miércoles 4 febrero 2026

La crisis de las bodegas provoca que productores enfrenten rechazo de compra y perdidas economicas

Resumen: la crisis de las bodegas y el efecto sobre los productores

En las ultimas semanas el sector vitivinicola argentino mostro senales de tension financiera en empresas de primera linea, con casos como Bodega Norton y Bodegas Bianchi en el centro de la atencion. La situacion, que incluye plazos judiciales vinculados a concursos de acreedores y cheques rechazados por montos elevados, ya empieza a trasladarse a la cadena de valor: proveedores y productores primarios sienten el impacto. Ademas de las bodegas con problemas concretos, aparecen ajustes de otras empresas que intentan preservar sus balances, lo que altera practicas habituales como adelantos de cosecha, plazos de pago y demanda por determinadas variedades de uva.

Como estan sintiendo los productores la crisis

Productores de regiones como Mendoza y San Juan advierten que algunas bodegas estan comunicando que no compraran uva de determinadas variedades esta temporada. En particular, hay inquietud por las uvas tintas menos demandadas. Los principales reclamos de los productores son tres: la ausencia o reduccion de adelantos de cosecha, plazos de pago mas largos y la incertidumbre sobre la aparicion de nuevas deudas o cheques rechazados por parte de las industrias.

Los adelantos, que historicamente ayudaban a costear la cosecha y gastos de invierno, han desaparecido o se continuan ofreciendo con intereses equivalentes a los que afronta una bodega al financiarse con un banco. Esto deja a muchos productores sin liquidez para trabajar la campana. En paralelo, algunas bodegas estan proponiendo pagar la uva en una ventana muy amplia que podria ir desde mediados del ano hasta los ultimos meses del calendario, lo que complica la planificacion de los productores y su capacidad de inversion.

Tambien hay temor a un efecto domino: la insolvencia de algunas bodegas podria activar convocatorias o cheques rechazados cuando ya hayan recibido la uva, generando perdidas directas para quienes vendieron su cosecha. Productores con decadas de experiencia recuerdan episodios previos donde recibieron la uva y luego la bodega entro en convocatoria, una posibilidad que ahora retorna como preocupacion real.

El debate sobre precios: a cuanto pagaran la uva?

El precio por kilogramo de uva es un tema central. Actualmente, fuentes del sector senalan que el precio de referencia ronda los $220 por kilo, por debajo de intervenciones previas del gobierno provincial que en alguna temporada llego a fijar precios para mosto cerca de $230 por kilo. Esta cifra, si se confirma de forma generalizada, representaria una caida en terminos reales para muchos productores en comparacion con anos recientes.

Hay una tension clara entre oferta y demanda: algunas bodegas, aun sin problemas financieros graves, compiten para reducir costos y terminan limitando compras. Al mismo tiempo, el sector no muestra indicios de un sobrestock extremo ni de una caida del consumo que justifique una recesion masiva; analisis sectoriales indican que el stock no habria variado sustantivamente entre diciembre de 2024 y diciembre de 2025 y que el consumo interno experimento una caida moderada, del orden del 4%. Aun asi, la incertidumbre y la psicosis financiera pueden agravar decisiones precautorias en la compra de uva.

Impacto en proveedores y en la cadena productiva

No son solo los productores los afectados: empresas proveedoras de insumos y servicios para la vid han visto desajustes importantes en sus cuentas por deudas no cobradas. Cuando una bodega posterga pagos o entra en concurso, el efecto se transmite rio arriba: distribuidores, empresas de cosecha, transportistas y contratistas agricolas pueden enfrentar interrupciones de caja y cheques rechazados. Este fenomeno reduce la resiliencia del sistema productivo y encarece el costo de operar para actores pequenos.

La concentracion de la comercializacion en unas pocas firmas con volumenes importantes explica por que problemas puntuales en grandes bodegas generan externalidades relevantes. Ademas, la estacionalidad de la actividad agraria hace que los productores dependan de los flujos de caja ligados a la campana; cualquier demora en los cobros puede traducirse en menor inversion, atraso en labores y decisiones de siembra o renovaciones que impactaran en el mediano plazo.

Que pueden hacer los productores hoy

Frente al escenario, los productores pueden adoptar estrategias practicas para reducir riesgo:

– Diversificar compradores: buscar contratos con cooperativas, plantas de mosto, empresas exportadoras y bodegas medianas para no concentrar las ventas en uno o dos actores.
– Formalizar acuerdos: priorizar contratos escritos con condiciones claras de precio, plazos y penalidades, cuando sea posible.
– Agruparse: fortalecer asociaciones de productores para negociar condiciones colectivas y acceder a canales alternativos de comercializacion.
– Proteger caja: negociar plazos con proveedores y analizar alternativas de financiamiento estacional en entidades que ofrezcan condiciones competitivas.
– Registrar y comunicar: documentar irregularidades (cheques devueltos, pagos incumplidos) para preservar evidencia en posibles reclamos colectivos o judiciales.

Que pueden hacer autoridades e industria

Para contener el riesgo sistemico y acompanar a los eslabones mas vulnerables, medidas que pueden evaluarse incluyen:

– Facilitar lineas de liquidez estacional destinadas a productores y contratistas rurales, con condiciones preferenciales que eviten una asfixia financiera.
– Impulsar mecanismos de mediacion entre bodegas y productores para acordar calendarios de pago y precios minimos de referencia.
– Fortalecer transparencia comercial: bases de datos que registren cheques rechazados por empresas del sector pueden ayudar a anticipar riesgos.
– Incentivar compras publicas o intervenciones temporales para productos estrategicos (por ejemplo mosto) cuando existan desbalances claros entre oferta y demanda.
– Promover capacitacion en gestion financiera y comercial para pequenos y medianos productores.

Conclusion: evitar un efecto domino

La crisis observada en algunas bodegas argentinas no se traduce necesariamente en una caida generalizada e inmediata de la vitivinicultura, pero si genera riesgos concretos para productores y proveedores. La combinacion de ausencia de adelantos, plazos de pago mas largos y posibles quiebras aumenta la vulnerabilidad de los eslabones pequenos. La respuesta requiere medidas coordinadas: acciones internas de gestion y agrupamiento por parte de los productores, y una intervencion oportuna de actores publicos y privados para evitar que problemas puntuales escalen a un efecto domino que erosione la cadena productiva. Mantener canales de informacion claros y acuerdos contractuales sera clave para transitar la proxima temporada con menos sorpresas y mayor previsibilidad.

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