En mayo del ano pasado la Asociacion Civil Fertilizar convoco al ingeniero agronomo Martin Diaz Zorita como uno de los oradores del Simposio Fertilidad. Docente e investigador de la Universidad Nacional de La Pampa, Diaz Zorita es senalado como uno de los referentes nacionales en materia de fertilizacion de suelos y nutricion de cultivos. En su exposicion puso el foco en un problema que, segun su mirada, va mas alla de las recomendaciones tecnicas tradicionales: la falta de profesionales agronomos trabajando en el campo y la necesidad de “humanizar” la toma de decisiones productivas.
Diaz Zorita destaco que, si bien existe demanda laboral para titulados en agronomia, esa demanda no siempre se traduce en incorporacion a labores de asesoramiento tecnico en los lotes. “La cantidad de profesionales de la agronomia que se graduan en nuestras universidades tiene una iniciacion laboral muy rapida. Por lo tanto, hay demanda de ingenieros agronomos. Esa demanda se cubre en sectores de la industria, en servicios generales, pero muy pocos en sectores de asesoramiento, por miles de razones”, explico. Enfatizo que la profesion aparece limitada en su salida laboral efectiva hacia el campo, no por ausencia de oportunidades, sino porque otras trayectorias resultan mas atractivas para los jovenes.
Desde esa perspectiva, Diaz Zorita subrayo la importancia de que mas ingenieros agronomos acompanen la planificacion y la toma de decisiones desde el origen de los sistemas productivos, en lugar de intervenir unicamente en la etapa de aplicacion de insumos. Esa distincion -planificacion integral versus ejecucion puntual- es central para mejorar la eficiencia, la sostenibilidad y la adaptacion tecnologica de las explotaciones agricolas.
Los datos oficiales referidos en los Anuarios Estadisticos del Sistema Nacional de Informacion Universitaria (SNIU) senalan que, en el plano academico, la evolucion de estudiantes y graduados en carreras agropecuarias muestra un comportamiento mas bien estancado. Entre 2013 y 2018 hubo un techo de mas de 2.000 egresados por ano en las carreras vinculadas a las ciencias agropecuarias; desde entonces, la cifra descendio y promedia cerca de 1.500 egresados en los ejercicios mas recientes. Esta tendencia plantea interrogantes sobre la capacidad del sistema educativo para sostener y renovar el capital humano necesario para el campo.
Si se toma una serie historica que comienza en 2001, el ultimo dato disponible -2023- registro el mayor numero de estudiantes en carreras de las ciencias agropecuarias: 38.914 matriculados entre universidades publicas y privadas. Sin embargo, ese nivel es comparable al observado en 2011 y 2012, cuando se contabilizaron aproximadamente 38.500 estudiantes. La cifra incluye a quienes cursan ingenieria agronomica pero tambien a carreras afines, como las ingenierias en Zootecnia, Forestal y Recursos Naturales. En conjunto, la curva de matricula y graduacion parece mas bien una meseta con oscilaciones, antes que una tendencia sostenida de crecimiento.
Ese estancamiento plantea desafios para las facultades y los centros de formacion: como atraer y retener estudiantes, como actualizar planes de estudio ante los cambios tecnologicos -agricultura de precision, analisis de datos, manejo integrado de recursos- y como articular mejor la formacion academica con las necesidades reales de los productores y del sector privado. Infocampo consulto a autoridades de las principales universidades que ofrecen estas carreras para identificar los obstaculos y las posibles soluciones. Entre las voces convocadas estan los decanos Pablo Palazzesi, de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Rosario, y Jorge Dutto, de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Cordoba. Tambien se programo la publicacion de una entrevista con la decana Adriana Rodriguez, de la Facultad de Agronomia de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA).
Entre las medidas y propuestas que surgen del diagnostico y de las entrevistas con autoridades academicas aparece la necesidad de fortalecer los vinculos entre universidad y campo productivo. Esto incluye ampliar las practicas profesionales en empresas y explotaciones, fomentar programas de extension que permitan a estudiantes y docentes trabajar en problematicas reales, y disenar incentivos para que jovenes profesionales se desempenen como asesores tecnicos en fincas familiares y medianas. Tambien se plantea revisar la comunicacion publica sobre las salidas laborales de la agronomia, para que la profesion se perciba con mayor claridad como una carrera con multiples trayectos posibles, desde la investigacion y la docencia hasta la consultoria y el trabajo en industrias vinculadas.
Otra linea de trabajo consiste en modernizar los planes de estudio incorporando contenidos sobre manejo sustentable de suelos, conservacion de recursos, agricultura digital y economia agraria, de modo que los graduados esten mejor preparados para enfrentar desafios productivos y climaticos actuales. Ademas, se considera importante promover programas de becas y estimulos para estudiantes de zonas rurales, asi como politicas que faciliten la insercion de graduados en asesorias y nucleos de transferencia tecnologica.
La “humanizacion” de la toma de decisiones que propuso Diaz Zorita no se reduce a un pedido por mas profesionales en el campo, sino que apunta a una practica mas integrada: profesionales que consideren dimensiones agronomicas, economicas, sociales y ambientales en la planificacion productiva. Ese enfoque requiere tiempo, formacion interdisciplinaria y una mayor presencia de ingenieros agronomos en el entramado productivo cotidiano.
En el plano publico y del sector, la cuestion tambien se vincula con la agenda mas amplia de productividad: recuperar y elevar la produccion agropecuaria nacional exige no solo inversiones y tecnologia, sino tambien profesionales que faciliten su adopcion eficiente en la escala de los productores. Por eso la discusion sobre la formacion y la distribucion de graduados agronomos es relevante para cualquier estrategia que pretenda aprovechar el potencial agroindustrial del pais.
El objetivo final de las consultas y de los debates promovidos por medios y organizaciones del sector es aportar informacion y propuestas concretas para que, ademas de la mejora tecnica en el manejo de cultivos, la Argentina avance en la formacion y distribucion del talento humano necesario para traducir conocimiento en practica en los campos. Si la academia, el sector privado y las politicas publicas logran coordinar mejor esfuerzos, es posible que la brecha academica y la brecha de presencia profesional en el campo se reduzcan y, con ello, se impulse un salto de calidad en el desempeno agropecuario nacional.


