En la misma línea, firmas como Textilana, dueña de la marca Mauro Sergio y proveedora de Kosiuko, y Eseka, la compañía produce las marcas Cocot y Dufour, vienen aplicando suspensiones, despidos y freno en sus estructuras productivas a raíz de las dificultades para competir con los productos importados. A este pelotón se añadió ahora la novedad de que Grupo Sforza, propiedad del empresario brasileño Carlos Wizard Martins, mantiene en suspenso la continuidad de la planta tucumana donde se producen las zapatillas Topper.
El derrumbe que muestra la producción local de calzado e indumentaria sigue poniendo al borde de la desaparición a nombres por demás relevantes de la escena comercial doméstica. Un ejemplo en ese sentido corresponde a Dass, la firma brasileña que en su planta en Eldorado, en la provincia de Misiones, fabrica para Nike, Adidas, Umbro, Asics y Fila. La firma en cuestión viene aplicando sucesivos recortes de personal y en 2025 bajó la persiana de sus instalaciones productivas en Coronel Suárez, provincia de Buenos Aires. La empresa ahora discute cómo seguir mientras, en paralelo, avanza hacia un modelo basado en la utilización de insumos importados.
De 2025 a esta parte, la firma implementó una merma en el esquema de horas laborables por trabajador, además de suprimir la operatoria en Aguilares durante las jornadas de los sábados y achicar los turnos de los viernes.
Despidos en la fabricante de Topper
La firma en cuestión recortó al menos 150 empleos en los últimos dos años y la planta de Aguilares, en Tucumán, es la única que produce la marca en la Argentina. El fuerte comercial de Wizard Martins, se da por descontado, está en el país vecino.
También a raíz del contexto comercial en contra, la empresa mantiene abierto un programa de retiros voluntarios que, señalan en esa provincia, tampoco se presenta como una opción demasiado atractiva para los empleados en Aguilares dado que fija el pago de las indemnizaciones en cuotas.
A la par, Grupo Sforza puso en marcha un cronograma de suspensiones periódicas siempre con la perspectiva de no avanzar con nuevos despidos. Según fuentes en Tucumán, la compañía también avanzó con el pago fraccionado de los salarios y todo indica que, dado el contexto de invasión de productos importados y baja del consumo interno, en el corto plazo no habrá recuperación de los niveles de producción de la planta.
“Topper aduce la baja estrepitosa de las ventas y el impacto negativo de la apertura de las importaciones y toda la política del gobierno que impacta sobre la industria en general”, dijo al respecto Daniel Gordillo, delegado de esa organización, en declaraciones radiales recientes.
Desde la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado de la República Argentina (UTICRA) señalaron que, de frenarse la actividad en Tucumán, Topper dejaría de tener presencia en la escena industrial del país tras más de 50 años de vigencia.
Los importados liquidan la producción local
La apertura indiscriminada de las importaciones establecida por el Gobierno, y la expansión que muestran las compras online a portales chinos como Shein y Temu a partir de esa medida, mantienen en terapia intensiva la situación productiva en la mayoría de las textiles y fabricantes de calzado con base en la Argentina.
“La situación en la fábrica de Topper es crítica. La empresa tiene una postura clara de que tiene programas productivos tan solo para trabajar hasta el día jueves a la tarde y viernes a la mañana”, agregó.
El argumento enarbolado por la compañía para justificar la medida radica en que Textilana sigue sin ver recuperación en la demanda del mercado interno, además de presentar un enorme stock acumulado de prendas y dificultades para competir con los productos que llegan desde el exterior.
En esa línea, Textilana, con operaciones en Mar del Plata y también dueña de la firma Hilamar, acaba de notificar a los 175 empleados aún ligados a la textil que extenderá hasta junio su esquema de suspensiones y pago acotado de salarios. En noviembre del año pasado, la compañía había establecido un plazo para retomar su operación “normal” que vencía el 31 de este mes.
Por el lado de Eseka, la firma que provee a Cocot y Dufour atraviesa una instancia de conflicto por el despido de 140 personas efectuado en los últimos dos meses. Al mismo tiempo, la empresa viene cubriendo salarios, aguinaldo y vacaciones bajo un régimen de cuotas.




