lunes 2 febrero 2026

Navidad de contratistas agricolas: ocho relatos que muestran brindar en la casilla entre faenas

Como viven las fiestas quienes trabajan en cosechadoras y tractores, lejos de sus casas? La Navidad y el Ano Nuevo suelen ser momentos cargados de emocion y de balance personal. Para muchos contratistas agricolas, sin embargo, esas fechas coinciden con etapas criticas del ciclo productivo: cosecha de trigo y siembra de soja y maiz. El inevitable cruce entre calendario festivo y calendario agronomico obliga a numerosos prestadores de servicios y a productores a trabajar cuando la mayoria celebra en familia.

Este texto aborda las experiencias de contratistas de distintas regiones. Mas alla de maquinaria, hectareas o tecnologia, se centra en las emociones, las costumbres y la forma en que resuelven las fiestas mientras cumplen con la tarea. Sus testimonios muestran una mezcla de pasion por el trabajo, resignacion y estrategias para mitigar la distancia.

Franco Torresi, de Bustinza, Santa Fe, tercera generacion en Servicios Agropecuarios Don Luis, relata que lleva mas de 20 anos pasando las fiestas fuera de casa. En diciembre perdio el cumpleanos de su hija mayor y muchas reuniones familiares posteriores. Actualmente cosechan a 900 kilometros de su hogar, en Aparicio, cerca de Tres Arroyos. Confiesa que extrana las rutinas simples: el mate con su mujer, salir con sus hijas, el asado con amigos. Aun asi, insiste en que hacer lo que le gusta le resulta un privilegio y que trabaja tambien por su familia. Para el, Navidad es mas sentimental que Ano Nuevo: piensa en la familia, en las pequenas cosas que se pierden y a veces se emociona, pero acepta la situacion porque la cosecha de fina obliga a estar en el campo.

Angel De Angeli, de Entre Rios, cuenta una historia similar: eligio muy joven manejar la cosechadora y desde entonces no paro. Recuerda haber pasado muchas fiestas en la casilla, incluso a los 16 anos, comiendo un guiso recalentado una noche de Nochevieja. Con los anos, las casillas mejoraron en confort, pero la ausencia de la familia se mantiene como la principal carencia. Si hoy tuviera que trabajar lejos, intentaria llevar a su familia porque las fechas tienen un peso sentimental mayor. De Angeli destaca, ademas, ventajas productivas de la epoca: dias largos y menos problemas de humedad, lo que acelera las labores en comparacion con otono.

Marian Finochio, contratista con base en Salto y tercera generacion familiar, pasa las fiestas habitualmente en Adolfo Gonzalez Chaves, a varios cientos de kilometros. Dice que, con el tiempo, uno se acostumbra a estar “un poco bajon”, pero que hay momentos de risa y pequenas celebraciones que alivian la nostalgia. Ella presta atencion a la cocina de la casilla y decora con ramas y pinos para que el ambiente sea mas festivo. Marian no descarta dejar la maquina algun dia, pero por ahora no reclama: valora el vinculo con la actividad y la herencia familiar.

Pablo Canello, que desde hace mas de 25 anos trabaja en Orense, entre Tres Arroyos y Necochea, y vive en San Vicente, Santa Fe, coincide en la anoranza por la familia y los amigos. Sin embargo, la gente de las zonas costeras suele ofrecer hospitalidad a los equipos y el clima nocturno mas fresco ayuda a descansar. Canello reconoce que, pese a la costumbre, le gustaria algun dia poder compartir las fiestas en casa.

Mariano Ostan senala que el tiempo hace que la distancia pese cada vez mas. Ademas de las fiestas, se pierde egresos y reuniones de fin de ano, y tampoco esta en sus propios cumpleanos. Agradece el apoyo de su pareja y admite que cada ano “pesa un poco mas”, aunque la satisfaccion de trabajar en lo que le gusta sigue presente. Trata de encontrar soluciones para no perder por completo ciertos momentos familiares, por ejemplo, intentando volver a tiempo para saludos y cenas.

Juan Angel Tanzi, de Ascension, recuerda su juventud llevando equipos muy lejos, a Necochea, y como en aquel entonces el esfuerzo valia la pena por las condiciones de trabajo y la posibilidad de ingresos. Con los anos la perspectiva cambia: ahora, con nietos, observa que el tiempo pasa rapido. Aun asi, en algunas temporadas pudo llevar a su familia al sur y alquilar un lugar cerca de la playa para que compartieran parte de la experiencia, lo que atenuo el desarraigo.

Adrian Pizi, con base en la zona Salto-Pergamino, compara la actividad con profesiones de servicio publico: medicos o policias tambien deben trabajar en fechas senaladas. Para el, la principal perdida es no ver la cara de los chicos abriendo regalos o no poder abrazar a los seres queridos en Ano Nuevo. Reconoce que, como actividad esencial, la cosecha debe realizarse, pero admite que sentirse apartado cuando todos festejan no es lo mismo.

Omar Perez, que por lo general trabaja mas cerca de su casa, extrana la pileta y la frescura ante los calores de la cosecha. Relata que a veces los dias se confunden y se pierde la nocion de la fecha; en varias ocasiones procuro llevar a su familia al campo el 25 para compartir la jornada laboral y la comida.

La comida es un elemento central de las celebraciones en la casilla. Torresi menciona lechon para Navidad y asado para Ano Nuevo como opciones comunes; se busca un lugar para prender fuego, pero con precauciones por el riesgo de incendios. Se permite alguna bebida y se procura que todos puedan ducharse y compartir la mesa, pues muchos equipos forman una familia de trabajo. Marian Finochio prepara platos pensados para el equipo: pionono salado, torre de panqueques, tablas de fiambres, bondiola casera, cordero o carne asada y postre Balcarce. Canello y Pizi coinciden en que lechon, cordero, pollo o algun corte vacuno son habituales y que la celebracion suele ser sencilla: musica, brindis y descanso porque al dia siguiente se trabaja. De Angeli recuerda las comidas del norte -cabritos o cabrillas- preparadas con lena de quebracho, platos que llaman al disfrute nocturno y que al dia siguiente se consumen frios mientras se retoma la jornada.

En suma, estos relatos muestran una profesion que exige disponibilidad en fechas familiares. Los contratistas aceptan la tension entre pasion y ausencia; muchos encuentran formas de mitigarla, ya sea trayendo familiares cuando es posible, detallando la comida, decorando la casilla o compartiendo la cercania entre companeros. La clave que aparece en todos los testimonios es la identidad: trabajar en la cosecha no es solo una ocupacion, es parte de una historia personal y familiar que se vive con orgullo, aunque con costo emocional en determinadas fechas.

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