martes 10 febrero 2026

La inflación de enero fue del 2,9%, tras la salida de Lavagna: las proyecciones de la City

Ese es marco, el IPC del primer mes del año se ubicó en 2,9%, luego del 2,8% de diciembre. En tanto, presentó una variación del 32,4% interanual.

El INDEC difundió este martes la inflación de enero 2026, luego de la polémica en torno a la salida de Marco Lavagna de la dirección del organismo y de confirmar la aplicación del mismo índice que se utilizó hasta 2025, en lugar del nuevo que estaba previsto para este año.

Qué inflación espera la City para febrero y los próximos meses

Según el REM del BCRA, la inflación de febrero se ubicaría en 2,1%, subiría al 2,2% en marzo y perforaría el 2% en abril: estiman 1,9% para ese mes, mientras que sería del 1,7% en mayo, 1,6% en junio y 1,5% en julio.

Algunas consultoras e incluso el propio Luis Caputo habían estimado una inflación del 2,5% para enero. El lunes, en tanto, se conoció la inflación de la Ciudad de Buenos Aires, que arrojó una suba del 3,1% mensual mientras que la variación interanual alcanzó el 31,7%.

El reporte de la consultora LCG destaca que semejante disparada en los precios sucede después de 10 semanas en las que las variaciones semanales se habían ubicado debajo del 1%.

Sucede que febrero comenzó con una fuerte suba en los precios. Según el relevamiento semanal de alimentos que realizan consultoras, y que marca para febrero un impulso de 2,5% en el rubro más sensible de la canasta familiar.

La explicación de la estacionalidad parece, en principio, descartada, dado que la carne -el alimento de más ponderación en la canasta del Indec- muestra una variación baja de apenas 0,4%, luego de típico empuje constatado a fin de año.

Y es así que se replanteó el viejo debate: ¿se trata de una cuestión estacional que encareció alimentos? ¿O, por el contrario, hay que buscar la explicación en el plano monetario y, por lo tanto, concluir que se está produciendo una expansión de pesos mayor a la que en realidad demanda el mercado?

Como se ha visto en varios casos y bajo gobiernos de diferente signo, ese incremento en la demanda de pesos suele confundirse con un cambio de tendencia, cuando en realidad se trata sólo de un fenómeno estacional. Como, al mismo tiempo, la oferta de dólares disminuye en el verano, se produce una combinación que se refleja en una presión cambiaria e inflacionaria en febrero, que fuerza a una abrupta suba de las tasas de interés.

Es por eso que muchos analistas volvieron a poner la lupa sobre la cantidad de pesos, reciclando el tradicional temor a “la trampa de febrero”. Entre los economistas se llama así a un clásico problema veraniego, consistente en cierto relajamiento monetario en que incurren los gobiernos después de que en diciembre se produce un aumento en la demanda de dinero y una estabilización cambiaria.

Y es, precisamente por esa situación, que el Banco Central encontró finalmente su oportunidad para acumular reservas. El jueves, la institución presidida por Santiago Bausili compró otros u$s126 millones y el viernes u$s50 millones, con lo cual totaliza u$s316 millones en el arranque de febrero y u$s1.474 millones en lo que va del año.

Midiendo la demanda de pesos

¿Podría darse, en este verano 2026, una reedición de esa trampa estacional? Muchos creen que no, porque en este momento se está produciendo un masivo ingreso de divisas vinculado a la ola de emisiones de deuda corporativa. Un informe de Romano Group indica que desde noviembre hasta mediados de enero, se había emitido Obligaciones Negociables por u$s6.900 millones. Luego de esa fecha, se concretó la colocación de un título a ocho años por u$s550 millones por parte de YPF, que obtuvo crédito a una tasa de 8,1%.

Pero no todos comparten ese punto de vista: gana adeptos la argumentación de que esa compra de dólares por parte del BCRA tiene una contracara de expansión monetaria que puede incentivar la inflación.

Desde el gobierno se presenta esta situación como un círculo virtuoso: la compra de reservas mejora la confianza del mercado, lo cual se traduce en el fortalecimiento del peso -el tipo de cambio oficial cayó 2% en un mes-; y esa situación fortalece la demanda de activos en pesos por parte del público, lo que hace que la oferta de divisas se siga reforzando.

“La mitad de los economistas pide comprar dólares con pesos, mientras el 90% del mercado financiero vive de renovar la deuda que el Tesoro emite porque sobran pesos, que ya tiene una renta real altísima”, se queja el analista Ricardo Inti Alperti, uno de los más críticos de la política monetaria, quien sostiene que el excedente de pesos es mayor ahora que en el inicio de la gestión Milei.

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