Según indicaron representantes de los empleados de Electrolux y el gremio de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), la totalidad de los trabajadores que buscan la salida a través del retiro voluntario atraviesa un momento de duro endeudamiento en sus hogares.
La situación crítica que atraviesa el segmento de la producción nacional de electrodomésticos, precipitada por la apertura irrestricta de las importaciones que activó el Gobierno y la caída del consumo interno, sigue acercando novedades cada vez más preocupantes. En esa línea, y a muy poco de conocerse que Electrolux planea reducir al menos un 25% su plantel de 400 operarios, la apertura del programa de retiros voluntarios impulsado por la firma que también produce la marca Gafa dio lugar a una auténtica estampida por parte de sus trabajadores, que buscan asegurarse pagos ante una inminente ola de despidos. En concreto, la compañía lanzó un plan que comprendía 100 retiros de base para su planta en Rosario, pero la opción ya acumula 130 inscriptos y el número sigue subiendo. A la par de Electrolux, firmas como Aires del Sur, dueña de las marcas Electra y Fedders, Neba y Goldmund SA, que fabrica la marca Peabody, vienen recortando empleos y bajando persianas.
Se indicó que el programa de retiros voluntarios abierto por Electrolux comprende el pago del 100% de cada indemnización con un cálculo basado en la ley previa a la reciente reforma laboral, y a eso se añade un plus de tres sueldos completos por empleado.
Electrolux acelera su política de achique
“La gente ve que la única posibilidad de hacer borrón y cuenta nueva es cobrando la indemnización toda junto para pagar la tarjeta o préstamos“, declaró al respecto Pablo Cerra, abogado de la UOM en Rosario.
La compañía viene de bajar de 900 operarios a sólo 400 en los últimos dos años y medio. Tanto la merma en las ventas como la irrupción de los importados se mencionan como las variables que impactaron en el negocio de la compañía.
La compañía paga a sus operarios salarios que merodean los $1.3 millones, y en torno a la UOM señalan que los empleados que dejan sus puestos en la compañía de los electrodomésticos optan por volcarse a aplicaciones de traslado y reparto, o apuntan a abrir pequeños comercios.
“Elextrolux es una multinacional, lo que le permite importar porque hay fábricas en Brasil de la empresa, pero en un momento se pensó que fabricar acá podía llegar a ser un negocio viable. El tema es que la gente hoy por hoy no compra porque no tiene plata. Incluso si importás barato, tampoco es negocio”, agregó.
Por estos días, la planta que Electrolux posee en el barrio Las Delicias, en Rosario, funciona a menos del 50% de su capacidad instalada. “Se vende muy poco desde que empezaron a entrar las mercaderías chinas”, declaró al respecto Adrián Cartazo, secretario de prensa de la seccional de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) seccional Rosario.
La primera de ellas es Aires del Sur, dueña de las marcas Electra y Fedders, que acaba de presentar su pedido de quiebra directa ante la Justicia y viene de concretar 140 despidos.
Los importados liquidan a la industria nacional
La decisión del Gobierno de activar y luego profundizar la apertura irrestricta de las importaciones sigue golpeando de la peor forma al aparato industrial nacional. En esa línea, y a muy poco de ocurrido el cese de actividades en Fate, otras tres empresas dedicadas a la producción de electrónica del hogar y electrodomésticos en general también dejaron de operar y se multiplican los despidos en ese sector.
La segunda corresponde a la fábrica de heladeras Neba, que dejó de operar en Catamarca y despidió a 56 operarios. Los empleados de esta última ocuparon las instalaciones de la firma en el parque industrial de El Pantanillo, cercano a la capital catamarqueña.
A través de un escrito judicial, la empresa aseguró encontrarse en “estado de cesación de pagos actual, generalizado e irreversible”, describió su crisis como de carácter “estructural” y admitió que el plan de continuidad productiva implementado no logró revertir la situación.
Por el lado de Peabody, su controlante Goldmund SA comunicó a clientes y proveedores -a través de una carta fechada el 2 de marzo- que inició un proceso de reestructuración de pasivos. Desde la compañía evitaron profundizar en los motivos y se limitaron a señalar que “será un proceso largo”.
Los cesanteados en Neba optaron por poner en marcha una medida de fuerza durante las últimas horas y, de acuerdo a medios de esa provincia y regionales, permanecen en asamblea dentro del predio de la fabricante a la espera de respuestas oficiales.


