Impactante: a Israel, la guerra le cuesta u$s3.000 millones por semana

La solicitud fue concedida. Y esto ocurrió aún cuando este jueves por la mañana las alarmas antiaéreas volvieron a sonar en Jerusalén y Tel Aviv por una nueva andanada de misiles balísticos provenientes del país persa.

Israel hizo cuentas sobre el costo de la guerra con Irán. El resultado: u$s3.000 millones por semana si se mantienen las restricciones actuales a la población. Con ese número sobre la mesa, el ministro de Finanzas de la administración de Benjamin Netanyahu pidió una reapertura parcial de la economía.

Qué restricciones impuso Israel tras el ataque iraní

Después del ataque israelí sobre Irán del 28 de febrero y la retaliación con misiles balísticos en toda la región, el Comando del Frente Doméstico emitió directrices estrictas. Esta organización militar se encarga de la protección civil durante los conflictos.

El pedido del funcionario israelí busca equilibrar dos urgencias: la protección de la población civil y la necesidad de mantener viva una economía que ya lleva dos años y medio bajo presión extrema.

En la práctica, el traslado de empleados a sus trabajos quedó limitado. Se incentivó fuertemente el trabajo remoto. Las escuelas permanecen cerradas en gran parte del país.

Las medidas prohíben las reuniones masivas, las actividades educativas y el trabajo presencial. Sólo los negocios catalogados como esenciales pueden operar con normalidad.

El cálculo del ministro de Finanzas y su pedido de apertura

Ilan Rom, ministro de Finanzas de Israel, escribió una carta al Mayor General Shai Klapper, jefe del Comando del Frente Doméstico. En la misiva expuso su preocupación por el impacto económico.

El objetivo de estas restricciones es proteger a la población civil ante la amenaza de nuevos ataques con misiles, garantizando que la gente pueda acceder rápidamente a refugios.

El funcionario no es ajeno a las cuestiones de seguridad. Fue agente de inteligencia en el Mossad durante 25 años, alcanzando un rango equivalente al de Brigadier General. Quizás por esa experiencia, su carta buscó tender un puente entre ambas necesidades.

Rom calculó que el costo para la economía israelí asciende a u$s3.000 millones por semana bajo el esquema de restricciones vigente. Una cifra que el país no puede sostener indefinidamente.

El ministro propuso bajar el nivel de alerta de rojo a naranja, un escalón inferior que permitiría actividad económica limitada en lugar de solo la esencial, lo que reduciría los costos semanales a la mitad.

“No hay disputa acerca de la necesidad de preservar una política de defensa adaptada a la situación de seguridad”, escribió Rom. Pero agregó: “cerrar la economía a gran escala trae costos económicos pesados”.

A partir del jueves al mediodía, la escala de actividad en el país pasó de “actividad esencial” a “actividad limitada”. Un ajuste que permite mayor movimiento económico.

Israel flexibilizó las restricciones pese a los bombardeos

El pedido de Rom no fue ignorado. Este miércoles, el Comando del Frente Doméstico anunció un cambio en las directivas.

Sin embargo, las actividades educativas permanecen prohibidas, salvo un número acotado de excepciones. Las escuelas siguen cerradas en su mayoría.

Bajo las nuevas reglas, las reuniones de hasta 50 personas están permitidas, siempre que un refugio sea accesible a tiempo. Las mismas condiciones rigen para los lugares de trabajo.

La economía israelí ya venía golpeada antes de la guerra con Irán

Nombrado en enero de 2025, Ilan Rom heredó una economía bajo presión. El ministro de Finanzas remarcó que los impactos actuales se sienten tras dos años y medio difíciles.

Esta apertura parcial busca mantener la protección de la población mientras se reactiva la economía, en un intento por equilibrar seguridad y supervivencia económica del país.

La guerra en Gaza comenzó en octubre de 2022 y se extendió por más de dos años. Implicó movilización de reservistas, gastos militares extraordinarios y un drenaje constante de recursos.

La economía del estado judío “ha estado jugando un fuerte peso económico debido al incremento de necesidades de seguridad y las repercusiones de la guerra” con Hamas, señaló el funcionario.

La flexibilización anunciada esta semana representa un intento de Israel por respirar económicamente. Pero las alarmas que volvieron a sonar este jueves muestran que la amenaza sigue vigente y que el equilibrio entre seguridad y economía será precario mientras continúe la guerra.

Ahora, el conflicto con Irán añade una nueva capa de presión. Los bombardeos iraníes causaron la muerte de una docena de personas hasta la fecha. Y cada semana de restricciones suma miles de millones de dólares al costo total.

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