Argentina necesita acelerar la productividad agricola para sostener competitividad y exportaciones, advierte el BID
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) publico un capitulo sobre Argentina en el informe Agricultural Productivity in Latin America and the Caribbean: What We Know and Where We Are Heading, donde actualiza las estimaciones de Productividad Total de los Factores (PTF) del sector agropecuario y analiza sus determinantes. El estudio concluye que, entre 1961 y 2022, la PTF argentina crecio a una tasa anual promedio del 1,78%, mientras la produccion agricola total avanzo 2,6% anual, lo que revela que gran parte del crecimiento reciente provino del uso intensivo de insumos mas que de mejoras en eficiencia productiva.
Crecimiento impulsado por insumos mas que por eficiencia
El BID destaca que la produccion total del agro se multiplico casi por seis desde la decada de 1960, pero que la expansion reciente descanso especialmente en mas tierra, mano de obra, fertilizantes, maquinaria y agua. Los cultivos impulsaron el progreso: la produccion de granos aumento a un ritmo anual promedio del 2,93%, frente a 0,95% de la produccion ganadera, y hoy los cultivos representan aproximadamente el 70% del valor total de la produccion agropecuaria argentina. El informe recuerda que la decada de 1990 presento el mayor ritmo de crecimiento de la PTF (3,29% anual), pero que la ultima decada mostro una marcada desaceleracion hasta cerca del 1% anual.
Los volumenes ilustran la transformacion productiva: en 1990 Argentina produjo alrededor de 40 millones de toneladas de granos; en 2024 esa cifra alcanzo 140 millones, un salto cercano al 250%. En cambio, la produccion de carne vacuna permanecio estable en torno a 3 millones de toneladas anuales durante decadas. El documento subraya que ese crecimiento orientado por insumos arroja riesgos: reducir la rentabilidad marginal de nuevas expansiones de frontera agricola y generar presiones ambientales.
Metodologia y diagnostico por regiones y cultivos
Para medir la productividad, el BID aplico el indice Fare-Primont, una herramienta adecuada cuando la informacion de precios resulta limitada o poco comparable. El informe contabilizo insumos clave -tierra, mano de obra, maquinaria, fertilizantes, nutrientes, semillas, estiercol, agroquimicos, ganado y alimentos para animales- y reconstruyo la evolucion de la eficiencia del sector durante seis decadas.
Ademas, el organismo calculo la eficiencia tecnica a partir de microdatos del Censo Nacional Agropecuario 2018 y evaluo cultivos estrategicos (soja, trigo, maiz y girasol) en seis provincias: Buenos Aires, Cordoba, Santa Fe, La Pampa, Entre Rios y San Luis. Esas jurisdicciones concentran mas del 70% del area destinada a granos y oleaginosas. Segun el informe, la region pampeana suma unas 90.000 explotaciones agropecuarias -alrededor del 36% del total nacional-, pero ocupa casi tres cuartas partes de la superficie dedicada a los cultivos analizados.
El informe aplico un modelo de frontera estocastica para medir la desviacion entre los productores mas eficientes y el resto. El diagnostico deja claro un potencial de mejora considerable: la eficiencia tecnica promedio en 2018 ronda el 50%, lo que indica que los productores operan, en promedio, a la mitad de su potencial tecnico. El BID aclara que no observo diferencias relevantes en eficiencia tecnica por tamano de parcela, lo que sugiere que las ganancias productivas podrian abarcar desde pequenos a grandes productores mediante mejores practicas y gestion tecnologica.
Brechas de eficiencia y vias para aumentar rendimientos
El BID advierte que el aumento del uso de tierra, maquinaria y fertilizantes acompano e, en muchos casos, supero las mejoras en eficiencia logradas por innovacion genetica, manejo y tecnologias de proceso. Por eso, el organismo recomienda priorizar politicas que eleven la PTF en lugar de fomentar la expansion de insumos o de la frontera agricola.
El informe identifica varias palancas concretas para recuperar y acelerar la productividad: gestion de suelos, inversiones en investigacion y desarrollo (genetica y manejo), digitalizacion y agricultura de precision, mejora en infraestructura logistica (puertos, caminos, almacenamiento), y la eliminacion de cuellos de botella regulatorios y fiscales que obstaculizan la competitividad. El BID tambien solicita fortalecer sistemas de informacion agricola y garantizar la disponibilidad publica de datos confiables sobre produccion, insumos, precios, acceso a tecnologias, adopcion de practicas y caracteristicas socioeconomicas. Estas medidas permitiran disenar y focalizar politicas con mayor eficacia.
Implicaciones economicas y desafios de politica
El estudio recuerda que la agricultura pesa de forma significativa en la economia argentina: el sector aporta cerca del 60% del valor de las exportaciones y ronda el 8% del PBI, segun los datos que cita el documento. Esa relevancia amplifica el impacto de cualquier mejora marginal en productividad: el BID calcula que aumentos modestos en la PTF podrian traducirse en crecimientos relevantes de exportaciones, mayor ingreso de divisas y mejores resultados fiscales, ademas de beneficios ambientales si reducen la presion sobre la frontera agricola.
El informe tambien relaciona cambios en la PTF con los regimenes de politica agricola. En ese sentido, afirma que los factores que afectan la productividad total conectan con decisiones comerciales, fiscales y regulatorias. Argentina atraveso distintos enfoques: politicas de control comercial y restricciones a las ventas externas en anos de gobiernos del kirchnerismo, y una apertura parcial durante la administracion de Mauricio Macri, que redujo algunas trabas pero mantuvo retenciones. El BID plantea que reformas de politica mas estables y previsibles pueden incentivar inversiones de largo plazo en tecnologia y manejo sostenible.
Que pueden hacer productores y gobiernos
El BID propone un conjunto de acciones que gobiernos y actores del agro pueden implementar de inmediato o potenciar a mediano plazo:
– Mejorar gestion del suelo y programas de manejo sustentable para frenar la degradacion y aumentar la productividad por hectarea.
– Incentivar la adopcion de tecnologias digitales y agricultura de precision que optimicen el uso de insumos (fertilizantes, agroquimicos, agua).
– Financiar investigacion en genetica y en practicas de cultivo adaptadas a condiciones locales, con transferencia efectiva a productores.
– Simplificar y armonizar marcos regulatorios y fiscales que hoy generan incertidumbre y distorsionan decisiones de inversion.
– Fortalecer infraestructura logistica para reducir costos de comercializacion y perdidas postcosecha.
– Desarrollar sistemas publicos de informacion y extension que permitan medir y replicar practicas eficientes.
El BID concluye que Argentina mantiene uno de los sistemas agricolas mas dinamicos de America Latina, pero que enfrenta el desafio de recuperar momentum en productividad. El organismo enfatiza que impulsar la PTF resulta mas sostenible y rentable que seguir expandiendo insumos y tierras. Aplicar politicas orientadas a gestionar suelos, promover la digitalizacion, mejorar genetica y eliminar cuellos de botella puede devolverle al sector velocidad de crecimiento, aumentar las exportaciones y reducir impactos ambientales.
En sintesis, el informe del BID llama a un cambio de foco: pasar de un crecimiento apoyado principalmente en mayor uso de factores a un crecimiento dirigido por eficiencia, innovacion y mejores practicas. Esa transicion definira la competitividad futura del agro argentino en mercados globales cada vez mas exigentes.




