La recaudación volvió a caer: bajan impuestos ligados al comercio y se disparan los de importación

No es sorprendente, claro: las compras al exterior siguen por encima de los u$s7.000 millones mensuales, alentadas por un tipo de cambio que todavía se percibe atrasado por buena parte del mercado.

La recaudación impositiva de noviembre se asemeja a una foto de la economía argentina actual: mientras la mayoría de los rubros registra una caída en términos reales -descontada la inflación-, el sector que lidera las subas es el de derechos de importación.

Hablando en plata, los impuestos por importación explican ahora un 4% del total de la recaudación, mientras que las retenciones a la exportación -que en otros tiempos supieron acercarse al 10%- rondan ahora el 1,5% de la “torta” recaudatoria.

Mientras que, en el sentido inverso, las retenciones a las exportaciones dejaron pocos pesos en la caja de ARCA. En parte, esto es el resultado del adelantamiento de exportaciones agrícolas en septiembre, en medio del “tax holiday” para el campo. Pero, además, la propia situación cambiaria desestimula las ventas.

Es decir, el gobierno está avisando que la caída real no fue el 8,6% que se refleja en los números, sino de solo un 1,5%.

El comunicado oficial se encargó de aclarar que, en realidad, la recaudación no fue tan mala como parece a primera vista, porque la comparación contra noviembre del año pasado está distorsionada por una serie de ingresos excepcionales. Así, frente a una inflación de 31%, lo recaudado por ARCA se incrementó un flojo 19,7% anual, pero si se le restan a noviembre 2024 los ingresos excepcionales, entonces la suba habría sido de 29%.

En cuanto a los impuestos considerados como indicadores de la actividad, las cifras también son elocuentes. El IVA que recauda la DGI -por excelencia el tributo ligado al comercio- registró una merma de 5% interanual.

La foto del estancamiento

Pero, aun teniendo en cuenta esa explicación oficial, las cifras de la recaudación no dejan mucho espacio para el optimismo. Porque incluso cuando se compara con los números de hace un mes, correspondientes a octubre, también se registra una caída de 3,5% en términos reales.

Mientras tanto, los tributos recaudados por el sistema de seguridad social -que están relacionados con el nivel de empleo y salario- tuvieron una caída de 1%. Aunque la baja es pequeña, el dato llama la atención porque en los meses anteriores se venía registrando una mejora real en los aportes patronales y personales a la Anses.

Es un dato que muestra concordancia con el debate sobre la actividad económica, con un EMAE que marcó un incremento de 5% interanual mientras que, al mismo tiempo, se registraba una caída real en las ventas de los shopping centers y supermercados.

Y también se destacó el impuesto a los combustibles, que tuvo un incremento real de 17% y ya representa un 3% del ingreso tributario.

Cuarta caída consecutiva

Entre los impuestos que acompañan relativamente el ritmo inflacionario se ubica Ganancias, un tributo que aporta el 20% de toda la recaudación.

En otras palabras, si el superávit fiscal depende más del recorte de gasto público que del aumento en la recaudación impositiva, se podría llegar pronto a un límite político para la aplicación de la “motosierra”. Eso deja la alternativa de una mayor presión tributaria, lo cual podría agravar el sesgo recesivo de la industria y la construcción, lo cual realimentaría la misma tendencia.

Lo cierto es que la recaudación de noviembre marcó la cuarta merma interanual consecutiva, lo cual lleva a los analistas a plantearse si esta situación es una fase pasajera o si ya se trata de una tendencia estructural.

El otro rubro que viene soportando la “motosierra” es el de los salarios de los empleados estatales, que volvió a caer en términos interanuales por novena vez consecutiva. Esta vez, el recorte fue de 7,2% real. Según una estimación de la consultora SBS, ese proceso ha llevado a que el rubro salarial cayera desde un 2,7% del PBI a un 2,2% en lo que va de la gestión Milei.

La motosierra sigue activa

Como ha sido la tónica de los últimos meses, el mayor peso de los recortes estuvo en los subsidios a los servicios públicos, en particular a la energía y al transporte. Ese rubro tuvo en octubre una merma de 3,2% real. Y todo indica que el gobierno tratará de profundizar esa política, dado que aun después de los aumentos tarifarios, estos subsidios representan un 1% del PBI.

La situación se caldeó aun más con la noticia de que el gobierno prepara un nuevo recorte de 10% en la nómina de los empleados de la administración central.

Aun así, este rubro sigue siendo el tercer mayor renglón del presupuesto nacional -luego de jubilaciones y asistencia social- representando un 12% del gasto primario total.

No resulta de extrañar, en consecuencia, que sean los sindicatos de empleados públicos los que estén liderando las movilizaciones de protesta contra la agenda de reformas del gobierno, en particular en los planos laboral y tributario. El reciente intercambio de acusaciones entre la agremiación ATE y la ministra Patricia Bullrich da la pauta del límite político que puede haber para la continuidad de esa política.

spot_img
MAS NOTICIAS
spot_img

Most Popular