Gigante de la madera en crisis: los empleados cobran el 60% del sueldo y endurecen protestas

El conflicto se arrastra desde hace meses. La planta permanece paralizada desde 2025 y los operarios siguen vinculados formalmente a la compañía, pero cobrando solo una parte de sus salarios. En concreto, los empleados perciben el 60% del sueldo, mientras el resto quedó impago y sin fecha cierta de cancelación.

La crisis de la forestal Tapebicuá, una de las plantas industriales más importantes de la cadena maderera del nordeste argentino, volvió a escalar en las últimas horas. Más de 400 trabajadores que dependen de la fábrica ubicada en Gobernador Virasoro, Corrientes, iniciarán nuevas protestas sobre la ruta nacional 14 ante la falta de respuestas de la empresa sobre el futuro de la actividad.

La protesta viene escalando, ya que los trabajadores habían comenzado con cortes intermitentes de media hora por carril para manifestar su angustiante presente. Como habían anunciado en ese entonces, al no encontrar respuesta de los responsables de la empresa, se procedió a la medida del corte total de la tan importante arteria nacional.

La incertidumbre sobre el futuro de la empresa, sumada a la ausencia de comunicación por parte de la conducción empresarial, llevó a los trabajadores a retomar las medidas de fuerza. El plan inmediato es realizar desde hoy cortes de dos horas sobre la Ruta Nacional 14, a la altura del acceso a la planta.

En ese esquema, la compañía acordó con el sindicato el pago de solo el 60% de los salarios mientras se buscaba una salida para la empresa. Ese entendimiento se extendió durante varios meses, pero el acuerdo venció a fines de febrero y desde entonces no hubo nuevas definiciones.

Sueldos recortados y fábrica paralizada

La situación laboral dentro de la planta refleja la gravedad de la crisis. Los trabajadores dejaron de prestar tareas desde mediados del año pasado debido a la paralización de la producción, pero continúan formalmente contratados por la empresa.

Ramón Ramírez, trabajador de la planta con más de dos décadas de antigüedad, explicó que la situación se volvió cada vez más incierta. “Venimos cobrando el 60% desde el año pasado. El otro 40%, como quien dice, se lo comió la vaca”, resumió.

El último pago se concretó el 10 de marzo y correspondió al 60% del sueldo de febrero. En términos concretos, los trabajadores están cobrando cerca de 500 mil pesos mensuales en promedio, lo que implica que el salario completo rondaría entre 800 mil y algo más de un millón de pesos según la categoría.

Un conflicto que afecta a más de 400 familias

La planta forestal de Tapebicuá emplea a unos 400 trabajadores directos, aunque el impacto económico alcanza a muchas más familias en la región de Virasoro, una localidad donde la industria forestal tiene un peso central en la economía.

El problema no es solo el recorte salarial. Los operarios tampoco tienen certezas sobre si la empresa continuará pagando ese porcentaje o si directamente dejará de hacerlo en los próximos meses.

Ese es uno de los motivos por el que buena parte de los trabajadores decidió mantenerse dentro del esquema actual, pese a la reducción salarial.

Muchos de los empleados llevan décadas trabajando en la empresa y enfrentan ahora un escenario complejo. Al continuar registrados en la compañía, no pueden acceder fácilmente a otros empleos formales sin renunciar a su puesto actual, lo que implicaría perder la antigüedad acumulada.

De gigante forestal a empresa en concurso

El deterioro de Tapebicuá está vinculado a la crisis más amplia que atraviesa el grupo papelero al que pertenece. La empresa forma parte del conglomerado Celulosa Argentina, uno de los históricos jugadores de la industria papelera del país.

Según relató Ramírez, algunos operarios jóvenes optaron por renunciar para buscar trabajo en otras empresas, pero quienes tienen muchos años en la planta prefieren esperar una definición.

En ese contexto, Forestadora Tapebicuá terminó presentándose en concurso preventivo de acreedores con una deuda cercana a los 11.500 millones de pesos.

En los últimos años, el grupo acumuló un fuerte deterioro financiero. Sus ingresos cayeron más de 40% y varias de sus unidades de negocio enfrentaron problemas de liquidez y caída en los volúmenes de venta.

La crisis también se inscribe en un escenario más amplio de dificultades para la industria forestal argentina, que viene enfrentando una caída de la actividad vinculada al freno de la construcción, la recesión del mercado interno y problemas de competitividad exportadora.

La planta de Virasoro, dedicada principalmente a la producción de tableros y placas de madera para la industria de la construcción y el mueble, quedó paralizada por falta de capital de trabajo.

Sin embargo, la planta de Tapebicuá quedó fuera de esa operación y continúa en negociación con posibles inversores. Según autoridades del gobierno de Corrientes, existen varios interesados en adquirir la fábrica, aunque hasta ahora ninguna operación se concretó.

Venta del grupo y futuro incierto

En paralelo al deterioro financiero, el control de Celulosa Argentina cambió de manos en 2025. El financista argentino Esteban Nofal, titular del grupo CIMA Investments, adquirió el paquete accionario mayoritario de la compañía en una operación simbólica de un dólar que implicó asumir también sus pasivos.

Mientras continúan las negociaciones para encontrar un comprador o reactivar la planta, la actividad industrial sigue detenida y el futuro de la empresa permanece abierto.

Ese limbo empresarial es justamente el que mantiene en vilo a los trabajadores.

Estamos haciendo esto para que se escuche el problema”, explicó Ramírez.

Ante ese escenario, los empleados decidieron retomar las protestas para presionar por una definición. El objetivo inmediato es visibilizar el conflicto y forzar algún tipo de respuesta por parte de la empresa o de las autoridades provinciales.

Mientras tanto, en Virasoro la expectativa sigue puesta en que la planta pueda volver a funcionar, aunque sea parcialmente.

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