problematicas. Los modos de accion y activos mas utilizados reflejan esa presion: en preemergencia se recurrio mayoritariamente a grupos HPPD, PPO y ALS; en postemergencia, a glifosato, herbicidas hormonales y graminicidas. En cultivos invernales predomino la ausencia de aplicaciones postemergentes salvo en los casos puntuales en que fue necesario controlar cruciferas. Estas elecciones de manejo muestran una busqueda de combinaciones que permitan mantener control sobre un conjunto complejo de malezas, al tiempo que intentan retardar la seleccion de resistencia a herbicidas.
Un dato alentador del REM 2025 es el crecimiento en el uso de productos biologicos. El 37,7% de los productores incorporo algun biologico, ademas de los inoculantes habituales, lo cual representa un incremento de 10 puntos porcentuales respecto de 2024. Dentro de ese grupo, los bioestimulantes fueron los mas utilizados. Este movimiento responde tanto a la busqueda de herramientas complementarias para sostener rindes como a una mayor disponibilidad y confianza en formulaciones biologicas que complementan a los insumos convencionales.
La encuesta transmite un mensaje contundente sobre hacia donde debe orientarse el manejo futuro: integrar, diversificar y anticiparse. Con plagas que desafian cada vez mas a la biotecnologia y con malezas que acumulan historial de resistencia, depender de una sola herramienta -sea un evento Bt, un herbicida o una familia quimica- es una receta que conduce al acortamiento de su vida util. En cambio, combinar practicas culturales (rotaciones, cultivos de servicio, manejo de rastrojos), agronomicas (acortamiento del espaciamiento entre hileras, manejo de fechas) y biologicas (bioestimulantes, agentes de control biologico) con el uso responsable de tecnologias quimicas y biotecnologicas es la recomendacion recurrente.
Ademas de las decisiones en el lote, la encuesta pone sobre la mesa la importancia de la vigilancia: identificar variaciones regionales en la presion de plagas y malezas, compartir informacion entre productores y tecnicos, y fortalecer programas de manejo integrado y de extension para que las buenas practicas se adopten a escala. La combinacion de biologicos y fertilizantes tradicionales, mencionada por productores y tecnicos como una dupla que mejora rindes, ilustra como integrar herramientas puede potenciar resultados productivos.
En sintesis, el relevamiento de Aapresid sobre mas de 1,8 millones de hectareas muestra que la biotecnologia sigue siendo una herramienta central en maiz y soja, pero que su eficacia esta sometida a creciente presion. La presencia de plagas “blancas” en un alto porcentaje de lotes, las fallas parciales de control en hibridos Bt y el avance de malezas complejas exigen un cambio de enfoque hacia estrategias integradas y diversificadas. Mantener la eficacia de las tecnologias disponibles y sostener la productividad requerira combinar monitoreo, manejo cultural, rotaciones, practicas de refugio y el uso juicioso de biologicos y quimicos, todo enmarcado en una gestion proactiva y coordinada.


