“La biotecnología ya está en nuestra vida diaria”: la ejecutiva de una multinacional explica por qué invierten en Córdoba

Deia Vilela, vicepresidenta para América Latina de IFF Health & Biosciences, habló con Palabra de Campo sobre la inversión de USD 8 millones en la planta de Arroyito y el rol de las enzimas en alimentos, bioetanol y productos de uso cotidiano.

Deia Vilela, vicepresidenta para América Latina de IFF Health & Biosciences, habló con Palabra de Campo sobre la inversión de USD 8 millones en la planta de Arroyito y el rol de las enzimas en alimentos, bioetanol y productos de uso cotidiano.

La inversión de USD 8 millones en la planta de Arroyito, Córdoba, realizada por la multinacional de biociencias IFF, representa mucho más que una ampliación industrial. En realidad, forma parte de una estrategia global que busca fortalecer la producción regional en un contexto donde las cadenas de suministro internacionales se volvieron cada vez más complejas.

Así lo explicó Deia Vilela, vicepresidenta para América Latina de IFF Health & Biosciences, durante una entrevista con Daniel Aprile en Palabra de Campo. Según detalló, la ampliación permitirá completar en Córdoba todo el proceso productivo, desde la fermentación de enzimas hasta la terminación del producto final.

Con esta inversión pasamos a hacer todo el proceso en Córdoba, desde la fermentación de la enzima hasta el producto final”, explicó la ejecutiva.

Ese cambio industrial, que puede parecer técnico, tiene consecuencias directas en la competitividad de la compañía en la región. Al concentrar toda la cadena productiva en la planta cordobesa, la empresa puede abastecer con mayor rapidez no solo al mercado argentino, sino también a clientes de todo el Mercosur y América Latina.

Biotecnología que ya está en la vida cotidiana

Hablar de biociencia o de enzimas puede sonar distante para el público general. Sin embargo, Vilela insiste en que se trata de tecnologías que ya están presentes en la vida cotidiana.

Para explicarlo, la ejecutiva parte de una definición sencilla.

“Una enzima es una proteína producida a través de un proceso de fermentación”, señala.

Ese proceso consiste en cultivar microorganismos dentro de tanques en condiciones controladas de temperatura y alimentación. Durante ese proceso, los microorganismos generan enzimas que luego son separadas y utilizadas en distintas industrias.

Aunque el proceso industrial es complejo, el resultado final aparece en productos muy familiares.

Del etanol al detergente: dónde se usan las enzimas

Las enzimas desarrolladas por la empresa se utilizan en cinco grandes segmentos productivos.

Uno de ellos es la industria alimentaria, que incluye panificación, cervecería y lácteos. También tienen aplicaciones en nutrición animal, procesamiento de granos —como el etanol de maíz—, productos de limpieza del hogar y hasta en soluciones para salud humana.

El caso del bioetanol ayuda a entender el papel de la biotecnología.

El maíz contiene grandes cadenas de almidón que las levaduras no pueden procesar directamente. Las enzimas se encargan de cortar esas cadenas en fragmentos más pequeños, lo que permite que las levaduras fermenten el azúcar y produzcan etanol.

“Las enzimas cortan esas cadenas grandes de almidón en pedacitos más pequeños que la levadura puede consumir”, explicó Vilela.

Sin ese paso previo, el proceso de producción de etanol sería prácticamente imposible.

Ejemplos que están en cualquier casa

Quizás el ejemplo más visible aparece en los detergentes.

Durante muchos años, lavar ropa requería temperaturas altas para eliminar manchas. Hoy los detergentes logran resultados similares incluso con agua fría y ciclos más cortos.

Esto es posible gracias a enzimas que descomponen las moléculas presentes en las manchas de alimentos y otros residuos.

Otro caso cotidiano aparece en el pan de molde.

Hace algunas décadas, ese pan se endurecía rápidamente después de abrir el paquete. Hoy se mantiene suave por más tiempo. La explicación también está en la biotecnología.

Las enzimas modifican la estructura del almidón en la harina, lo que ralentiza la pérdida de humedad y permite que el pan conserve su textura durante más tiempo.

Por qué la empresa eligió invertir en Argentina

La planta de Arroyito funciona desde 1979, pero durante años cumplió solo una parte del proceso industrial.

La inversión reciente permitió completar toda la cadena productiva en el mismo sitio, algo que cambia de manera significativa la logística del negocio.

Hasta ahora, muchos productos debían importarse desde Estados Unidos o Europa, lo que implicaba tiempos de entrega superiores a los 70 días.

Con producción local, esos plazos se reducen drásticamente.

“Cuando tenemos el producto terminado en la región, podemos atender al cliente con mucha más agilidad”, señaló la ejecutiva.

Una planta pensada para todo el Mercosur

La estrategia va más allá del mercado argentino.

Según Vilela, la planta cordobesa debe entenderse como una plataforma industrial para todo el Mercosur. Desde allí se podrá abastecer también a Brasil y a otros mercados latinoamericanos con mayor competitividad.

“Yo siempre digo que es una planta Mercosur”, afirmó.

La ubicación dentro del bloque comercial permite, además, exportar a Brasil con aranceles de importación cero, lo que mejora la competitividad frente a productos provenientes de otros continentes.

Biotecnología y cadenas de suministro más resilientes

La inversión también responde a cambios profundos en la economía global.

La pandemia, las tensiones geopolíticas y el aumento de los costos logísticos llevaron a muchas compañías a replantear sus cadenas de suministro. En ese escenario, producir más cerca del mercado se volvió una ventaja estratégica.

Para Vilela, ese es uno de los factores que explica la expansión en la región.

“Poder producir en América Latina nos da menos dependencia de factores externos y nos permite atender a nuestros clientes con mayor rapidez”, explicó.


Un primer paso para nuevas inversiones

IFF emplea actualmente cerca de 3.000 personas en América Latina. En la planta de Arroyito trabajan alrededor de 40 personas, aunque la compañía espera seguir ampliando su operación en el futuro.

Más allá del número inmediato de empleos, la inversión busca demostrar que Argentina puede convertirse en un destino atractivo para proyectos industriales vinculados a biotecnología.

“Este es un primer paso. Queremos mostrar que desde Argentina podemos hacer funcionar el negocio y seguir captando inversiones para que la región crezca”, concluyó la ejecutiva.

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