Cuando faltan apenas dos semanas para el 9 de enero, fecha en la que la Argentina deberá pagar US$4.200 millones -de los cuales US$3.700 millones corresponden a bonistas privados– todavía persisten las dudas respecto de cómo hará el equipo económico para hacerse de los dólares que le faltan para cumplir con ese compromiso.
La decisión del ministro de Economía, Luis Caputo, de “ir eliminando la dependencia de Wall Street” dejó al Gobierno argentino con un menú acotado de opciones para afrontar los próximos vencimientos de deuda.





