Proyecto ganadero exitoso en 1000 hectareas supero escepticismo local y revoluciono calidad de la carne

Buen Arbol SA: un modelo ganadero productivo en General Alvear

Jose Fernando Sole, de 45 anos, es ingeniero agronomo y administrador de Buen Arbol SA, un establecimiento de 1.700 hectareas ubicado en el partido de General Alvear, provincia de Buenos Aires. Nacido de una division familiar en 2005, el campo pertenece actualmente a Catalina Estrugamou y forma parte del grupo CREA Vallimanca. De la superficie total, unas 700 hectareas son aptas para agricultura y se arrendan a contratistas, mientras que las 1.000 hectareas restantes se destinan a un sistema ganadero integrado de cria, recria y engorde que ha mostrado resultados muy por encima del promedio regional.

El entorno fisico condiciona las decisiones del manejo: el predio se encuentra en el extremo este del partido, proximo a Saladillo, con una precipitacion media anual cercana a 1.000 mm y suelos de clases IV y VI, mas apropiados para la ganaderia que para la agricultura intensiva. Pese a estas limitaciones, el sistema ganadero de Buen Arbol alcanza una produccion de aproximadamente 300 kilos de carne por hectarea, triple de los 100 kilos que suelen obtener campos vecinos, gracias a la combinacion de pasturas, manejo rotativo, genetica y un plan sanitario riguroso.

Manejo de pasturas y rotacion intensiva

Un pilar del planteo es la implantacion y manejo de pasturas adaptadas a los distintos ambientes del campo. No quedan superficies de campo natural: en los bajos salinos predomina agropiro; en las zonas de mayor fertilidad y mejor drenaje se siembran mezclas de alfalfa, festuca, trebol blanco y cebadilla; y en sectores intermedios se utilizan festuca con trebol blanco y lotus. La combinacion de especies aporta resiliencia ante excesos hidricos y reduce el riesgo de perdida total de alfalfa por inundaciones.

El sistema de pastoreo es rotativo intensivo, con parcelas ocupadas durante no mas de tres dias y periodos de descanso adecuados para la recuperacion del pasto. En condiciones climaticas adversas se prioriza la preservacion de los sectores en mejores condiciones, sacrificando temporalmente las areas mas degradadas para mantener rendimiento general. Este enfoque exige una planificacion continua, balanceo de cargas y manejo del tiempo de ocupacion por parcela.

Sole destaca que la persistencia de las praderas depende del manejo: no deben pastorearse cuando hay barro o encharcamientos ni talarse en veranos secos. Ademas de incrementar la produccion de carne, el uso de pasturas cultivadas modifica la dinamica del agua en el suelo: por ejemplo, una pradera con festuca consume mas agua y genera mayor produccion de materia seca en invierno que el campo natural, lo que ayuda a mitigar riesgos de inundacion y a mejorar la disponibilidad de forraje en estaciones frias.

Complementacion forrajera y rol del maiz

Las pasturas perennes se complementan con promociones de raigras, verdeos de invierno y maiz. Este ultimo cumple un papel estrategico: se emplea de forma diferida durante otono-invierno y tambien en pastoreo directo en verano. El maiz propio se siembra en parcelas administradas por la empresa para abastecer silos de autoconsumo y aportar alimentacion puntual a las vacas mediante pastoreos horarios (almuerzos) en otono. Ese manejo permite descansar pasturas y acumular forraje para la nutricion invernal de los vientres, sosteniendo un rodeo aproximado de 1.200 vacas y posibilitando recria y engorde dentro del mismo sistema.

Ademas, el establecimiento produce cerca de 150 rollos anuales con excedentes forrajeros de primavera, utilizados para asegurar reserva de alimento en periodos criticos. La calidad del maiz y su combinacion con concentrados proteicos permiten alcanzar ganancias de peso sostenidas en confinamiento o suplementacion, con valores productivos que respaldan el plan de terminacion.

Reproduccion, recria y sanidad

El servicio se extiende de septiembre a diciembre. Se aplica inseminacion artificial en alrededor del 60% del rodeo con genetica Angus (negro y colorado) utilizando semen de alta calidad, priorizando vacas de tamano moderado y con fuerte aptitud materna. La estrategia busca terneros con bajo peso al nacer -fundamental en vaquillonas de 15 meses- y altos pesos al destete. En los ultimos anos, los pesos al destete aumentaron entre 15 y 20 kilos gracias a mejoras geneticas y nutricionales.

El destete se realiza a fines de febrero o principios de marzo. A las vaquillonas destinadas a reposicion se les realiza un sangrado para detectar diarrea viral bovina y neosporosis: las positivas son descartadas del programa de cria para evitar abortos y la transmision vertical de Neospora. Implementado hace cinco anos, este protocolo redujo la prevalencia de esas enfermedades desde rangos del 5-12% hasta 1-3%.

Las vaquillonas entran al servicio con alrededor de 14 meses de edad y pesos iniciales de 270-280 kg, ganando kilos durante la prenez gracias a pasturas de alta calidad. Segun condiciones de mercado, parte de la hacienda se vende recriada en primavera y otra parte se termina: los machos propios suelen recriarse hasta 320-330 kg y luego se terminan durante 90 dias con silo de maiz propio y suplemento proteico para alcanzar 400 kg de peso faenado.

Trazabilidad, tecnologia y resultados

Desde 2020 todos los animales estan identificados con caravanas electronicas, lo que facilita trazabilidad, manejo sanitario y seguimiento individual de ganancias de peso y reproduccion. La identificacion electronica simplifica tareas como separar animales analizados por laboratorio y documentar informacion precisa de partos y rendimiento en recria.

El conjunto de practicas permitio alcanzar una prenez promedio del 92% y una produccion de carne de 300 kg por hectarea en los ultimos anos. Estos indicadores, junto con la reduccion de enfermedades reproductivas y la mejora de pesos al destete, muestran que la combinacion de inversion en pasturas, manejo intensivo, genetica y sanidad, apoyada por un equipo comprometido, puede transformar la productividad en regiones tradicionalmente de menores rendimientos.

Buen Arbol SA tambien participa en acciones sociales: la propietaria coordina y el personal participa en tres fundaciones que trabajan en discapacidad, educacion y oncologia infantil, integrando responsabilidad social al proyecto productivo.

Lecciones y recomendaciones para replicabilidad

El caso de Buen Arbol ofrece pautas replicables para productores en zonas con limitaciones de suelo y riesgo hidrico: adaptar especies forrajeras a cada ambiente, priorizar manejo del agua del suelo con pasturas persistentes, usar rotacion intensiva para preservar cobertura, complementar con cultivos estrategicos como maiz y aplicar programas sanitarios y geneticos enfocados en aptitud materna y bajo peso al nacer. Ademas, la trazabilidad electronica y el monitoreo individual son herramientas clave para escalar resultados. Con planificacion y compromiso del equipo, es posible mejorar la eficiencia productiva y la estabilidad del sistema en contextos regionales desfavorables.

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