El choque es frontal y el clima enrarecido se puede tocar con la mano en las dos veredas, según pudo comprobar iProfesional. Fuentes de la empresa repiten que Fate “acató la conciliación obligatoria”, que “hay cuatro días para pagar las indemnizaciones -que iban a abonarse este miércoles- pero que con la conciliación quedaron en un compás de espera”.
La empresa de neumáticos Fate aseguró que acató la conciliación obligatoria dictada por el gobierno de Javier Milei, pero ratificó que la planta cerró y que no volverá a abrir sus persianas. Y agregó que pagará las indemnizaciones en cuatro días, aunque había programado hacerlo este miércoles tras el cierre. En paralelo, en el Ministerio de Trabajo sostienen que la conciliación “anula los despidos” por 15 o 20 día, según se prorrogue o no, y obliga a retrotraer la situación al momento previo al conflicto, aunque no impone la reincorporación efectiva.
Del otro lado, los voceros de Capital Humano señalaron a iProfesional que “la conciliación obligatoria anula los despidos, aunque no los tiene que volver a tomar: anula los despidos por 15 o 20 días, según si se extiende el plazo. Y el gremio está obligado a abandonar todas las medidas de acción directa en la fábrica”.
La frase es tajante: “La empresa cerró, no va a abrir. Perdón porque damos precisiones y la realidad suma imprecisiones”. Se interpretó esa frase como un estado de confusión de la empresa frente a la medida de la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, que al igual que el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, anunció la conciliación obligatoria, que a todas luces interpela a la empresa.
Fate cerró y no abrirá, pese a la conciliación obligatoria
La medida, admiten en despachos oficiales, fue también una devolución de gentilezas. En la Casa Rosada el malestar con Javier Madanes Quintanilla es inocultable y desde hace bastante tiempo. Lo colocan en un pie de igualdad con Paolo Rocca, el dueño de Techint, a quien Javier Milei apodó con ironía “Don Chatarrín de los tubos caros” tras perder la licitación del gasoducto Vaca Muerta–Río Negro frente a la india Welspum.
Es decir: pausa forzada, negociación obligatoria y suspensión del conflicto. Pero no necesariamente reapertura, algo que Fate insiste en que no ocurrirá.
Milei, fiel a su estilo, retuiteó en X a varios usuarios, en especial al libertario Felipe Núñez, quien comentó un video en el que Madanes criticaba la política industrial del Gobierno y advertía que la producción había caído más del 50%, que se habían sobrestockeado por temor a una crisis y que la situación era asfixiante para la industria y las PyMEs.
“Madanes pasó a ser un adversario político de Javier Milei. Hoy le dedicó muchos retuits”, deslizan en Balcarce 50. Y agregan: “Está en el mismo plano que Rocca”.
Y fue más allá: recordó que “durante años vendió aluminio en el mercado interno a precios muy superiores a los internacionales -aún hoy un 40% más caros- y que hasta 2024 pinchar una goma era un problema para la mayoría de los argentinos” porque reponerla costaba cuatro veces más que en países vecinos.
La respuesta fue fulminante. Núñez escribió: “Traduzco a Madanes: nos sobrestockeamos pensando que la economía se iba al demonio, pero como eso no pasó, ahora hay que reclamar y atacar porque así no se puede. Es decir, según este empresario, la culpa fue nuestra por haber evitado una crisis que él y muchos otros pensaron inevitable”.
El cierre y la tensión en planta
El Ministerio de Capital Humano dictó la conciliación obligatoria por al menos quince días tras el anuncio sorpresivo del cierre y el despido de 920 empleados. Ordenó retrotraer la situación al estado previo al conflicto, lo que deja sin efecto los despidos durante ese plazo.
La ofensiva digital dejó en claro que el conflicto ya no es solo laboral, sino ideológico.
La Secretaría de Trabajo dispuso que ambas partes se abstengan de medidas que alteren las relaciones laborales mientras duren las negociaciones. Recordó además que el conflicto arrastra antecedentes: en junio de 2024 la empresa abrió un Procedimiento Preventivo de Crisis que concluyó sin acuerdo en agosto.
Los trabajadores ocuparon la planta de San Fernando en forma pacífica. “La única forma de solucionar esto es que la empresa vuelva a producir”, dijo uno de los delegados desde detrás del alambrado. Anunciaron estado de alerta y movilización, aunque la Policía bonaerense se retiró del perímetro. Sin embargo, en la empresa fuentes cercanas a Madanes Quintanilla aseguraron que la empresa no reabrirá.
Kicillof también intervino con conciliación obligatoria
Tan diferentes en el discurso ideológico, el gobierno bonaerense de Axel Kicillof dictó en espejo de Milei su propia conciliación obligatoria por 15 días, dejando sin efecto los 920 despidos. A través del Ministerio de Trabajo provincial, intimó al gremio a cesar las medidas de fuerza y a la empresa a cumplir sus obligaciones laborales, “retrotrayendo el estado de situación al inicio del conflicto”, con el argumento de preservar la paz social.
En mayo de 2025 hubo un entendimiento por conceptos no remunerativos y reorganización de turnos, homologado oficialmente. En octubre pidió prórroga por agravamiento económico, pero no hubo nuevo acuerdo. Capital Humano promete seguir mediando “en resguardo del empleo”.
Javier Madanes Quintanilla, el empresario en la mira
Javier Madanes Quintanilla, 72 años, ingeniero de la UCA formado en el Liceo Francés, heredero de una saga industrial que comenzó en los años 40 con Leiser Madanes y que supo tener vínculos estrechos con el poder -desde Raúl Alfonsín hasta la elite cultural que frecuentaba la casa familiar en Martínez- es hoy uno de los hombres más ricos del país. Según Forbes, su fortuna rondaba los u$s1.500 millones en 2024.
La doble conciliación -nacional y provincial- expone la dimensión política del caso. La Nación interviene en medio del cruce con Madanes. La Provincia se mete en defensa del empleo en territorio bonaerense.
El cierre de Fate no es solo un conflicto laboral. Es el punto de ebullición de una tensión más profunda entre el Gobierno libertario y parte del establishment industrial aunque el presidente de la Unión Industrial Argentina, Martín Rapallini, mantiene buenos vínculos con la Casa Rosada y emitió un comunicado donde “lamentó” el cierre de Fate, marcando una incómoda equidistancia de ambos sectores en pugna. La conciliación obligatoria impone una tregua formal, pero en los hechos, la guerra ya empezó.
Controla Fate Aluar y la hidroeléctrica Futaleufú. Un “capitán de industria” para algunos, como lo llamaba Alfonsín. Un empresario prebendario que “caza en el zoológico” para sus críticos más libertarios y un nuevo blanco político para Milei.


