domingo 1 febrero 2026

Familia Gallie en la Patagonia cuatro generaciones que transformaron su ganaderia ovina hacia la regeneracion

Juan y Esteban Gallie, representantes de la cuarta generacion que administra la empresa familiar, gestionan hoy mas de 121.500 hectareas en las provincias de Chubut y Santa Cruz. Su actividad combina produccion ovina y vacuna con practicas orientadas al cuidado de los pastizales naturales y a la convivencia con la fauna silvestre. La trayectoria de la familia Gallie forma parte de la historia de la ganaderia patagonica: no solo es un linaje de productores, sino mas de 140 anos de adaptacion continua a un ambiente severo, donde cada generacion debio redefinir modos de producir sin agotar los recursos.

Los origenes del proyecto se remontan a 1878, cuando John Hamilton -bisabuelo de los actuales administradores- abandono Escocia con apenas 20 anos y navego hacia el Atlantico Sur. Tras periodos de trabajo en las Islas Malvinas y en Punta Arenas, establecio una base productiva que se expandio mediante alianzas, alquileres y compras de tierras en ambos lados de la cordillera. Uno de los episodios fundacionales fue el llamado “Gran arreo” de 1888-1889: una travesia de ano y medio desde Fortin Conesa, en Rio Negro, hasta Rio Gallegos, moviendo miles de ovejas a traves de rios, enfrentando depredadores y abriendo rutas que luego usarian otros criadores. La continuidad del negocio paso por generaciones: Andrew Gallie, luego Alexander, posteriormente Andres y Ray, hasta llegar a Juan y Esteban, que asumieron con una mirada renovada sobre el paisaje y la produccion.

El punto de inflexion en el modelo productivo no fue repentino ni resultado de una moda. En la decada de 1980 el padre de los actuales administradores empezo a notar senales claras de sobrepastoreo y perdida de productividad: el camino habitual en la region habia sido aumentar las cargas animales para sostener la rentabilidad, pero esa logica empezo a mostrar sus limites. Esas observaciones llevaron a la familia a cuestionarse la sostenibilidad del sistema y a iniciar mediciones del pastizal, ajustes de carga y decisiones con una vision de largo plazo, en un momento en que esas practicas todavia eran poco frecuentes en la Patagonia.

La transformacion implico dos dimensiones: tecnicas y culturales. En lo tecnico se invirtio en alambrados, aguadas y corrales para permitir el manejo por lotes y rotaciones; en lo cultural fue necesario incorporar la observacion permanente del pastizal, del animal y de su comportamiento como eje de la toma de decisiones. Con el tiempo se transito desde esquemas de ajuste variable hacia la adopcion del manejo holistico. Este giro conceptual cambio la pregunta central: se dejo de calcular primero cuantos animales eran necesarios para producir cierta cantidad de lana y se comenzo por definir que podia ofrecer el campo sin degradarse. “Hoy primero miramos la capacidad del campo. Despues viene todo lo demas”, resume Esteban.

Las primeras experiencias concretas con manejo holistico se iniciaron en 2009 en la Estancia Morro Chico, un sector con escasa infraestructura y limitaciones hidricas. El objetivo fue abandonar el pastoreo continuo y generar descansos en los potreros para favorecer la recuperacion del pastizal. Fue un proceso de prueba y error que demando anos de ajustes: partieron con pocas divisiones y sin agua distribuida, y fueron aprendiendo a planificar los descansos y a correlacionarlos con la disponibilidad de forraje. Paralelamente, se fue integrando la suplementacion estrategica, el mejoramiento del bienestar animal y la seleccion genetica como componentes de un paquete orientado a regenerar el ambiente y optimizar la produccion por animal.

Los resultados comenzaron a verse, incluso frente a condiciones climaticas adversas. Predios que en los anos 90 llegaron a mantener 20.000 ovejas hoy operan con cargas sensiblemente menores, pero exhiben mejores indicadores por animal y mayor estabilidad productiva. En lana, por ejemplo, la gestion coherente permitio obtener este ano un 104% de senalada y una fibra de alta calidad: 20 micras con un rinde al peine del 69%, aun despues de un invierno especialmente duro. En uno de los campos experimentales redujeron la carga a 7.800 ovejas y 350 vacunos; la decision, que en su momento parecio arriesgada, derivo en campos mas sanos y en una produccion mas previsible.

La reduccion de carga y la planificacion tambien permitieron enfrentar periodos secos con resultados favorables en la hacienda vacuna. Durante una sequia prolongada se aplicaron disminuciones de carga que contribuyeron a mantener una marca de 92% de paricion y terneros a los seis meses con un peso promedio cercano a los 200 kilos. Esos resultados se atribuyen no a una unica medida, sino al conjunto: manejo del pastizal, control de cargas, suplementacion y seleccion de geneticas adecuadas.

Un rasgo distintivo del modelo Gallie es la integracion de la fauna silvestre en el sistema productivo. En lugar de considerarla una amenaza, la biodiversidad se percibe como parte del paisaje y de la funcion ecologica de los campos. La familia reconoce una jerarquia de prioridades: cuidar primero los pastizales, luego el bosque nativo y, a continuacion, las aves y otros animales. Practicas que antes eran habituales -el uso de trampas para zorros, por ejemplo- fueron abandonadas, y la planificacion productiva ahora contempla la presencia de choiques, avutardas y guanacos. Ese enfoque requiere adaptacion en el manejo del ganado y en la proteccion de potreros, pero tambien cambia la relacion social y cultural con el lugar.

La adopcion de practicas regenerativas encontro respaldo externo a traves de certificaciones. La lana merino producida en las estancias Gallie obtuvo la certificacion Wildlife Friendly en colaboracion con WCS Argentina, un proceso que implico auditorias, modificaciones operativas y un fuerte compromiso del equipo para documentar y sostener practicas compatibles con la conservacion. Los productores reconocen que obtener esa certificacion conlleva costos tanto economicos como culturales, pero valoran que permita transmitir una historia veraz sobre lo que se hace en el campo.

La familia busca ademas trasladar ese relato hacia la cadena de valor: desea dialogar con marcas textiles y disenadores que quieran conocer la realidad de la produccion y comprender los criterios detras de la lana. En un contexto en el que la produccion lanera patagonica tiende a retroceder y el territorio a despoblarse, su objetivo es generar incentivos que sostengan la actividad regional. El verdadero valor, segun los Gallie, no es solo la fibra en si, sino el paisaje, la gente y la cultura que se mantienen ligados a la produccion.

Hoy, esa vision productiva combina la experiencia historica con herramientas modernas de manejo y una sensibilidad por la conservacion. Es el resultado de mas de dos decadas de inversiones, pruebas y ajustes que han modificado practicas tradicionales para armonizarlas con la capacidad del ecosistema. Para Juan y Esteban, mirar al pasado sirve para proyectar un futuro donde la productividad y la salud del campo no sean objetivos opuestos, sino partes complementarias de un mismo sistema.

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