En el peor año de su historia, el sector arrocero sigue acumulando pérdidas, a pesar de no haber ninguna emergencia agropecuaria, agravada por el aumento de los precios y sumida por la escasez de agua.
Los productores consideran seriamente migrar hacia siembras adaptadas a suelos con menor capacidad hídrica, como el trigo, ante la posibilidad de reducir el área de siembra, casi sin esperanzas.
La plantación del antiguo “oro vegetal” brindaría a los agricultores de Corrientes una doble oportunidad para migrar hacia un entorno más natural y amigable, sin abandonar el cultivo de cereales, debido a la disminución creciente de la población en la región Centro del país, también afectada por la escasez de recursos hídricos.
La cosecha de trigo, un cultivo no convencional en Corrientes, permitiría al sector reevaluar las predicciones del Banco Mundial que lo consideraban uno de los cinco “núcleos duros” con mayor potencial internacional en la región.
UN PRIMER SEMESTRE PARA EL OLVIDO
El cálculo se suma a una pérdida catastrófica de 650 millones de dólares acumulada desde diciembre de 2021 con el inicio de la seca y las primeras advertencias de incendios de gran magnitud, como los que devoraron la mitad del territorio correntino en pocos meses de 2022.





