Alianza estrategica entre empresario textil algodonera e INTA desarrolla nueva fibra premium de alta calidad

Juan Jose Bertolino, fundador de la marca de indumentaria Pato Pampa y con antecedentes familiares en la sastreria, promovio en los ultimos anos un proyecto destinado a mejorar la calidad del algodon producido en la Argentina. Nacido en Villa Maria durante la crisis de 2001, Bertolino siempre trabajo con la idea de reforzar la sostenibilidad y el aporte local en la produccion textil. Hace alrededor de cinco anos se vinculo con productores chaquenos y con el Instituto Nacional de Tecnologia Agropecuaria (INTA) de Saenz Pena para desarrollar una fibra de mayor calidad que la habitual en el mercado nacional.

El resultado de esas pruebas y del convenio publico-privado firmado entre el INTA, la empresa Algol -encargada del manejo de los campos- y Pato Pampa, fue la puesta a punto de una fibra que se denomina Fibra Extra Larga Pampa Argentina (Felpa). Esta fibra premium alcanzo una longitud de entre 34 y 35 milimetros, frente a los 27 o 28 milimetros de las fibras tradicionales argentinas. La mayor longitud aporta una flexibilidad y resistencia superiores, lo que se traduce, segun Bertolino, en prendas mas suaves y comodas y en un mejor desempeno en procesos de hilanderia.

En la ultima campana experimental, la Felpa produjo 11 toneladas que superaron las pruebas en maquinas de hilanderia, una cantidad suficiente para evaluar su comportamiento industrial. La investigacion y el desarrollo pasaron por fases de ensayo en campo, seleccion de semillas y pruebas en tejeduria hasta lograr una cantidad que permitiera someter la fibra a procesos de hilado a escala mas cercana a la industrial. Bertolino reconoce que todavia existen areas de mejora, tanto en la produccion en campo como en la tejeduria, pero destaca la satisfaccion por los avances alcanzados.

El impulso para desarrollar una fibra nacional de alta calidad surgio desde un grupo de productores chaquenos que buscaba promover el uso del algodon argentino. Ante la demanda de elevar la calidad, Bertolino respondio que era necesario “hacer un buen algodon” porque la oferta local incluye calidades diversas y la mas extendida no se equipara con los algodones peruanos o egipcios, considerados de referencia internacional. Con esa postura se busco mejorar geneticas, practicas agricolas y procesos de poscosecha para incrementar la calidad del producto final.

La Argentina posee una produccion relevante de algodon, con alrededor de 600.000 hectareas sembradas por ano, lo que se traduce en unas 300.000 toneladas de fibra anual. Aproximadamente la mitad de esa produccion se destina al consumo interno y la otra mitad se exporta. No obstante, los rendimientos locales siguen siendo bajos en comparacion con competidores globales: el promedio argentino es de aproximadamente 650 kilos de fibra por hectarea, mientras que Brasil alcanza cerca de 2.500 kilos por hectarea, China 2.000 y paises como Estados Unidos y Australia alrededor de 1.500. Estas diferencias muestran un amplio margen de mejora en eficiencia productiva y adopcion de tecnologias.

Para revertir esa brecha, el sector cuenta con el programa “Nuevo camino del algodon”, que plantea objetivos ambiciosos: duplicar la produccion y triplicar las exportaciones hacia 2030. El programa busca impulsar biotecnologia, practicas sostenibles y mayor agregado de valor en origen, con la idea de que el algodon se prossese y transforme en prendas dentro del pais, generando empleo y actividad economica local. Santa Fe encabezo la campana 2024/2025 con 237.300 hectareas sembradas, lo que la posiciona como la principal provincia productora en esa campana.

Mas alla de los numeros, el desarrollo de una fibra de mayor calidad tiene implicaciones economicas y sociales. Mejorar la calidad puede permitir a los productores obtener mayor rentabilidad y precios mas acordes con las inversiones realizadas, ademas de facilitar el acceso a mercados con mayor exigencia de calidad. Generar valor agregado en origen implica que parte del procesamiento y la confeccion se realicen en la misma cadena productiva nacional, lo que favorece la creacion de empleo local y la dinamizacion de economias regionales.

Las 11 toneladas de Felpa que superaron la prueba de hilanderia provinieron de campos experimentales ubicados en San Luis, Catamarca y Santiago del Estero. El proyecto tiene la meta de federalizar la produccion, multiplicando areas donde se siembra esta fibra y capacitando especialistas en universidades locales de las zonas productoras. La idea es que la mejora de la calidad no se concentre en un punado de experiencias aisladas, sino que se difunda y se convierta en una practica reproducible en distintas provincias.

La aplicacion de la fibra premium tambien incorpora elementos de trazabilidad y promocion de la cultura algodonera. Las primeras prendas confeccionadas con Felpa, producidas por Pato Pampa, incluyen codigos QR que informan sobre la cadena productiva completa: desde el campo hasta la prenda final. Ademas, algunas etiquetas traen semillas como simbolo y propuesta educativa para fomentar un vinculo mas directo entre el consumidor y el origen del material. Estas iniciativas buscan transparentar la cadena y conectar al usuario final con practicas sostenibles y con el origen local de las materias primas.

El desarrollo de Felpa se inscribe en un marco mas amplio de busqueda de sostenibilidad y de una mayor participacion del algodon argentino en mercados de mayor valor agregado. La apuesta no solo es a mejorar la fibra en terminos tecnicos, sino a consolidar una cadena que permita capturar mas valor dentro del pais: semillas seleccionadas, manejo agronomico, procesos de beneficio y hilanderia, tejido y confeccion que finalicen en prendas que compitan por calidad y responsabilidad ambiental. Para los promotores del proyecto, esto favorece la rentabilidad de los productores, la generacion de empleo y la posibilidad de que el algodon argentino ocupe un lugar distinto en el mercado internacional.

En sintesis, la iniciativa liderada por Bertolino y articulada con productores provinciales, el INTA y empresas privadas muestra avances concretos: una fibra mas larga que mejora el comportamiento textil, pruebas satisfactorias en hilanderia y la confeccion de prendas con trazabilidad. El desafio sigue siendo escalar la produccion, mejorar rendimientos por hectarea, federalizar la produccion y consolidar mercados que valoren la calidad y la sostenibilidad del algodon argentino.

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