Buenos Aires, 25 marzo (NA) – La compraventa de inmuebles en la Ciudad de Buenos Aires cayó casi 17% en febrero respecto de enero, aunque tuvo un alza del 14,2% con relación al mismo mes de 2025, informó el Colegio de Escribanos.
En febrero de 2026 se registró una baja interanual del 16,9%, con un total de 3.567 escrituras de compraventa. El monto total de las transacciones ascendió a $618.179 millones.
En la comparación mensual, las operaciones mostraron una leve recuperación: crecieron 4,2% respecto de enero de 2026, cuando se habían registrado 3.423 escrituras.
El monto promedio por operación fue de $173.305.037, equivalente a unos u$s120.764 al tipo de cambio oficial promedio. Este valor se incrementó 37,4% interanual en pesos y 4,05% en dólares.
En febrero se contabilizaron 592 escrituras formalizadas con hipoteca, lo que representó una caída del 38,6% respecto del mismo mes del año pasado. Esto equivale al 16,6% del total de las compraventas.
“Luego de varios años de crecimiento sostenido, en este 2026 seguramente nos encontraremos con bajas interanuales, como vienen mostrando los últimos informes”, señaló la presidenta del Colegio de Escribanos porteño, Magdalena Tato, según supo la Agencia Noticias Argentinas.
La titular explicó que la importancia del crédito hipotecario es un dato clave para el dinamismo del mercado inmobiliario: “esta merma interanual hipotecaria del 38% impacta directamente en el mercado”.
La dirigente observó que “el crédito no solo impulsa y multiplica las operaciones, sino que permite que más familias accedan a la vivienda. Por eso es un factor fundamental, y cuando el mercado lo ofrece la gente lo toma como forma de financiación. En ese sentido, es alentador que comiencen a aparecer líneas con tasas preferenciales, que vuelven a generar expectativas”.
En 2025, el mercado inmobiliario de la Ciudad de Buenos Aires mostró una fuerte recuperación, con un total de 69.461 escrituras, lo que representó un crecimiento interanual del 26,8%, uno de los mejores desempeños de las últimas décadas.
Ese repunte estuvo impulsado principalmente por la reaparición del crédito hipotecario, una mayor estabilidad macroeconómica y mejores expectativas, que dinamizaron la demanda durante gran parte del año.
No obstante, hacia fines de 2025 comenzó a evidenciarse una desaceleración por la suba de tasas, el endurecimiento de las condiciones de acceso al crédito y un menor dinamismo del financiamiento, factores que empezaron a impactar en la actividad.
Los créditos UVA empiezan a abaratarse en línea con una inflación que, si bien aún se mantiene alta, muestra cierta desaceleración.
Aunque los niveles siguen siendo elevados en términos históricos, la baja de tasas ya comienza a reactivar consultas y operaciones: al menos cuatro entidades colocaron recientemente líneas con tasas por debajo del 10%, lo que podría impulsar nuevas demandas de crédito.
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