Fuerte reducción: qué hay detrás de la pérdida de 3,4 millones de cabezas bovinas

Los datos de la primera campaña de vacunación contra la aftosa reflejan el impacto de la sequía

Con la publicación de los datos correspondientes a la primera campaña de vacunación contra la fiebre aftosa en todo el país (excepto Patagonia y Carmen de Patagones), se confirmó la caída del stock que ya habían mostrado las cifras de fin de año. La pérdida de 3,4 millones de cabezas vacunadas, comparando con la misma campaña de 2023, expuso con total crudeza el impacto de la sequía sobre la producción agropecuaria.

En los últimos dos años, el número de vacas vacunadas cayó 1,13 millones, el de vaquillonas 804.000, y en el caso de las terneras, la caída fue de 465.000. En total, se perdieron 2,4 millones de hembras, lo que indudablemente afectará la oferta futura de terneros, al menos en los próximos dos años, a pesar de que ya se percibe un proceso de recomposición del rodeo.

En este contexto, sin embargo, la relación terneros/vaca –indicador de eficiencia reproductiva– se mantuvo en niveles elevados en comparación con la media histórica. Este ratio pasó de un promedio de entre 62 y 63% a situarse entre el 68 y 69% en los últimos tres años. Este salto refleja un cambio estructural en la eficiencia del sistema, derivado en parte del mayor valor asignado a la vaca de rechazo desde que se renegociaron las exportaciones con China en 2018.

¿Menos vaquillonas? Más eficiencia

Uno de los puntos que genera mayor debate es la disminución del número de vaquillonas vacunadas, lo que en principio sugiere que aún no comenzó un proceso de retención de vientres. Sin embargo, según explica Tonelli, si se tiene en cuenta que la eficiencia reproductiva aumentó (más vacas preñadas), la necesidad de vaquillonas para reposición disminuye en proporción.

Además, es posible que los productores hayan acelerado la entrada en servicio de vaquillonas jóvenes, entre los 15 y 22 meses, acortando los tiempos y bajando la cantidad de animales necesarios para la reposición de madres. Esto habría generado una mayor proporción de vaquillonas destinadas al engorde y la faena, en lugar de reservarlas para el ciclo reproductivo.

La caída de los machos también preocupa

En los últimos dos años, el stock de machos se redujo en un millón de cabezas, de las cuales el 93% eran terneros, novillitos y novillos. Las caídas por categoría fueron del 5% en terneros, 8% en novillitos y 13,7% en novillos, lo que demuestra el fuerte impacto de la sequía.

La falta de forraje obligó a interrumpir los procesos de recría pastoril y enviar animales más livianos y jóvenes a los corrales de engorde. Esto se refleja en el crecimiento del stock en los feedlots, que entre 2023 y 2025 aumentaron más del 10% respecto al promedio de los cuatro años anteriores.

Perspectivas: eficiencia y recomposición del rodeo

Con un nuevo escenario climático, mejores condiciones forrajeras y la posibilidad de reiniciar los procesos de recría, la ganadería argentina podría comenzar su recuperación. Se espera que la relación ternero/vaca siga aumentando y que se logre una mayor producción de terneros por vientre entorado. A la vez, el peso medio de la res faenada también podría crecer, mitigando en parte la menor oferta de animales para faena.

No obstante, Tonelli advierte que los próximos dos a tres años serán críticos, ya que la recomposición del stock llevará tiempo y exigirá mantener altos niveles de eficiencia productiva. Finalmente, señala que este proceso positivo solo será sostenible si se consolida un entorno de políticas públicas estables, alejadas de las decisiones de corto plazo que en el pasado impusieron ineficiencias estructurales a la actividad ganadera.

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