El complejo agroindustrial argentino se prepara para cerrar julio con un ingreso superior a los US$3800 millones, una cifra que los analistas califican como extraordinaria para esta época del año. Impulsada por la rebaja temporal de retenciones vigente hasta el 30 de junio y el anuncio presidencial que convirtió esa medida en permanente, la liquidación de divisas superaría incluso los US$4000 millones.
La expectativa de máximos históricos se fundamenta en la ola de Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE)registradas antes de que venciera el beneficio impositivo. Según Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC), ese movimiento generó un flujo excepcional de dólares durante julio. “Podríamos cerrar entre US$3700 y US$3800 millones, un registro muy por encima del promedio de los últimos julios”, afirmó.
La baja de retenciones potenció la liquidación, pero se enfría el ritmo para agosto
Con las DJVE ya registradas, el volumen de ventas programado para embarques futuros quedó consolidado. Javier Preciado Patiño, analista de RIA Consultores, estimó que julio marcará “un récord” con ingresos cercanos a los US$4000 millones, combinando lo liquidado en junio con lo ingresado este mes. Solo en junio, las agroexportaciones totalizaron US$3706 millones.
Sin embargo, las perspectivas para agosto muestran un ritmo más moderado. Según Juan Manuel Uberti, de la corredora Grassi SA, “el piso para julio es de US$3500 millones, pero desde el 30 de junio no hubo nuevas DJVE. La baja de retenciones aún no está oficializada en el Boletín Oficial, lo que podría frenar parte de la liquidación”.
Aun así, el mercado reaccionó. La soja disponible subió US$15 a US$17 por tonelada desde el viernes anterior, y en pesos el impacto también fue visible. Aunque Uberti aclara que “el efecto completo de las retenciones debería haber elevado el precio entre US$20 y US$25”, parte del beneficio se trasladó al valor real.
Un mercado más predecible, pero con altibajos
El cambio de escenario, con una rebaja permanente de retenciones, eliminó el apuro del productor por liquidar antes de fin de mes. “Ahora el flujo es más normal”, explicó Preciado Patiño. Las ventas responden al contexto del tipo de cambio, necesidades de financiamiento o precios atractivos, como ocurría antes de las intervenciones impositivas.
En el caso del maíz, la baja debería haber sumado entre US$4 y US$5 por tonelada, pero la caída en Chicago compensó el efecto. Uberti indicó que los exportadores con embarques cercanos están saliendo a negociar activamente debido a la falta de producto.
El lunes y martes de esta semana mostraron un repunte en el volumen de operaciones, lo que podría marcar el regreso a un mercado más activo, con ingreso de divisas constante. Según Uberti, “la soja disponible ya cotiza en torno a US$288 por tonelada, frente a los US$271 del viernes anterior, y el maíz entre US$175 y US$180”.
El agro se encamina a un nuevo ritmo comercial
Para el resto del año, se espera un patrón de ventas menos explosivo pero más sostenido. Según Idígoras, “los próximos meses no son tradicionalmente fuertes en ventas, pero la baja de retenciones permanente puede morigerar la caída habitual”. En su visión, la combinación de precios atractivos y menor presión fiscal genera condiciones favorables para la siembra de granos gruesos: la soja con un DEX del 26% y el maíz al 9,5%.
En esa línea, Bruno Todone, de AZ Group, explicó que tras el aluvión de liquidaciones en junio, con más de US$3500 millones, el ingreso de julio fue alto pero sin nuevas DJVE. Estima que agosto será más calmo, aunque con posibilidad de repunte por la necesidad de los productores de cancelar deudas. “No creemos que agosto supere el promedio de los últimos cinco años, que ronda los US$2500 millones”, advirtió.


