A la par de lo que ocurre en Fate, una muestra cercana en el tiempo de lo que viene ocurriendo con las empresas que son impactadas por el ingreso de productos desde el exterior o, en todo caso, han optado por redefinir sus esquemas de negocios hacia la comercialización de mercadería fabricada en el exterior, corresponde a Dass, la única fabricante de calzado para Adidas y Nike en la Argentina.
El cierre de Fate, considerada la principal fabricante de neumáticos a nivel local, con la consiguiente pérdida de más de 900 empleos, acentúo la discusión respecto del impacto a nivel productivo y laboral que viene generando la decisión oficial de abrir de forma irrestricta las importaciones. El cambio en cuestión, señalan diversas mediciones, disparó a nivel promedio cuanto menos un 35% el ingreso de insumos o productos terminados efectuado por actores industriales. En paralelo, sendos monitoreos señalan que las importaciones crecieron seis veces más que el PBI durante el período 2025. Es en ese contexto que se multiplican los cierres o el achique de compañías de peso de sectores como el textil, el electrónico, las autopartistas y la metalmecánica, por mencionar algunos nichos, con lo que eso implica en términos de cesación de empleos y reducción del producto nacional.
En territorio misionero, la pregunta que prevalece es por cuánto tiempo más permanecerá abierta la planta de la compañía en cuestión. En los años recientes, Dass —un auténtico gigante en Brasil, con más de 36.000 empleados— redujo la dotación de personal en Eldorado de 1.500 a los actuales 220 operarios.
De origen brasileño, la firma viene de recortar 45 puestos de trabajo en su planta de Eldorado, en la provincia de Misiones, y en 2025 bajó la persiana de sus instalaciones productivas en Coronel Suárez, provincia de Buenos Aires.
En ese sentido, fuentes misioneras señalan que marcas como Adidas y Nike vienen optando por ingresar a la Argentina calzado terminado proveniente de China y Asia en general, lo cual les permite bajar de manera contundente los costos de producción.
Textiles y calzados, en el tope de los nichos complicados
Sobre todo durante 2025, la firma pasó de mantener en operación unas 60 líneas de producción de manera simultánea a un presente de apenas 15 en estado de funcionamiento. En torno al personal de la compañía señalan que la fabricación en Misiones fue mutando rápidamente a una actividad de “ensamblado” de calzado para, luego, sufrir el efecto de los importados.
Otro caso de impacto es el de Eseka, la compañía produce las marcas Cocot y Dufour. La firma atraviesa una instancia de conflicto por el despido de 140 personas efectuado en los últimos dos meses. Al mismo tiempo, la empresa viene cubriendo salarios, aguinaldo y vacaciones bajo un régimen de cuotas.
De acuerdo a Gustavo Melgarejo, delegado gremial de la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado (UTICRA), tan sólo en los primeros meses de 2025 una marca clave como Adidas importó alrededor de 12 millones de pares de zapatillas terminados mientras que, en contrapartida, las instalaciones de Eldorado elaboraron cerca de 700.000.
A estos nombres debe añadirse el caso de Textilana, dueña de la marca Mauro Sergio y proveedora de Kosiuko, y su controlada Hilamar, que a fines de 2025 informó que aplicaría un cronograma de suspensiones de personal que se extenderá hasta bien entrado este año.
Tal como expuso iProfesional en una nota reciente, la empresa estaría dirigiendo su negocio a la importación de prendas ya confeccionadas desde China en detrimento de su producción a nivel local. A eso respondería, también, la decisión de Eseka de mantener abierto un esquema de retiros voluntarios.
Durante la primera mitad de 2025, Textilana, un ícono de los hilados de Mar del Plata, desaceleró su labor casi un 20% y aplicó una primera ola de 50 cesantías.
En un primer momento, la firma anticipó que frenaría el desempeño de 170 empleados, pero luego ese número se amplió hasta los 250 operarios. En torno a la compañía señalan que Textilana y Hilamar recortaron 150 puestos de trabajo entre despidos y retiros, sólo en los últimos años.
En línea con los argumentos de que el producto asiático viene desplazando al nacional, desde Fundación ProTejer recientemente se indicó que ese movimiento viene consolidándose de manera acelerada en la Argentina.
En torno a Textilana reconocen que, además de las importaciones provenientes de China, la comercialización también bajó por “la caída en el poder adquisitivo de la población, el cual impacta especialmente en el rubro textil”.
Siempre en el sector textil resta decir que en meses recientes TN & Platex discontinuó líneas de producción en Corrientes y La Rioja, dando de baja 88 empleos. De igual modo, Luxo y Vulcalar cerraron sus fábricas y dejaron un saldo de 168 personas despedidas.
“La desregulación del régimen courier, la flexibilización aduanera y la falta de controles sobre plataformas digitales abrieron una puerta que China aprovechó como ningún otro país. Hoy, el gigante asiático no solo domina más del 70% del mercado textil importado, sino que también está desplazando la producción nacional y el trabajo argentino”, indicó la organización.


