En materia europea, Orsini advirtió que es “una ilusión” pensar que los países pueden actuar por separado, mientras que Meloni insistió en que la Unión Europea debe dar mayor margen de autonomía a los Estados miembros.
Las propuestas fueron retomadas por la primera ministra italiana Giorgia Meloni durante su intervención, en un intercambio que mostró coincidencias, pero también algunas diferencias de enfoque.
Uno de los puntos de mayor consenso fue la política energética. Orsini reclamó acelerar el regreso a la energía nuclear y criticó el alto costo de la energía en Italia. Incluso afirmó que el sector industrial está dispuesto a albergar pequeños reactores modulares en sus instalaciones y distritos industriales.
“Creo que la palabra clave es diálogo”, afirmó Orsini tras el discurso de la mandataria, quien a su vez prometió la apertura de “un proceso de reforma de la burocracia en Italia”, una señal bien recibida por el sector empresarial.
El proyecto de ley correspondiente se encuentra en debate en la Cámara de Diputados esta semana.
Meloni respondió que el gobierno pretende avanzar con rapidez en este objetivo. “Queremos proceder con rapidez”, aseguró, y consideró que la reintroducción de la energía nuclear es “un objetivo alcanzable e importante para la competitividad y la reactivación de la producción”.
En el plano fiscal, Orsini propuso reasignar 20.000 millones de euros dentro del conjunto de 120.000 millones actualmente distribuidos en distintas deducciones y exenciones fiscales.
Otro punto de debate fue el sistema europeo ETS, diseñado para reducir emisiones de gases de efecto invernadero mediante pagos adicionales a las empresas. Confindustria pidió su suspensión, mientras que el gobierno prometió seguir presionando a nivel europeo contra lo que considera un “tótem ideológico”.
También se abordó la necesidad de orientar más inversiones hacia las pequeñas y medianas empresas, mediante incentivos a la previsión complementaria y el impulso de los planes individuales de ahorro (PIR), medidas que el gobierno busca reforzar.
Meloni, por su parte, se mostró abierta a discutir una reorganización del sistema de incentivos tributarios.
En cuanto a los incentivos territoriales, Orsini destacó el impacto positivo de las Zonas Económicas Especiales (ZES), que según datos del sector habrían generado 60.000 empleos y un impacto económico de 55.000 millones de euros.
Otro foco de tensión fue la implementación de los incentivos del plan Transición 5.0 y el sistema de superamortización, que no incluye inversiones en servicios en la nube (cloud). Meloni se mostró favorable a evaluar su incorporación, aunque reconoció que el principal obstáculo es presupuestario.
Finalmente, la inteligencia artificial también ocupó un lugar central en el debate. Orsini propuso su enseñanza en la educación secundaria, una idea que la primera ministra recogió públicamente, llamando la atención del ministro de Educación presente en el acto. (Ansa).
Meloni afirmó que se están estudiando mecanismos técnicos para extender este tipo de incentivos a todo el territorio nacional y combinarlos con nuevas herramientas de inversión.



