En 2015 el estado colombiano firmó el Acuerdo de París que establece compromisos para reducir la exploración, explotación y consumo de combustibles fósiles, como carbón, gas natural y petróleo.Una consecuencia del acuerdo es el riesgo de convertir los activos relacionados con la explotación de combustibles fósiles en activos varados, cuyo valor decrecería a medida que dejen de ser operativos.Este riesgo tiene implicaciones financieras para las firmas del sector que además tienen relevancia macroeconómica, dada su importancia para la economía del país.En un documento reciente publicado en la serie de Borradores de Economía del Banco de la República, el investigador Camilo Bohórquez y coautores del Graduate Institute of Geneva estiman el efecto de la firma del Acuerdo de París sobre el crédito de las firmas colombianas del sector de combustibles fósiles.Para ilustrar el contexto del problema estudiado, el Gráfico 1 muestra el valor promedio por firma de los saldos de crédito comercial bancario de las firmas del sector de combustibles fósiles y el de las firmas del resto de sectores.Como puede verse, esta diferencia que era cercana a cero hasta la ratificación del acuerdo se hace negativa a partir de entonces. La estimación indica que el cambio en el saldo de los créditos a las firmas del sector de combustibles fósiles cayó casi 50 %.Además, hay indicios de que el impacto es permanente, aunque los resultados de mediano plazo pueden estar afectados por otros factores. El documento también muestra que los efectos del acuerdo varían según el tamaño de la firma, siendo estos mayores para firmas con menor capitalización o menor valor de sus activos.
Empresas de combustibles fósiles y sus retos de financiación por acuerdos ambientales
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