Una renuncia que expone una crisis universitaria y productiva
Una anecdota reciente relatada por Pablo Palazzesi, decano de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), sintetiza una tension estructural: un empleado joven de la facultad renuncio para trabajar de tractorista en el campo porque el salario privado le resultaba mas conveniente. No se trata de una metafora ni de un dato aislado; es una senal concreta de como el desfasaje entre la economia real y el financiamiento universitario esta erosionando la capacidad formadora y el capital humano de instituciones clave para el sector agropecuario.
Palazzesi, ingeniero agronomo y referente de la casa de estudios, cuenta desde la gestion diaria. Su testimonio apunta a un problema doble: mientras la agricultura demanda mas conocimiento y tecnologias complejas, la universidad pierde docentes y personal por motivos economicos. El caso del empleado que dejo la facultad por mejor salario en el campo resulta especialmente contundente porque muestra que no solo faltan recursos para infraestructura o insumos, sino que se estan perdiendo quienes sostienen la ensenanza y la extension.
Hay escasez real de agronomos o un problema de orientacion laboral?
En el discurso publico se repite que faltan ingenieros agronomos en determinadas zonas productivas. Palazzesi matiza: los egresados se emplean -en su facultad no hay titulados sin trabajo-, pero el mercado muchas veces los encasilla en funciones de corto plazo o en tareas comerciales, como la venta de insumos, en lugar de integrarlos en roles estrategicos de planificacion productiva y sostenibilidad. Ese fenomeno muestra que la cuestion no es solo cuantitativa, sino cualitativa.
Si existiera un marco productivo y normativo que promueva rotaciones, manejo de suelos y sistemas integrados a largo plazo, la demanda de profesionales con formacion amplia y estrategica aumentaria. En cambio, el mercado actual absorbe mano de obra pero no siempre orienta su formacion hacia desafios complejos: investigacion aplicada, gestion de riesgos, diseno de sistemas productivos sustentables y uso de tecnologias emergentes (sensores, drones, inteligencia artificial).
Desfinanciamiento: la “fuga” que debilita a la academia
El nucleo mas preocupante es el impacto del desfinanciamiento en la capacidad universitaria. Salarios que ya no alcanzan, jubilaciones no reemplazadas por personal formado, y la migracion a empleos privados con mejores condiciones reconfiguran el tejido academico. Formar un docente o preparar a un responsable de catedra lleva tiempo y experiencia; cuando esos perfiles se pierden, se debilitan programas, practicas profesionales y la vinculacion con el sector productivo.
Palazzesi senala que la solucion depende en buena medida de decisiones de politica publica y de la voluntad institucional para articular incentivos. Sin cambios, la perdida de capital humano terminara afectando no solo a la universidad sino a la productividad, la gestion ambiental y la capacidad de innovacion del agro.
Adaptaciones en la formacion: flexibilidad y tecnologia
Frente al contexto, la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNR avanzo en la actualizacion curricular: redujo la carga horaria de la carrera de Ingenieria Agronomica de 3.700 a 3.500 horas y flexibilizo los ultimos anos para permitir itinerarios mas especializados. La propuesta responde a dos necesidades: acortar trayectos para acercarse a las expectativas de las nuevas generaciones y ofrecer perfiles diversos ante un mercado que exige conocimientos en ecofisiologia, ganaderia, teledeteccion y herramientas digitales.
La adopcion de tecnologia en campo ya no es marginal: drones, sensores remotos y sistemas de datos se incorporan a la rutina productiva. La facultad ha incrementado actividades de preingreso y visitas a colegios agropecuarios, lo que permitio recuperar niveles de ingreso previos a la pandemia con alrededor de 360 nuevos estudiantes en el ultimo ciclo. Tambien se fortalecieron la extension y la vinculacion con cooperativas, comunas y empresas para mantener una formacion conectada con la realidad productiva.
Propuestas para retener talento y fortalecer la vinculacion
Para enfrentar el desajuste entre necesidades productivas y capacidad academica, conviene considerar medidas complementarias y realistas:
– Incentivos salariales y escalas diferenciales: reconocer la formacion y la experiencia en cargos docentes o de extension para reducir la rotacion hacia el sector privado.
– Programas de formacion continua y reconversion: ofertar cursos de actualizacion tecnologica y gestion que permitan a profesores y tecnicos mantenerse relevantes ante la transformacion digital del agro.
– Becas y apoyo a la investigacion aplicada: fomentar proyectos conjuntos entre universidades y empresas que generen empleo calificado en ambitos locales.
– Itinerarios educativos flexibles: acortar tiempos de titulacion mediante trayectos modulares, sin perder la formacion generalista, y certificar competencias especificas requeridas por el mercado.
– Politicas publicas que promuevan empleo estrategico: marcos regulatorios y estimulos que incentiven la contratacion de agronomos en roles de planificacion y sustentabilidad.
Mirada a futuro: interdisciplinariedad y sostenibilidad
Palazzesi subraya que el agronomo del futuro no trabajara aislado. Los desafios productivos, ambientales y sociales exigen equipos interdisciplinarios: agronomos, veterinarios, ingenieros en sistemas, economistas y especialistas en politicas publicas. Reformar la duracion y los contenidos de las carreras, impulsar la formacion practica y consolidar la vinculacion con el sector real son pasos indispensables.
La situacion es una advertencia: la tecnologia y el conocimiento existen, pero el sistema que debe sostenerlos -universidades, incentivos y politicas publicas- corre riesgo. Si la academia no logra retener a quienes ensenan y formar profesionales orientados a soluciones estrategicas, el impacto sera visible mas alla de las aulas: en la productividad, en la gestion ambiental y en la capacidad del pais para innovar en uno de sus sectores mas dinamicos. La salida requiere decisiones coordinadas entre instituciones educativas, gobierno y empresas para convertir la alerta actual en oportunidad de transformacion.


