viernes 13 febrero 2026

El nuevo mundo impulsado por Trump visto desde distintos continentes

En entrevistas o confidencias, ministros, consejeros, legisladores y militares de Brasil, Alemania, Filipinas, Taiwán y Colombia – entre otros países – explican cómo esta inestabilidad amenaza a sus naciones. Entre ellos, algunos advierten que el proceso de cambio será complejo.

De Venezuela a Groenlandia, pasando por el proyecto de una “Junta de Paz”, Donald Trump está moldeando un nuevo mundo, una era de imperios y de restricciones. La AFP habló con varios responsables que observan cómo el viejo orden se desmorona ante sus ojos.

Al observar el mundo de ayer, con sus reglas y costumbres, “todos nos vemos obligados a admitir que el rey está desnudo”, comenta un diplomático filipino bajo condición de anonimato, aludiendo al famoso cuento en el que nadie se atreve a decir la verdad hasta que alguien revela que el rey no lleva ropa.

“Estamos atravesando un momento de transición muy difícil hacia un nuevo orden que tendrá que surgir tarde o temprano. Pero estos periodos de transición a veces conllevan consecuencias terribles”, pronostica Celso Amorim, asesor del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.

– La tiranía de la geografía –

“Antes pensábamos que existían leyes y normas internacionales”, señala Weng Hsiao-ling, diputada del Kuomintang, el partido taiwanés de oposición.

¿Cómo se posicionará el gigante brasileño, potencia emergente y miembro del club de los BRICS, pero situado dentro del perímetro de la doctrina Monroe 2.0 de Washington?

Aunque hay consenso en la lectura de la situación, las conclusiones difieren de un continente a otro.

“Construir sobre lo que ya se ha hecho: el acuerdo comercial UE‑Mercosur, mantener buenas relaciones con China, India, los BRICS, pero también con Estados Unidos”. Y añade: “Queremos conservar buenas relaciones con Washington, pero basadas en el respeto mutuo”.

Amorim apuesta por la continuidad.

Estados Unidos “cree que está en automático el que México se alinee con el imperio norteamericano. No creo que sea tan fácil”, afirma Ricardo Monreal, líder del partido gubernamental, Morena, en la Cámara de Diputados.

Una búsqueda de equilibrio y de distanciamiento respecto a la hegemonía estadounidense que muchos países del continente podrían tener dificultades para lograr, como México, país fronterizo y con frecuencia objeto de las presiones del tempestuoso presidente estadounidense.

“Pero yo sostengo que México, con 110, 120 millones de habitantes, es un país que puede definir el bloque económico y que el trato que Estados Unidos le da a México no es el de un socio. Estados Unidos pretende que sea un subordinado. Y eso no creo que lo vaya a lograr”.

“El margen que tenemos es muy limitado, porque nuestra dependencia es fuerte. Nuestra vecindad es inevitable. Somos vecinos, como decía Alan Riding, vecinos distantes”, señala.

China y Rusia, a su vez, podrían sentirse alentadas por las acciones de la administración estadounidense. Los países potencialmente amenazados confían en que aún están protegidos.

– Esperanza de protección –

“Debemos ser prudentes, porque China sacará lecciones de este tipo de operación” y podría intentar inspirarse en ella, advierte en tono realista.

En Taiwán, cuya supervivencia política depende en gran medida del apoyo de Washington, el diputado Wang Ting-yu, del gobernante DPP, cree que la captura de Nicolás Maduro en Venezuela es una advertencia a los regímenes autoritarios, que se lo pensarán “dos veces antes de lanzar una invasión o una guerra”.

“El futuro económico de Estados Unidos depende en gran medida de la región indopacífica, especialmente de la ASEAN y de Filipinas. Si Groenlandia es crucial para su seguridad nacional, el Indopacífico es vital para su seguridad económica”, señala el diplomático filipino citado previamente.

En Filipinas, la dependencia de Estados Unidos respecto a la seguridad de los flujos comerciales globales es vista como un factor clave.

– Mundo “darwiniano” –

“No digo que esto (las acciones de Trump) no preocupe a nadie, pero existe cierto sentimiento de seguridad, y esperamos no estar equivocados”, afirma.

“El mundo ha vuelto a ser profundamente darwiniano. No es la inteligencia lo que prima, sino la velocidad de adaptación” a esta nueva realidad.

En Europa, que durante décadas vivió protegida de los soviéticos gracias al poder estadounidense y que, según numerosas teorías de las relaciones internacionales, sigue siendo indispensable para Washington por su posición como puerta de entrada a Eurasia, “estamos completamente paralizados”, lamenta un alto mando militar bajo condición de anonimato.

Aunque para ello haya que llegar al extremo de llamar “papito” a Donald Trump, como lo llamó el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en la cumbre celebrada el pasado junio en La Haya.

“Debemos mantener a Estados Unidos vinculado a Europa el mayor tiempo posible”, opina Armin Laschet, presidente de la comisión de Relaciones Exteriores del Parlamento alemán.

El vicecanciller colombiano, Mauricio Jaramillo, dice que tras la captura de Maduro, le “sorprendió ver a diplomáticos del Consejo de Seguridad de la ONU, de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños y de la Organización de Estados Americanos no reaccionar, no decir: ‘Esto es extremadamente grave'”.

En esta reconfiguración, ¿qué hacer con las herramientas del orden multilateral, como la ONU, paralizada desde hace años?

“Naciones Unidas tiene que fortalecerse, tiene que representar realmente un espacio de coordinación multilateral y también de que, frente a situaciones como las que están, pues no puede ser la ley de la fuerza de quien tenga un ejército más grande o la economía mayor”, señaló la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, en su conferencia de prensa del 7 de enero.

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