La lechería argentina atraviesa un momento paradójico en 2026, con una producción en niveles récord pero con dificultades para sostener los precios. El crecimiento acelerado del último año dejó en evidencia límites estructurales en la cadena y reabrió el debate sobre consumo y exportaciones.
En diálogo con Palabra de Campo por Radio Splendid, el productor y director de Infortambo, Alejandro Sammartino, trazó un diagnóstico preciso sobre la situación actual y planteó los ejes que podrían ordenar el sector en el corto y mediano plazo.
Un récord productivo que superó todas las previsiones
El año 2025 marcó un punto de inflexión para la lechería argentina con un crecimiento que sorprendió incluso a los analistas más optimistas. La producción aumentó un 10%, muy por encima del 6% que se proyectaba inicialmente.
Este salto productivo permitió recuperar lo perdido durante 2024, afectado por la sequía y los malos precios, pero además llevó al sector a niveles cercanos a su techo histórico. La combinación de mejores condiciones climáticas y disponibilidad de alimentos fue determinante para ese resultado.
El problema no fue producir más, sino qué hacer con ese volumen adicional de leche.
Sobreoferta, consumo débil y presión sobre los precios
El crecimiento de la producción no encontró una demanda capaz de acompañarlo, especialmente en el mercado interno. La economía argentina aún no muestra señales firmes de recuperación y el consumo de lácteos sigue deprimido.
Ante este escenario, gran parte del excedente se canalizó hacia la exportación, que también alcanzó niveles récord. Sin embargo, ese desvío no logró compensar completamente la sobreoferta y terminó impactando en los precios.
Los valores mayoristas, especialmente en plazas de referencia como Villa María, permanecieron prácticamente sin cambios durante un año. Esta situación impidió que la cadena recomusiera márgenes y trasladó la presión directamente al productor.
El precio de la leche pasó de unos 40 centavos de dólar en 2025 a niveles actuales de 32-33 centavos, evidenciando una caída significativa en términos reales.
El mercado ajusta y redefine el equilibrio
El escenario actual refleja un ajuste clásico entre oferta y demanda, donde el exceso de producción termina impactando en los precios. Este comportamiento responde a la lógica de mercado que históricamente regula los ciclos agroindustriales.

En esa línea, Sammartino remite al enfoque de :contentReference[oaicite:1]{index=1}, donde la dinámica de mercado tiende a corregir desequilibrios sin necesidad de intervención directa. La caída de precios aparece como la consecuencia natural de una oferta que creció por encima de la demanda.
La discusión ya no pasa por producir más o menos, sino por cómo generar demanda para sostener ese crecimiento.
La clave: recuperar consumo y abrir nuevos mercados
Para el director de Infortambo, el futuro de la lechería argentina depende de dos motores principales que hoy no están funcionando a pleno. El primero es el mercado interno, donde existe un amplio margen de recuperación del consumo.
En ese sentido, plantea la necesidad de implementar un programa nacional de leche escolar que fomente la ingesta desde edades tempranas. Este tipo de políticas, ampliamente utilizadas en países desarrollados, no solo aumentan la demanda sino que generan hábitos de consumo sostenidos.
El segundo eje es el frente exportador, donde la Argentina todavía depende en gran medida de mercados tradicionales como Brasil. Para Sammartino, el desafío pasa por diversificar destinos y avanzar en acuerdos comerciales estratégicos.
Países como Japón, Corea, China, Australia e Indonesia representan oportunidades concretas para exportar lácteos con mayor valor agregado.
Financiamiento y reconversión: el factor decisivo
El desarrollo del sector también depende de la capacidad de inversión tanto de productores como de la industria. La modernización y la expansión exportadora requieren acceso a financiamiento competitivo.
En este punto, Sammartino destacó el rol de los bancos públicos que hoy ofrecen líneas de crédito a largo plazo y tasas bajas en dólares. Estas herramientas permiten encarar procesos de reconversión que antes resultaban inviables.
El acceso a financiamiento a cinco años con tasas inferiores al 5% en dólares abre una ventana concreta para transformar la estructura productiva.
Una oportunidad abierta para la lechería argentina
La lechería argentina se encuentra en un momento bisagra donde el desafío ya no es crecer, sino sostener ese crecimiento en un contexto de mercado más exigente. La producción demostró su potencial, pero la demanda aún no acompaña.
El escenario global ofrece oportunidades claras, pero exige estrategia, inversión y apertura comercial. Al mismo tiempo, el mercado interno sigue siendo clave para absorber volumen y estabilizar la cadena.
El futuro del sector dependerá de su capacidad para transformar este récord productivo en desarrollo sostenido y competitivo.





