Un grupo empresario de origen chino proyecta invertir unos 30 millones de dólares en la instalación de una planta para procesar resina en la localidad correntina de Santo Tomé, en una iniciativa que busca aprovechar el creciente desarrollo de esta actividad en la región.
El nordeste argentino podría sumar en los próximos años una inversión industrial relevante vinculada a un negocio forestal que vuelve a despertar interés en el mercado internacional: la resina de pino.
La iniciativa contempla la construcción de una planta industrial dentro del Parque Industrial de Santo Tomé, en un predio de aproximadamente 12 hectáreas, y se ejecutaría en tres etapas de desarrollo. Según informaron autoridades locales, la primera fase podría comenzar a operar hacia agosto de este año, mientras que el proyecto completo se terminaría de desplegar hacia 2028.
El proyecto corresponde a la firma Resina Rubbers, vinculada a la empresa International Resin and Rubbers Ltd., que ya tiene presencia en la zona a través de un centro de acopio de resina donde se concentra la producción regional antes de su envío a otros destinos.
China apuesta por un negocio forestal que vuelve a crecer
La eventual instalación de una planta en Corrientes se inscribe en un contexto de renovado interés por la actividad resinera, que en los últimos años comenzó a expandirse nuevamente en el nordeste argentino.
Actualmente la empresa ya emplea a unas 50 personas en su instalación de acopio, donde se realizan tareas de recepción, clasificación y almacenamiento de la resina recolectada en los pinares del nordeste argentino.
Una de las principales características de esta actividad es que permite generar ingresos adicionales sin talar los árboles, ya que la extracción puede realizarse durante varios años mientras el monte continúa creciendo hasta su turno de cosecha forestal.
La resina de pino es una sustancia natural que se obtiene mediante la llamada “sangría” del árbol, una técnica que consiste en realizar incisiones controladas en el tronco para estimular el flujo de resina. Ese material se recolecta en pequeños recipientes colocados en la base del corte y luego se traslada para su procesamiento industrial.
En Argentina, el desarrollo de esta actividad se concentra principalmente en Corrientes y Misiones, provincias que reúnen la mayor superficie de forestaciones de pino del país.
Por ese motivo, en regiones con fuerte presencia de plantaciones de pino, la resinación suele considerarse una forma de aprovechamiento complementario del bosque, que agrega valor al recurso forestal y genera empleo rural intensivo.
A partir de ese proceso se obtienen principalmente colofonia y trementina, dos insumos básicos utilizados por numerosas industrias.
Qué productos se obtienen de la resina
La resina natural no se utiliza de manera directa, sino que debe ser sometida a un proceso industrial de destilación y separación de componentes.
La trementina, por su parte, es un solvente natural empleado en pinturas, productos farmacéuticos, cosméticos, fragancias y algunos procesos industriales.
La colofonia es una resina sólida que se utiliza en la fabricación de adhesivos, tintas de impresión, barnices, pinturas, cauchos sintéticos y productos químicos, entre otros usos.
Industrializar la producción en origen
En la actualidad, buena parte de la resina que se produce en el nordeste argentino se exporta como materia prima o se envía a otros países para su procesamiento, lo que limita el agregado de valor dentro del propio territorio.
Debido a esa diversidad de aplicaciones, la demanda de derivados de la resina está estrechamente vinculada con el desempeño de múltiples sectores industriales, desde la química fina hasta la industria del packaging o la construcción.
Ese proceso podría generar una nueva etapa de desarrollo para la cadena foresto-industrial del NEA, ya que la resinación requiere mano de obra intensiva para las tareas de extracción y logística.
La instalación de una planta en Santo Tomé buscaría justamente industrializar esa producción en origen, permitiendo transformar localmente la resina recolectada en los pinares de la región.
Una oportunidad para diversificar la forestoindustria
El interés de capitales extranjeros por este negocio también refleja el potencial productivo del nordeste argentino, donde existe una amplia base de plantaciones de pino que podrían destinarse parcialmente a la resinación.
Además, al tratarse de una actividad compatible con el manejo forestal tradicional, el negocio de la resina suele integrarse con otras etapas del ciclo productivo de las plantaciones, como la producción de madera para aserraderos o la industria del papel.
En ese escenario, la posible inversión en Santo Tomé aparece como un paso hacia la consolidación de una nueva cadena de valor dentro del sector forestal argentino, con capacidad para generar empleo rural, actividad industrial y oportunidades de exportación a partir de un recurso que ya existe en los montes de la región.
Durante décadas, la actividad tuvo un desarrollo limitado en el país y perdió peso frente a otros destinos de la producción forestal. Sin embargo, el crecimiento de la demanda internacional por derivados naturales y el interés por modelos de aprovechamiento más sustentables del bosque volvieron a colocar a la resina en el radar de inversores y productores.


