Para evaluar como se perfila la temporada 2026, Nicolas Sanchez, presidente de la Camara Argentina de Fruticultores Integrados (CAFI) y CEO de Patagonian Fruits Trade SA, ofrece una mirada que combina datos productivos, comerciales y sanitarios. Sanchez anticipa que los volumenes de la proxima cosecha seran inferiores a los de 2025, debido a una serie de factores climaticos, economicos y estructurales que afectan a la fruticultura del Alto Valle del Rio Negro, donde las peras y las manzanas siguen siendo los cultivos emblematicos.
La cosecha 2026 ya comenzo formalmente: algunas peras fueron recolectadas la semana pasada y la recoleccion mas intensa se inicio con la variedad Williams. Sin embargo, las heladas de primavera afectaron parcialmente la floracion de ciertos huertos, reduciendo la cantidad de frutos que se desarrollaron. Ademas, episodios de calor prematuro aceleraron la maduracion y, en algunos casos, disminuyeron la coloracion de la fruta, lo que limita la capacidad de guarda de largo plazo y reduce la oferta de fruta de alta calidad para los mercados de exportacion y consumo interno.
A esos factores climaticos se suman consecuencias economicas: la recesion de 2024 y el aumento de costos en dolares erosionaron margenes en 2025 y dejaron stocks importantes que condicionaron la dinamica comercial. Segun datos de SENASA compartidos por CAFI, la produccion 2025 quedo registrada en 611.865 toneladas de pera y 454.288 toneladas de manzana. Pero no solo los volumenes determinan el resultado: la calidad, el momento de cosecha, el indice de madurez y el manejo poscosecha son determinantes para la comercializacion y la capacidad de conservacion en camaras frigorificas.
Sobre la guarda, Sanchez recuerda que la duracion en frio depende de multiples factores: punto de cosecha, indice de madurez y condiciones de empaque. Una manzana cosechada en condiciones optimas puede conservarse hasta 14 meses con la tecnologia actual; las peras tambien presentan buena capacidad de conservacion cuando se cosechan y tratan adecuadamente, aunque su vida util variara segun variedad y manejo. La existencia de grandes stocks acumulados en 2024 y 2025 por ventas retraidas en el mercado interno y exportaciones insuficientes contribuyo a que parte de la fruta se almacenara mas tiempo del previsto.
En la comercializacion, ambos cultivos combinan ventas en fresco y procesos industriales. Las peras y manzanas tienen mayor valor comercial en fresco, aunque hay segmentos industriales relevantes: jugos concentrados, pulpas y productos deshidratados como chips de manzana para barras de cereal. Sanchez senala que la industrializacion permite valorizar fruta de menor calidad comercial, pero la prioridad del sector sigue siendo acceder a mercados de alta preferencia por fruta fresca.
Los destinos de exportacion son variados. Brasil y el mercado interno argentino siguen siendo claves, pero las manzanas y peras argentinas llegan a mas de 60 paises. Estados Unidos compra fruta, especialmente de nichos como la organica; Canada y Mexico tambien aparecen entre los destinos. En Latinoamerica, ademas de Brasil, mercados como Peru, Colombia, Paraguay y Bolivia tienen participacion. Europa, con compras puntuales de ciertas variedades, y Rusia, que ha sido historicamente un mercado importante para peras, completan el panorama. Medio Oriente y China reciben envios, aunque en menor volumen relativo. La competitividad frente a oferentes de Oceania o Sudafrica depende de logistica, aranceles y protocolos fitosanitarios.
En ese sentido, la barrera sanitaria del rio Colorado y su posible flexibilizacion es un asunto central para la fruticultura patagonica. Los productores de la region sostienen que mantener controles estrictos garantiza estatus libre de plagas, condicion que habilita el acceso a mercados exigentes. La apertura sin compensaciones podria generar la entrada de plagas -por ejemplo moscas de la fruta- y, en consecuencia, la perdida de mercados o la imposicion de restricciones fitosanitarias que aumenten costos de exportacion. Un hallazgo de plaga puede provocar la declaracion de zonas de emergencia, tratamientos adicionales, controles de embalaje y limitaciones a la circulacion de fruta. Para contrarrestar riesgos, se utilizan medidas como la tecnica de insecto esteril y la confusion sexual; tradicionalmente SENASA aportaba a estos programas, pero segun Sanchez ese apoyo fue retirado y hoy los productores asumen esos costos.
La posible flexibilizacion de la barrera se percibe como una medida que beneficiaria sobre todo a la produccion ganadera, no a la fruticultura orientada a mercados internacionales. La alternativa para los fruticultores seria implementar barreras propias, con costos significativos que incluyen infraestructura y canon; Sanchez menciona cifras orientativas en torno a varios millones de dolares para modelos comparables a regiones como Mendoza.
En materia comercial externa, el acuerdo entre el Mercosur y la Union Europea genera expectativas. Un posible descenso de aranceles podria mejorar condiciones competitivas para ciertos productos, aunque la letra chica, los plazos y las cuotas determinaran su impacto real. Actualmente, dependiendo del producto y del periodo, los aranceles pueden oscilar entre 4% y 7% u otros valores variables, por lo que la implementacion efectiva del acuerdo y su calendarizacion seran factores a seguir durante el ano.
El contexto macroeconomico interno tambien incide en la demanda y en el poder de compra. La inflacion de 2025, que segun INDEC se situo en torno al 31,5% anual, y un consumo interno retraido afectan la velocidad de colocacion de fruta en el mercado domestico. En un escenario donde la oferta de fruta de guarda se reduce por cuestiones climaticas, esa menor disponibilidad puede sostener precios; sin embargo, la fragmentacion en las vias de comercializacion y la existencia de productores con relaciones comerciales de largo plazo hacen que no exista un unico precio de referencia para el productor.
Finalmente, el avance de la industria energetica, como la expansion de Vaca Muerta, y la presion sobre tierras y recursos hidricos plantean desafios adicionales para la fruticultura. La competencia por hectareas, la infraestructura y la disponibilidad de servicios obligan a pensar en planificacion territorial y politicas que reconozcan la vocacion fruticola de la region.
En sintesis, la temporada 2026 se perfila con menores volumenes respecto a 2025 por razones climaticas y por efectos acumulados de anos anteriores. El balance final dependera de la capacidad de colocacion en mercados externos, de la gestion sanitaria y poscosecha, y de decisiones politicas sobre barreras fitosanitarias y acuerdos comerciales. Los productores muestran cautela: mantienen expectativas por mejoras en acceso a mercados y por la posible mejora de condiciones comerciales, pero enfrentan costos crecientes, variabilidad climatica y la necesidad de sostener estandares sanitarios que les permitan seguir exportando.




