La oportunidad que nadie está viendo en el norte argentino: faltan frigoríficos en Santiago del Estero

Santiago del Estero tiene potencial ganadero pero solo un frigorífico exportador. Un dirigente de La Libertad Avanza con amplia experiencia en el sector productivo advierte que allí hay una gran oportunidad de inversión.

Santiago del Estero es una de las provincias ganaderas más importantes del norte argentino, pero enfrenta una paradoja que comienza a generar preocupación dentro del sector agropecuario. Mientras la producción de hacienda crece y el potencial productivo sigue expandiéndose, la infraestructura industrial para procesar carne permanece extremadamente limitada.

En diálogo con Palabra de Campo, Tomás Figueroa —presidente de La Libertad Avanza en la provincia— planteó con claridad el problema: Santiago del Estero tiene condiciones para ampliar su producción ganadera, pero casi no cuenta con frigoríficos habilitados para exportar. Tomas Figueroa – Titular de La …

“Tenemos apenas tres frigoríficos en toda la provincia y solo uno está habilitado para exportación”, explicó. Para el dirigente, esa limitación representa al mismo tiempo un cuello de botella para la cadena productiva y una oportunidad de inversión todavía poco explorada en el norte argentino.

Una provincia ganadera con poco desarrollo industrial

La ganadería forma parte central de la economía santiagueña desde hace décadas, aunque el desarrollo industrial no acompañó el crecimiento de la producción primaria. La falta de frigoríficos limita la posibilidad de agregar valor localmente y obliga a muchos productores a trasladar su hacienda a otras provincias.

El stock ganadero de Santiago del Estero ronda 1,1 millones de cabezas, una cifra que, según explicó Figueroa, prácticamente no ha cambiado desde 2007. Ese dato, lejos de reflejar un techo productivo, muestra el amplio margen que todavía tiene la actividad para expandirse.

“Estamos hablando del mismo stock que teníamos hace casi veinte años. Eso significa que el crecimiento que puede venir es enorme”, sostuvo.

En los últimos años, además, cambiaron las condiciones productivas. La incorporación de nuevas tecnologías agrícolas permitió mejorar los sistemas de alimentación del rodeo, combinando pasturas, cultivos forrajeros y maíz para la recría.

Ese esquema productivo favorece sistemas ganaderos más intensivos y permite terminar los animales con mayor peso. “Hoy conviene llevar los animales hasta unos 380 kilos porque el precio del ganado lo permite”, explicó.

El problema logístico que encarece la cadena cárnica

La falta de frigoríficos genera un problema adicional para los productores: gran parte de la hacienda debe ser trasladada a otras provincias para su faena. En muchos casos, los animales se envían a Córdoba, lo que implica un recorrido de cientos de kilómetros y un aumento significativo de los costos logísticos.

Transportar ganado vivo no solo incrementa el costo del flete, sino que también implica riesgos para los animales y pérdidas económicas para los productores. “Cuando se transporta hacienda siempre existe el riesgo de lesiones o estrés en los animales. Además se está trasladando peso vivo que después no se convierte completamente en carne”, señaló.

Para Figueroa, la instalación de nuevos frigoríficos en la provincia podría cambiar de manera significativa la ecuación económica del negocio ganadero. “Una provincia ganadera como Santiago del Estero necesita más industria frigorífica”, insistió.

Un potencial productivo que va más allá de la ganadería

El desarrollo agropecuario de Santiago del Estero no se limita únicamente a la ganadería. En los últimos años, la provincia también consolidó su crecimiento en varios cultivos estratégicos.

Uno de ellos es el maíz. En campañas favorables, la producción provincial llegó a alcanzar cerca de cinco millones de toneladas, posicionando a Santiago del Estero entre las principales regiones productoras del país.

También creció la superficie de alfalfa, con alrededor de 30.000 hectáreas, destinada en gran parte a abastecer otras provincias ganaderas e incluso algunos mercados externos.

El algodón, por su parte, sigue siendo una actividad relevante para el norte argentino. Según Figueroa, los cambios en el mercado internacional podrían abrir nuevas oportunidades para los productores locales.

Algunos países tradicionalmente productores están reduciendo su superficie de algodón para priorizar cultivos alimentarios, lo que podría favorecer a regiones productivas de América Latina.

Riego e infraestructura, las claves para el crecimiento

Más allá del potencial productivo, el dirigente considera que el verdadero salto económico dependerá de mejorar la infraestructura rural.

Uno de los puntos centrales es la recuperación de los sistemas de riego vinculados al río Dulce, que décadas atrás permitían irrigar unas 120.000 hectáreas en el corredor productivo entre La Banda y Fernández.

Actualmente esa superficie se redujo aproximadamente a la mitad, lo que limita el desarrollo de cultivos intensivos y el crecimiento de las economías regionales.

Si se recuperara ese sistema y se modernizara la infraestructura hídrica, el impacto económico podría ser muy significativo.

“Solo en esa región el producto bruto provincial podría aumentar en unos 4.500 millones de dólares”, estimó.

Un contexto global que abre oportunidades para Argentina

Figueroa también planteó una visión más amplia sobre el rol que puede ocupar Argentina en el escenario internacional. Según su análisis, la creciente demanda global de alimentos y energía coloca al país en una posición estratégica.

“Argentina va a ser uno de los países que va a ayudar a abastecer alimentos al mundo”, afirmó.

En ese contexto, regiones productivas del norte argentino como Santiago del Estero podrían tener un papel clave en la expansión de la producción agropecuaria y en el aumento de las exportaciones.

Una oportunidad que depende de decisiones políticas

Para Figueroa, el crecimiento productivo de Santiago del Estero dependerá de inversiones en infraestructura, agroindustria y logística, pero también de decisiones políticas que permitan aprovechar el nuevo escenario económico que vive el país.

El dirigente sostuvo que el contexto nacional comienza a abrir oportunidades para el sector agropecuario y para las economías regionales, especialmente con las políticas económicas impulsadas por el gobierno de Javier Milei, orientadas a reducir trabas regulatorias y favorecer las exportaciones.

Sin embargo, advirtió que ese escenario favorable podría desperdiciarse si las provincias no acompañan con reformas e inversiones que permitan potenciar el desarrollo productivo.

“Santiago del Estero tiene todo para crecer: tierra, producción, potencial ganadero y agrícola. Lo que falta es infraestructura y una política provincial que acompañe ese desarrollo”, sostuvo.

Según su mirada, la falta de frigoríficos, la escasa infraestructura vial rural y el deterioro de los sistemas de riego reflejan una deuda histórica de gestión que todavía limita el crecimiento de la provincia.

Mientras el mercado internacional demanda cada vez más alimentos y Argentina busca posicionarse como proveedor global, el desafío para Santiago del Estero será decidir si aprovecha ese momento o si continúa postergando inversiones clave para su desarrollo.

Porque, en definitiva, la oportunidad productiva está sobre la mesa. La pregunta que queda abierta es si la provincia logrará transformarla en desarrollo o si seguirá viendo cómo otras regiones capturan las inversiones que hoy el mercado empieza a buscar en el norte argentino.

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