Industria pesquera afirma ganar competitividad mientras espera eliminacion de retenciones y acuerdo Mercosur UE

Agustin de la Fuente, presidente de la Camara Argentina Patagonica de Industrias Pesqueras (Capip), senalo que el sector pesquero argentino viene aguardando desde hace anos la concrecion del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Union Europea. Para la industria, la firma y la puesta en marcha del pacto representan una oportunidad concreta de mejorar la competitividad externa, en un contexto en el que, segun De la Fuente, persisten distorsiones internas como las retenciones a las exportaciones que generan asimetrias frente a competidores internacionales.

El complejo pesquero argentino es una de las actividades exportadoras relevantes del pais: aporta alrededor de US$2.000 millones anuales y ocupa uno de los primeros lugares entre los rubros exportadores nacionales. Gran parte de su produccion se destina a mercados externos debido a una demanda interna relativamente baja y a una produccion sostenida que supera las 700.000 toneladas por ano, lo que deja un amplio excedente exportable. Los principales productos de exportacion son crustaceos y moluscos (aproximadamente 72,6% del valor de las exportaciones pesqueras), seguidos por pescados frescos y congelados (25,6%) y, en menor medida, harinas y conservas de pescados, crustaceos y moluscos (1,8%), segun un reporte de la Asociacion para el Desarrollo de la Pesca Argentina (ADPA) con aportes de la Capip.

Los mercados europeos constituyen un destino clave: Espana, Italia y Francia absorben cerca del 40% de las ventas externas del sector. Espana sola representa en torno al 25% de las exportaciones argentinas de productos pesqueros, mientras que Italia y Francia suman un 15% adicional. Otros compradores importantes son China y Estados Unidos, donde las importaciones argentinas crecieron en el ultimo ano. En productos concretos, la merluza y el langostino son dos de los rubros mas sensibles a las barreras arancelarias: la merluza enfrenta gravamenes del orden del 15% en algunos mercados, y los langostinos suelen tributar entre 12% y 20% segun la partida y el grado de procesamiento.

Desde la perspectiva de la industria, el acuerdo Mercosur-Union Europea es “muy positivo” porque contempla la liberalizacion arancelaria para la mayoria de las posiciones pesqueras. En la negociacion, los paises europeos no incluyeron exclusiones especificas para productos pesqueros y la mayoria de las partidas previsiblemente alcanzaran una liberalizacion del 100% al termino del periodo de desgravacion, que puede variar entre 0 y 10 anos desde la entrada en vigor del acuerdo. Eso implica que, por ejemplo, buena parte de los aranceles a la merluza se eliminarian en su mayoria desde la entrada en vigor o en los cuatro a siete anos siguientes. Para los langostinos, la reduccion se planifica en etapas entre la entrada en vigor y los cuatro anos, con una sola posicion -correspondiente a “langostinos/camarones congelados del genero crangon”- que tendria un plazo de desgravacion mas largo, de hasta diez anos. Productos como calamar, vieiras, merluza negra y corvina estarian previstos para liberalizarse desde el inicio, mientras que la centolla tendria un calendario de desgravacion a cuatro anos.

Ese calendario es particularmente importante para el sector porque en mercados como el espanol los productos argentinos compiten con oferentes que ingresan sin arancel o con menores gravamenes. Un ejemplo senalado por empresarios es el camaron vannamei de cultivo procedente de Ecuador, que accede a muchos destinos con arancel cero y representa una competencia directa para el langostino argentino. La eliminacion gradual de aranceles con la UE ofrece, por tanto, una reduccion de costos de acceso que podria mejorar la posicion competitiva de la oferta argentina en Europa.

No obstante, la concrecion del acuerdo enfrenta obstaculos externos y domesticos. En el plano externo, la tramitacion parlamentaria europea sufrio demoras y episodios de revision que postergaron su ratificacion definitiva; en particular, decisiones del Parlamento Europeo que llevaron el texto a instancias judiciales o de verificacion tecnica generaron un freno temporal que el sector lamento. En el plano interno, ademas de los aranceles externos, los empresarios subrayan problemas que incrementan el costo de la produccion, entre ellos cargas derivadas de convenios colectivos de trabajo que contienen items productivos considerados obsoletos, altos costos laborales en la flota (que en algunos periodos obligaron a paralizaciones), y otras ineficiencias logisticas o fiscales.

Una de las demandas recurrentes de la Capip y otras camaras sectoriales es la eliminacion de las retenciones a las exportaciones pesqueras. Las retenciones introducen un impuesto que, segun el sector, lo posiciona en desventaja frente a competidores que no enfrentan gravamenes equivalentes. Datos de la Camara de Armadores de Pesqueros y Congeladores de la Argentina (CaPeCa) estiman que en 2024 las retenciones afectaron al sector entre US$120 y US$130 millones, con alicuotas ad valorem que variaron entre el 1% y el 9% segun la especie y el grado de procesamiento, dando una tasa promedio alrededor del 6%. Para las empresas del rubro, la eliminacion de estas cargas se percibe como una medida clave para aprovechar completamente las ventajas arancelarias que permitiria el acuerdo con la UE.

La industria sostiene que, junto con la apertura externa, son necesarias politicas publicas complementarias que reduzcan asimetrias y costos: revisiones a la normativa laboral aplicada en el sector pesquero, incentivos o compensaciones a la inversion en modernizacion de flota y plantas, y medidas que mejoren la infraestructura portuaria y la cadena de frio. La combinacion de menores barreras arancelarias en destino y menores costos internos podria traducirse en mayor competitividad, mayor volumen exportado y mayor generacion de divisas.

En resumen, para la industria pesquera argentina el acuerdo Mercosur-Union Europea representa una oportunidad estrategica para reducir la carga arancelaria que pesa sobre productos claves como la merluza y el langostino y para mejorar su insercion en mercados de alto valor. Al mismo tiempo, su aprovechamiento dependera tanto de la ratificacion y aplicacion efectiva del pacto como de cambios en la politica economica domestica -en particular la eliminacion de retenciones y la atencion a costos laborales y logisticos- que permitan que la oferta nacional compita en condiciones mas equivalentes con sus pares internacionales. La expectativa del sector es que, con medidas coordinadas, se puedan transformar las oportunidades comerciales en crecimiento sostenido del empleo y de las exportaciones.

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