Empresarios, furiosos con Milei por sus nuevos ataques contra Paolo Rocca y el dueño de Fate

El presidente de la UIA, Martín Rapallini, había presenciado el discurso de Milei visiblemente molesto, luego de que intentó un acercamiento con el gobierno libertario y llegó a integrar el Consejo de Mayo. Evitó hacer declaraciones, pero la central fabril emitió esta tarde un comunicado lapidario, aunque sin personalizar sobre Milei.

El discurso de Javier Milei en Nueva York, ante unos 400 empresarios e inversores reunidos en el Argentina Week del JP Morgan, dejó una estela de incomodidad en el empresariado argentino. La Unión Industrial Argentina (UIA) emitió un duro comunicado en el que expresó su “profundo malestar y preocupación” por los ataques “injustos e infundados” del Presidente contra dos de los industriales más poderosos del país: Paolo Rocca, de Techint, y Javier Madanes Quintanilla, dueño de Aluar y Fate.

El Presidente había dicho este martes al abrir el Argentina Week, al justificar su política de apertura de importaciones de bienes de consumo, que “los que defienden a la industria nacional son unos chorros” porque protegen sus intereses. Esa frase caló hondo en la UIA. Iba a referida a Rocca y Madanes Quintanilla pero también a los textiles y la industria general.

El comunicado de la UIA fue lapidario: “Desde la Unión Industrial Argentina expresamos nuestro profundo malestar y preocupación por las declaraciones del presidente Javier Milei, en las que calificó a ‘aquellos que defienden la industria nacional’ -es decir, también los industriales argentinos- con expresiones que creemos injustas e infundadas porque distorsionan el rol que ha tenido y tiene la industria en la historia económica y social del país”.

Tampoco el presidente de la Sociedad Rural, Nicolás Pino, opinó sobre las declaraciones del Presidente. Su sector está en sintonía con el Gobierno: el Banco Nación anunció en Expoagro créditos para la compra de maquinaria agrícola a tasa cero en dólares y al 19% en pesos, menor que la inflación prevista. Milei ataca a los industriales que según él piden subsidios y prebendas, pero le devuelve gentilezas al campo que paga retenciones.

“Estas declaraciones no ayudan”: la reacción de otro empresario a los dichos de Javier Milei

Hubo reacción en otros sectores. El presidente de la Cámara de la Construcción, Gustavo Weiss, aseguró que “estas declaraciones no ayudan” a generar un clima de negocios. Por su parte, el presidente de la Cámara Argentina de Comercio, Mario Grinman, no hizo declaraciones pero es público su apoyo al gobierno libertario pese al retroceso del consumo.

Pero en lugar de concentrarse en seducir a los inversores internacionales con oportunidades de negocios en el país, el Presidente dedicó buena parte de los 40 minutos de su discurso a una pelea doméstica con nombre y apellido y a ventilar al sol los trapitos de entrecasa.

El ataque de Milei dejó malestar empresario, especialmente en las Pymes luego de la postal del Presidente que blandió el lanzallamas sobre Rocca y Madanes. La escena ocurrió en el piso 15 del edificio sustentable de 60 pisos que el banco tiene sobre Park Avenue, con vistas privilegiadas al Midtown de Manhattan. Allí, Milei, presentado por el CEO global del JP Morgan, Jamie Dimon, comenzó su exposición con una promesa grandilocuente: convertir a la Argentina en “el país más libre del mundo”, aunque aclaró que también habría “restricciones morales”.

El mandatario insistió en su tesis de que quienes defienden la industria nacional lo hacen para mantener privilegios. “Los que defienden la economía cerrada para defender a la industria nacional son unos chorros”, afirmó ante una audiencia que incluía ejecutivos de Chevron, Rio Tinto, First Quantum Minerals, McEwen Mining, Citi, Merck, Pfizer, Johnson & Johnson y organismos financieros como la DFC y el EXIM Bank, entre otros cientos de empresarios y CEOs.

“Todos saben que en las últimas semanas tuve confrontaciones abiertas con Paolo Rocca, con Javier Madanes Quintanilla y con el sector textil”, arrancó Milei. Y enseguida lanzó su definición más filosa: “Quizás Rocca y Madanes, en connivencia con políticos ladrones, atacaron a los argentinos durante muchos años, pero se terminó. Se terminó la Argentina corrupta”.

Solo este miércoles, 24 horas despues, la entidad fabril difundió un comunicado de tono inusualmente severo. Allí sostuvo que las declaraciones del Presidente constituyen un agravio “injusto e infundado” que distorsiona el papel histórico de la industria argentina.

La dureza del mensaje provocó incomodidad en parte del auditorio. El propio titular de la UIA, Martín Rapallini, que estaba presente en el evento, estuvo a punto de levantarse en medio de la exposición. Quienes lo vieron retirarse aseguran que su rostro estaba desencajado y demudado, aunque no quiso hacer declaraciones, consultado por iProfesional. Se sabe, Rapallini es un empresario con apoyo de Paolo Rocca, el más influyente industrial de la UIA históricamente.

La central fabril remarcó que cuando desde la “máxima investidura institucional” se “descalifica a quienes producen e invierten, no solo se hiere ese esfuerzo cotidiano, sino que también se debilita el clima de respeto que el país necesita para atraer inversiones”.

La Argentina cuenta con miles de empresas industriales —grandes, medianas y pequeñas— que hoy atraviesan un momento muy difícil por la caída de las ventas y la actividad”, señaló la UIA. Y advirtió que detrás de cada una hay empresarios, trabajadores y familias que sostienen el entramado productivo del país.

Las críticas no llegaron solo desde la industria. El presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Gustavo Weiss, también cuestionó el tono del jefe de Estado. “No me gustan los ataques a empresarios importantes que invirtieron mucho. Tenemos que apostar a mayor inversión y empleo”, señaló en declaraciones radiales y a iProfesional. Y agregó: “El Presidente puede tener derecho a hacer un comentario, pero insistir tanto creo que no ayuda”.

“Los inversores no solo miran oportunidades económicas”

El comunicado también subrayó un punto sensible para el Gobierno: “Los inversores no solo miran oportunidades económicas, sino también la calidad institucional y el clima de negocios”. Por ello aseguró: “Las descalificaciones públicas hacia quienes producen y generan empleo no contribuyen a consolidar ese camino”, alertó la entidad. Muchos empresarios norteamericanos se preguntaban este martes si Milei trata así usualmente a los empresarios qué garantías podrían tener los extranjeros.

La tensión también se percibe entre las pymes. Mauro González, presidente de la Confederación Federal Pyme, convocó a diversas organizaciones del sector para analizar una posible marcha para el miércoles 18, en protesta por la situación productiva, aunque la movilización aún no fue confirmada. Podrían incluirse muchas asociaciones Pymes del país.

Weiss describió además el delicado momento que atraviesa su sector. “La construcción está en problemas porque la obra pública no se está haciendo, salvo algunas obras de mantenimiento vial, y el costo de construir frena inversiones privadas”, explicó.

El empresario describió el perfil de Milei dentro del de los líderes que describe el escritor Giuliano Da Empoli en “Los ingenieros del caos”, “La era de los depredadores” y “El Mago del Kremlin”, libro de cabecera del asesor presidencial ahora devaluado Santiago Caputo en abierto enfrentamiento con Karina Milei.

Un empresario argentino de la colectividad judía, reconocido industrial, dijo a iProfesional que “el daño que nos está haciendo a la colectividad judía es enorme, esta definición de sionista, sus viajes a Israel, sentarse con Benjamín Netanjahu, es muy perjudicial para la colectividad judía argentina y del mundo y los israelíes a quienes Netanjahu está llevando a un callejón sin salida, tenemos familiares militando en contra del gobierno israelí en este momento”.

Pero otros asistentes consideraron que el escenario no era el adecuado para una disputa interna. “La gente vino a entender los cambios en la Argentina y a ver cuánta confianza despierta el país. No sé si es la mejor estrategia pegarles así a empresarios tan conocidos”, comentó uno de los presentes al terminar la ponencia de Milei. Un CEO lo resumió con una frase breve en inglés: “Too much”.

Dentro del propio evento en Nueva York hubo reacciones diversas. Algunos empresarios valoraron el estilo frontal del Presidente. “A los americanos nos gusta que se hable directo: si algo cuesta 10 y se vende por 50, está mal”, comentó un ejecutivo estadounidense vinculado al sector energético.

En su discurso, Milei vinculó el caso de Madanes con el cierre de Fate y el despido de 920 trabajadores. Según dijo, el empresario habría reclamado mantener barreras comerciales bajo la amenaza de cesantías. “Si no le manteníamos la barrera nos iba a tirar 920 trabajadores a la calle… y los tiró”, sostuvo.

Desde Aluar reaccionaron con cautela. Voceros de la compañía señalaron que si el Gobierno cree que hubo presiones indebidas debería explicitar quién las recibió y quién las ejerció. “Pedir una medida de protección no es un acto de corrupción ni una irregularidad. A un pedido se contesta con una negativa y listo”, afirmaron.

Así, el Presidente convirtió su cruzada económica en una “batalla moral” contra lo que denomina empresarios prebendarios, ladrones y corruptos amigos del kirchnerismo. Pero la escena dejó una pregunta flotando entre los ejecutivos que viajaron a escucharlo a Manhattan: si el objetivo era seducir inversiones, abrir un frente con parte del empresariado argentino quizá no era la mejor tarjeta de presentación. Se sabe que Milei lo hizo ademas como estrategia para culpar a los industriales por el cierre de 22 mil empresas, los 300 mil despidos, la caída de la capacidad instalada al 54% y ante el temor a que se consolide la tendencia negativa de su imagen pública en las encuestas.

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