El disparador del debate fue la constatación de que el gran incremento en las reservas del BCRA no habría sido posible si no fuera por la apreciación de sus reservas de oro. Hablando en plata, las reservas brutas estarían ahora en torno de u$s43.500 millones, en vez de las u$s45.800 actuales. Y las reservas netas, hoy casi en cero, seguirían en rojo por más de u$s2.000 millones.
La nueva “fiebre del oro” en la que están embarcados inversores y bancos centrales de todo el mundo está generando un incipiente debate en Argentina: ¿conviene vender ahora, cuando el precio está alto, o hay que redoblar la apuesta por el metal?
Después de todo, la suba del oro no es más que la contracara del debilitamiento del dólar, provocado por las políticas de Donald Trump, que promueve una expansión monetaria y ha mantenido una agria pelea con el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, a quien acusa de llegar tarde y quedarse corto con los recortes de tasas de interés.
El motivo es la acelerada apreciación del oro: las reservas del BCRA aumentaron su valor -medido en dólares- un 28% en los últimos tres meses. El punto es que no hay consenso respecto de si hay margen para que continúe subiendo o si el mercado está en las vísperas de un ajuste en el precio.
Y, justamente, una prueba de esa confianza fue una caída del oro en los mercados de futuros, donde la depreciación llegó a 7% en una sola jornada.
Sin embargo, el nombramiento del nuevo titular de la Fed, Kevin Warsh, que asumirá en mayo, no fue mal recibido por el mercado. Aunque se presume que el funcionario comparte la línea de Trump sobre el recorte de tasas, hay una confianza generalizada por su experiencia durante el pánico financiero de 2008.
Y bancos de inversión globales como Deutsche Bank y Goldman Sachs prevén que pueda continuar hasta la zona de u$s6.000 dólares por onza, lo que implica una suba de un 20% adicional este año.
¿Nuevo orden o nueva burbuja?
Quienes argumentan en favor de que todavía el oro tiene margen de suba se basan en un dato irrefutable: la producción mundial de este metal crece al 2% anual, mientras que el precio lo ha hecho un 85% el año pasado.
Pero, en definitiva, como ocurre en todos los mercados, lo que explica la suba en la cotización es el aumento de la demanda, que en este caso está determinada por un cambio de estrategia en los banqueros centrales del mundo. Es así que en potencias como China, India y Rusia se tomó la decisión de diversificar las reservas, con una menor tenencia de dólares, que empieza a ser sustituido por otros activos, especialmente oro y plata.
Otros bancos influyentes, como el Morgan Stanley y el Societé General argumentan que la suba ocurrirá si se confirman los temores de una inflación internacional más alta.
Y surge inevitable el interrogante de si se está ante una nueva burbuja especulativa que inevitablemente esté destinada a una corrección bajista. No sería la primera vez, y de hecho ya hubo caídas abruptas en crisis financieras de la historia reciente.
Pero también los inversores individuales han influido en la demanda, sobre todo por el protagonismo de los fondos de inversión conocidos como ETF, accesibles a pequeños ahorristas -y que también están ahora disponibles en el mercado de capitales argentino-. Estos fondos compraron el año pasado 800 toneladas, un 16% de la demanda mundial.
Activo dorado, deuda en dólares
En todo caso, lo que se discute en Argentina es si el presidente del BCRA, Santiago Bausili, debería seguir apostando a una valorización de sus tenencias en oro o si, adelantándose a una posible corrección del precio, debería “realizar la ganancia” y mantenerse en activos más ligados al dólar.
En este momento, lo que reina es la incertidumbre: hay quienes argumentan que el cambio es estructural y corresponde a un nuevo orden mundial en el que el dólar pierde su condición de moneda de intercambio comercial y reserva mundial de valor. Pero también hay analistas que tienden a ver el debilitamiento del dólar como una situación más coyuntural, y que tenderá a corregirse -ya sea porque Trump tenga razón en que un dólar más débil impulsará las exportaciones estadounidenses, o bien porque cambie el escenario político tras las elecciones legislativas de noviembre-.
Y, efectivamente, los pagos de deuda que debe cancelar el Tesoro -para lo cual le compra dólares al BCRA-, los Bopreales para compensar a los importadores, las asistencias del FMI y otros organismos internacionales, los préstamos “repo” que vencen este año, todo implica dólares. Es un punto que llevó a varios analistas a considerar como un buen negocio la venta del oro mientras continúe en precios altos.
La venta es defendida por algunos de los analistas financieros más influyentes, como el ejecutivo bancario conocido por el seudónimo “Juancito Nieve”. Su argumento es que se produce un “descalce” en el balance del BCRA, al tener una porción significativa del activo en oro mientras los pasivos están nominados en dólares.
Pero hay muchas opiniones en contrario. Para empezar, claro, de parte de quienes creen que la debilidad del dólar no es coyuntural sino parte del nuevo orden global, y que por eso Bausili debería imitar a sus colegas del resto del mundo, que siguen comprando oro.
Si la reacción inicial a la baja que tuvo el oro este viernes se consolidara como un quiebre de tendencia, entonces las reservas netas del Banco Central corren el riesgo de recortar la suba de las últimas semanas e incluso de volver a la zona negativa.
También está la posibilidad de invertir en otros activos, pero surge la misma duda que con el oro: nadie asegura que no puedan tener una súbita pérdida de valor. Jorge Carrera, ex director del BCRA en el gobierno peronista, argumentó que comprar monedas como el euro o los DEGs del FMI tienen el inconveniente de la baja liquidez.
En qué puede invertir Bausili
El otro tema en debate reside en cuál sería el destino de los dólares obtenidos por una eventual venta del oro. Una posibilidad sería el uso para el pago de los próximos vencimientos de deuda. Tiene a favor el punto de que se deba recurrir en menor medida al crédito internacional -a una tasa probablemente en torno de 8,5%-, pero implicaría también un sacrificio de las reservas, lo que podría implicar desavenencias con el Fondo Monetario Internacional.
Otros economistas notaron que, en esta crisis del dólar, se cuestionaron mitos como el Bitcoin y otras criptomonedas como nueva reserva de valor. Un reporte de la consultora Outlier destaca que mientras el oro subía, el Bitcoin se mostró volátil. “Las criptomonedas no se comportan como coberturas de eventos riesgosos y lo sucedido en lo que va del año es otra prueba de ello. Por el momento, los criptoactivos se vienen comportando como activos de riesgo (o incluso peor que los de riesgo) más que como resguardos”, señala la consultora dirigida por Gabriel Caamaño.
Y también desconfía de los bonos emitidos por Estados Unidos: “Con los Treasury hay una cuestión clave: rinden poco y, sobre todo, concentrás aun más el riesgo de tus reservas en una sola moneda. No es el principio de administración de reservas básico”, observa.
Es un punto no menor, si se consideran las críticas que ya en julio de 2024 recibió el ministro Toto Caputo, por usar el oro para un swap. La operación motivó un pedido de informes del Congreso y acusaciones sobre “pérdida de soberanía”.
¿Ganancia financiera o costo político?
Pero hay también quienes hacen un cálculo político de esa jugada: si se mantiene el oro y cae de precio, el gobierno no sufrirá recriminaciones, porque se mantuvo dentro de la corriente mayoritaria; en cambio, si vende y el oro sigue al alza, la consecuencia será la acusación de un grave error de política económica.
Sin embargo, la polémica nunca se cerró, y hasta el día de hoy hay analistas opositores al gobierno que ponen en duda la existencia real de activos en oro por parte del BCRA.
Caputo justificó aquel movimiento con esta argumentación: “Hoy tenés oro en el Banco Central, que es como si tuvieras un inmueble adentro, que no lo podés usar para nada. En cambio, si vos tenés eso afuera, le podés sacar un retorno. Y la realidad es que el país necesita maximizar los retornos de sus activos. Tenerlo encerrado en el Central sin hacer nada para el país es negativo. Es mejor tenerlo custodiado afuera, donde te pagan algo”.
El costado “trader” de Caputo podría tentarlo a realizar esa ganancia. Pero, al mismo tiempo, sabe que el momento actual de altas reservas y bajo índice de riesgo país podría no durar mucho tiempo, por lo que es probable que atienda a quienes le piden aprovechar la “ventana de oportunidad” para salir a tomar crédito en dólares a tasas de un dígito.
Lo cierto es que, de momento, no parece haber condiciones políticas para que el gobierno decida vender el oro caro, a contracorriente de los principales bancos centrales.


