El crecimiento de Latinoamérica y el Caribe se encamina a ser más débil que en 2025 y se ubicaría de nuevo por debajo del 3%.
Latinoamérica y el Caribe extendería el próximo año un ciclo de bajo crecimiento del cual no ha logrado salir, con solo unos pocos países destacándose por encima del promedio, según una revisión de las más recientes proyecciones de organismos como el Banco Mundial, Cepal, FMI y OCDE.
El próximo año también estará marcado por las dudas por el rumbo de la política monetaria.
La región recibirá 2026 en medio de las presiones inflacionarias y fiscales, un consumo debilitado, baja productividad e incertidumbre política en algunos mercados.
De fondo, se escuchará aún el ruido provocado por la guerra arancelaria y las imprevisibles políticas arancelarias de Donald Trump.
“Latinoamérica y el Caribe llega a 2026 condicionados por tres frenos estructurales. El primero es fiscal: muchos gobiernos operan con deudas más caras, escaso espacio para invertir y presiones sociales que limitan cualquier impulso contracíclico”, dijo a Bloomberg Línea Paula Chaves, analista de mercados de la firma HFM.
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En su opinión, la región aún carece de infraestructura digital, regulación moderna y capital humano suficiente para absorberla plenamente.
El segundo freno estructural es el rezago en productividad y tecnología, justo cuando la economía global acelera en inteligencia artificial.
Y en tercera instancia se refiere a un consumo interno debilitado por una inflación que, aunque ha bajado, “permanece más rígida que en otras regiones debido al encarecimiento de servicios, alimentos y transporte”, junto a tasas reales aún elevadas que frenan el crédito y moderan el gasto de los hogares”.
Según la analista, la región debe avanzar hacia una cultura empresarial orientada de manera explícita a la productividad, la innovación y la adopción tecnológica. “Sin un salto en productividad, tanto pública como privada, será difícil sostener un crecimiento capaz de aprovechar el nuevo ciclo global”.
Economías que se destacarían
Las previsiones de crecimiento para Latinoamérica y el Caribe son tibias y reflejan el actual momento de incertidumbre de la economía global.
A estos frenos se suma un desafío de gobernanza, representado en la necesidad urgente de mejorar la eficiencia del gasto público, reducir el déficit, controlar el crecimiento de la deuda y combatir la corrupción, “que actúa como una fuga permanente de recursos y un desincentivo para la inversión”, según Chaves. “Sin estos pilares, cualquier oportunidad externa pierde profundidad”.
Las grandes economías regionales no se destacarían precisamente por liderar el crecimiento regional, sino que han vuelto a ceder el protagonismo a otros países como Guyana, que tiene una previsión excepcional en medio del ‘boom’ petrolero.
El crecimiento regional no será uniforme el próximo año.
Entre tanto, para 2026 sus proyecciones de crecimiento van desde un 22,4% a un 24%, según la respectiva fuente.
Las proyecciones para el crecimiento de Guyana en 2025 se mueven entre un 11,8% (Banco Mundial) y un 12,1% (Cepal).
“Argentina conserva un potencial de sorpresa positiva condicionado estrictamente a su credibilidad económica y a su disciplina fiscal”, dice Chaves.
Según el Banco Mundial, después de Guyana, el país que más crecería en 2025 sería Argentina (4,6%), lo que marcaría una recuperación tras el estancamiento sufrido en 2024.
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Después de estos países vienen Paraguay (4,2%), San Vicente y las Granadinas (4%), Panamá y Guatemala (3,9%) y Costa Rica (3,6%).
Un caso llamativo para el próximo año es el de Venezuela, al que la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) le otorgó una proyección de crecimiento del 6% en 2025 y del 3% en el 2026.
En 2026, después de Guyana, el Banco Mundial cree que los mejores desempeños se registrarán en República Dominicana (4,3%), Panamá (4,1%), Argentina (4%), Paraguay y Guatemala (3,7%), Surinam (3,4%), Nicaragua (3%), San Vicente y las Granadinas (2,9%) y Colombia (2,7%).
El bajo crecimiento en Latinoamérica refleja, en parte, “un entorno externo que ofrece un apoyo limitado, caracterizado por un enfriamiento de la economía mundial, la caída de los precios de las materias primas y una mayor incertidumbre”, según el Banco Mundial.
Proyecciones de crecimiento de Latinoamérica
Banco Mundial
A comienzos de octubre, el Banco Mundial (BM) ajustó al alza sus proyecciones de crecimiento para Latinoamérica y el Caribe frente a su informe de abril, hasta un 2,3% en 2025 y un 2,5% en 2026, aunque de cualquier forma será el ritmo más lento entre las regiones del mundo.
Estas cifras representan una ligera mejora respecto al informe de julio, pero confirman que la región no logra recuperar el dinamismo prepandémico.
FMI
El Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que el crecimiento de América Latina y el Caribe será del 2,4% en 2025 y de 2,3% en 2026.
Cepal
Ya a finales de octubre, la Cepal ajustó al alza proyecciones de crecimiento para 2025 en la región, desde el 2,2% proyectado en agosto al 2,4% del nuevo informe.
El informe señala que “la previsión para 2025 se revisa al alza en 0,4 puntos porcentuales con respecto a abril, debido a menores aranceles para la mayoría de los países de la región y a datos entrantes más sólidos de lo esperado”.
Según la Cepal, de concretarse esta estimación, serían cuatro años en que la región crecería a tasas de alrededor de 2,3%, , con lo que el promedio del crecimiento del PIB regional para el período 2017 – 2026 sería de 1,6%.
Para el próximo año aún espera que la economía regional se expanda un 2,3%.— CEPAL (@cepal_onu) October 25, 2025
OCDE
La OCDE recortó en diciembre su previsión de crecimiento para Argentina y mejoró la de Brasil para este 2025, mientras que México tendrá una expansión mínima del PIB este año, según su último informe económico.
🔆NUEVO 🔆
La #CEPAL actualizó sus proyecciones de crecimiento económico 📊para los países de #AméricaLatina y el #Caribe en 2025 y 2026.
Para 2026, se mantiene sin cambios la proyección regional en 2,3%. De concretarse esta estimación, serían cuatro años en que la región… pic.twitter.com/bqUV6t9Rwj
La OCDE también rebajó su proyección de crecimiento para Argentina del próximo año del 4,3% al 3%, antes de repuntar de nuevo hasta el 3,9% en 2027.
La previsión para Argentina es que su economía crezca un 4,2% en 2025 (en septiembre la OCDE preveía que crecería un 4,5%) desde una caída del 1,9% en 2024.
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Para Brasil, la mayor economía de América Latina, la previsión pasó del 2,3% estimado en septiembre al 2,4% para el 2025, con la demanda interna como motor principal.
México, la segunda mayor economía de la región, se mantendría rezagado con un crecimiento de apenas el 0,7% en el 2025, levemente inferior frente al 0,8% esperado en el reporte pasado.
En 2026, espera que la economía de Brasil crezca un 1,7% (la mantuvo sin cambios) y en 2027 estima una expansión del PIB del 2,2%.
¿Una ventana para América Latina?
La analista Paula Chaves observa el inicio de un nuevo macrociclo global, un patrón que suele repetirse cada 10 a 12 años y en el que los mercados emergentes y las materias primas se valorizan de forma simultánea.
La economía mexicana repuntaría en 2026 con una expansión del PIB del 1,2% (antes esperaba un 1,3%) y en el 2027 del 1,7%.
“En el pasado, este patrón solía darse en oposición al desempeño de las bolsas desarrolladas”, expresó Chaves. “Sin embargo, hoy ocurre algo inusual: tanto los mercados tecnológicos como los emergentes y los commodities avanzan al mismo tiempo”.
A diferencia de episodios anteriores, este ciclo coincide ahora con el buen desempeño de las bolsas desarrolladas.
En este contexto, Chaves dice que América Latina encara 2026 con oportunidades concretas.
El alza del cobre, la plata y el litio avanza en paralelo a un mercado estadounidense todavía robusto, impulsado por la expansión de la inteligencia artificial y por la expectativa de que la Reserva Federal flexibilice su política monetaria en 2026.
Entre tanto, Brasil aporta estabilidad desde su agroindustria y su mercado interno.
La analista de mercados de HFM considera que México encuentra soporte en su integración manufacturera con Estados Unidos.
La transición energética mantiene elevada la demanda de minerales estratégicos, lo que refuerza el papel de Chile y Perú.
Costa Rica, Panamá y República Dominicana forman un triángulo competitivo basado en logística, innovación y servicios.
En paralelo, la adopción de inteligencia artificial en sectores como banca, comercio, salud y logística podría impulsar la productividad regional, siempre que exista un marco institucional adecuado.
Además, ofrece a Argentina una ventana de recuperación si logra estabilizar su economía.
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El turismo —sobre todo en el Caribe— consolida su aporte como motor económico, favorecido por el trabajo remoto y las estancias prolongadas.
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