Una de las consultoras que observó aceleración inflacionaria en el arranque de febrero es Orlando J. Ferreres (OJF): en la primera semana del mes, en base a precios del GBA, midió un IPC general y núcleo de 1,5% respecto a la semana anterior. Si bien es habitual que se registren subas elevadas en los primeros días del mes porque se concentra la mayor parte de los ajustes en servicios, de todas maneras se trata de una variación muy alta.
La inflación no afloja. La aceleración de los precios que se observó en enero (2,9% en el IPC general del Indec) se habría acentuado en los primeros días de febrero, de acuerdo con las mediciones de alta frecuencia de algunas consultoras económicas privadas. La evolución histórica indica que la estacionalidad juega a favor en febrero, aunque los ajustes de tarifas le pondrían un piso alto al índice, y en contra en marzo, por lo que el alivio podría venir a partir de abril.
¿Tardará en volver la tendencia bajista en la inflación?
Otras consultoras, como Analytica y C&T, indicaron ante iProfesional que, contrario a otras mediciones privadas, en los primeros días de este mes observaron una desaceleración en el avance de precios, por lo que esperan que el IPC de febrero finalice con una variación levemente inferior a la de enero. De todas maneras, seguiría en niveles muy altos, arriba de 2% mensual, teniendo en cuenta el arrastre estadístico, la inercia y los ajustes programados.
“A pesar de este efecto estacional, al comparar la variación semanal entre el 30 de enero y el 6 de este mes, es la inflación más alta desde diciembre de 2024, tanto para el nivel general como para el nivel núcleo”, destaca Facimex Valores. A la vez, resalta que en el rubro de alimentos y bebidas hay señales mixtas, teniendo en cuenta que algunas consultoras registraron una fuerte aceleración semanal (2,5%, según LCG), pero para otras fue moderada (0,3%, según Econviews).
“La típica estacionalidad más baja de febrero para los precios podría sugerir una desaceleración temporal antes de marzo, mes que se suele ver influenciado significativamente por aumentos en educación e indumentaria. Sin embargo, mediciones privadas de alta frecuencia sugieren que no descendería por debajo de 2,5% mensual por el impacto del ajuste de tarifas y servicios regulados”, afirma el equipo de research de Aldazábal.
El registro histórico indica que marzo suele ser adverso en materia inflacionaria, principalmente sostenido por los ajustes de precios vinculados con el rubro de educación. Por lo tanto, probablemente haya otro repunte el próximo mes. Una vez pasado este efecto estacional, el proceso de desaceleración podría retomarse a partir de abril.
“La inflación continuó acelerándose en los últimos meses, aún reflejando los efectos del desarme del apretón monetario preelectoral, cierto pass-through cambiario y la inercia, en parte impulsada por precios regulados, cuyo ajuste ahora está creando un piso para la inflación. Hacia adelante, estos efectos rezagados deberían disiparse y, tras el impacto de las reducciones de subsidios a las tarifas en febrero y marzo, la inflación debería retomar una tendencia descendente en los próximos meses”, agrega Max Capital.
A la vez, en el marco de la fuerte acumulación de reservas por parte del Banco Central, espera que la “estrategia del Gobierno siga siendo administrar la liquidez con sesgo restrictivo para mantener la estabilidad cambiaria y, de esta manera, evitar un traspaso a precios significativo, retomando el sendero de desinflación gradualmente a partir del segundo trimestre del año”.
“En cuanto a estrategias de inversión, continuamos viendo valor en los bonos CER hasta mitad de 2026. A pesar del ajuste relativo, las dudas acerca de la dinámica inflacionaria nos inclinan a sobreponderar los Boncer, al menos hasta que la inflación vuelva a caer por debajo de 2,0% mensual. El bono CER TZX26 ofrece una tasa real de 5%, con un plazo de 140 días”, detallan en IOL.
Ahora, la City mira estos bonos para aprovechar la inflación
Los analistas de IOL afirman que, al igual que los economistas corrigieron al alza las proyecciones de inflación, los inversores lo hicieron con la inflación implícita en los activos: en las últimas dos semanas, demandaron más bonos ajustados por inflación (CER) que a tasa fija, lo que hizo que la inflación break-even aumentara de 1,8% a 2,1% mensual en promedio para el primer semestre. Si bien prevén que la tendencia inflacionaria será a la baja, ponen en duda la velocidad en la que lo hará.
Facimex Valores prioriza los bonos CER TZX26 y TZX28, además de otro a tasa fija, el T15E7. La preferencia se debe a que “los datos de alta frecuencia vienen midiendo una inflación algo elevada en el arranque de febrero y los break-evens de inflación lucen algo optimistas para los próximos meses, pero pesimistas hacia 2027”.
Entre los instrumentos que ajustan por inflación, Cocos Capital encuentra valor en los retornos a 1 año vista que ofrece el bono CER TZX28, en un contexto en el que “persiste la inercia inflacionaria y vemos plasmados los efectos con rezago de la caída de la demanda de dinero del tercer trimestre del año pasado”, durante la previa electoral.
Al comparar las curvas de tasa fija y CER, resalta el equipo de research de Aldazábal, el mercado parece estar descontando un sendero de desinflación más optimista en el corto plazo. Esto lo lleva a inclinarse por instrumentos CER, como los bonos X29Y6 y TZX26, por encima de sus pares a tasa fija. Sin embargo, resalta, en el tramo largo prefiere a títulos a tasa fija, como T15E7 y T30A7, porque “el mercado pone en precios un sendero más pesimista que el nuestro”.
“Por este motivo, priorizamos el Boncer TZX26 en el tramo corto de la curva de vencimientos y el Boncap T15E7 en el tramo medio. En el tramo largo, priorizamos al Boncer TZX28, con espacio para la compresión para arbitrarse con la curva de bonos en dólares de ley local, aprovechando el carry de una inflación transitoriamente más alta durante el primer trimestre del año y el impulso de la baja estacional de la demanda de dinero en febrero”, sostiene Facimex.
A pesar de la aceleración inflacionaria, el 55% de la demanda en la licitación de deuda que realizó el Tesoro el miércoles se concentró en un instrumento a tasa fija que vence en abril, mientras los bonos ajustados por inflación captaron poco menos del 25% del total adjudicado. Este resultado, de acuerdo con Portfolio Personal Inversiones, sugiere que los inversores “continúan apostando al proceso de desinflación, al privilegiar rendimientos reales negativos y optar por tasa fija por debajo de la inflación“.


