Los feedlots comenzaron a vaciarse después de varios meses de alta ocupación. El último relevamiento sectorial ubicó el nivel de animales en los corrales cerca del 71%, cuatro puntos por debajo del registro anterior. La cifra todavía es elevada para esta época, pero detrás del dato aparece un negocio que perdió rentabilidad y enfrenta uno de sus momentos más delicados de los últimos dos años.
Muchos animales, menos margen
Fernando Storni, presidente de la Cámara Argentina de Feedlot, explicó en Palabra de Campo que el problema central está en la relación entre el precio de compra del ternero y el valor de venta del animal terminado. El encierre que se realizó meses atrás con una reposición cara llega ahora a una salida que no siempre permite recuperar costos.
“Dentro de dos años buenos, este puede ser el peor momento”, describió. La frase no niega la recuperación que tuvo la actividad, sino que marca el deterioro del margen actual. A eso se suman dudas sobre el consumo interno y la velocidad con la que la exportación puede absorber más carne.
El maíz todavía juega a favor
El precio del maíz sigue permitiendo un costo razonable por kilo producido. Es una ventaja importante para una actividad en la que la alimentación explica buena parte de la estructura de costos. Sin embargo, el cereal barato no compensa por sí solo una mala relación de compra y venta.
La salida de animales de los corrales puede ordenar gradualmente la oferta, pero el proceso necesita tiempo. Los establecimientos ajustan las entradas, revisan la duración de los ciclos y extreman la eficiencia de conversión. Cada día adicional de encierre debe justificar su costo.
Sanidad y acceso a mercados
Storni también destacó avances sanitarios vinculados con nuevas herramientas para prevenir el complejo respiratorio bovino. La disponibilidad de vacunas y protocolos más precisos permite reducir pérdidas, mejorar el bienestar y sostener la eficiencia en sistemas intensivos.
La sanidad, de todos modos, forma parte de una ecuación más amplia. La cadena necesita previsibilidad comercial, más destinos de exportación y un mercado interno capaz de convalidar valores. El feedlot es el eslabón que transforma grano en carne y regula buena parte de la oferta anual; cuando sus márgenes se vuelven negativos, el efecto termina llegando al resto de la ganadería.
El 71% de ocupación muestra que todavía hay volumen. La caída mensual y la menor intención de encierre señalan, en cambio, que el sector ya empezó a corregir. El desafío será atravesar esa transición sin perder capacidad productiva.



