Una gremial de productores del norte de la Argentina emitio un duro comunicado en el marco del debate sobre la actualizacion de la Ley de Semillas y la posible adhesion al convenio internacional UPOV 91. La entidad en cuestion es la Asociacion Civil de Productores Agricolas y Ganaderos del Norte (Apronor), creada hace una decada tras un conflicto con la Sociedad Rural de Tucuman y con influencias politicas locales de aquel momento. Hoy representa principalmente a productores de Tucuman y tambien a agricultores de Salta, Santiago del Estero y Catamarca.
El presidente de Apronor, Hugo Meloni, ratifico ante medios especializados el contenido del comunicado, titulado “Cartelizacion de produccion de semillas en Argentina”. En ese escrito, la organizacion cuestiona la postura de funcionarios nacionales que atribuyen el estancamiento en los volumenes de produccion a la ausencia de una nueva Ley de Semillas y promueven la adhesion del pais a UPOV 91. Apronor sostiene que esta afirmacion es inexacta y advierte que algunos ministros y funcionarios estan difundiendo argumentos que confunden a la opinion publica.
Los productores del norte senalan que la verdadera razon del debil crecimiento productivo no es la regulacion de semillas, sino el efecto de impuestos y derechos de exportacion (DEX, retenciones) que, segun su vision, vienen perjudicando a los productores desde hace anos y empobreciendo las economias regionales. En ese sentido, pidieron al ministro involucrado que no favorezca, en sus palabras, a “unos pocos con RIGI” a costa de perjudicar a muchos con retenciones.
Apronor recurre ademas al ejemplo brasileno para reforzar su postura. Resalta que Brasil mejoro significativamente su productividad agricola en la ultima decada sin adherir a UPOV 91, manteniendose bajo las normas de UPOV 78, que permiten el uso propio de semillas por parte de los agricultores. Segun la asociacion, el sector agropecuario de Brasil paso del 18% al 25% del PBI en diez anos y duplico la produccion de granos, alcanzando records impulsados principalmente por soja y maiz. Ese crecimiento, subrayan, se dio sin derechos de exportacion y bajo un marco regulatorio distinto al que promueven algunos sectores en la Argentina.
En su comunicado Apronor tambien critica la composicion del organismo estatal encargado de regular el sector de semillas. Senalan que varias autoridades provienen de empresas semilleras y que algunos funcionarios son abogados sin formacion especifica en produccion agricola. La gremial sugiere que esa cercania entre reguladores y semilleros levanta dudas sobre a quienes se dirigen las posibles sanciones: cartas documento, juicios y multas podrian terminar aplicandose de manera selectiva, afirman.
En materia tecnica, Apronor hace distinciones entre cultivos alogamos y autogamos. Para cultivos como el maiz, que se produce mayoritariamente a traves de hibridos y en los cuales la genetica representa un costo significativo para el productor, la asociacion denuncia la aparente falta de atencion de los organismos del Estado frente a problemas sanitarios concretos. En particular, mencionan que en el Norte existe un complejo de enfermedades, entre ellas el achaparramiento del maiz, y que se comercializan hibridos sensibles a esta enfermedad a precios de mercado. La queja es que, en estos casos, se permite el libre mercado sin controles que protejan al productor, lo que puede llevar a perdidas economicas y quebrantos.
En los cultivos autogamos, como la soja, el trigo o el garbanzo, Apronor describe una situacion distinta: acusan a la autoridad de aplicacion de ser inflexible y de aplicar sanciones contra el uso propio de semillas por parte de los agricultores. Denuncian envios de cartas documento, multas millonarias y resoluciones con efecto retroactivo, medidas que la asociacion considera inconstitucionales y que, segun su lectura, parecen influenciadas por los intereses de las asociaciones que agrupan a los semilleros, como ASA. En ese contexto, advierten a los productores sobre la posibilidad de una perdida de derechos historicos: “Durante muchos anos conservamos nuestras semillas y alimentamos a la humanidad entera; ahora sentimos que se intenta avanzar sobre ese ejercicio de uso propio”.
El comunicado llama a la alerta colectiva y acusa al gobierno de actuar en silencio o con complicidad, aplicando mecanismos de coercion que afectan a los productores. Al mismo tiempo, Apronor reconoce que dentro del sector semillero hay distintos actores, algunos de los cuales colaboran con los agricultores y no tendrian la capacidad ni la intencion de impulsar un conjunto de normativas gravosas. No obstante, la asociacion sostiene que los beneficiarios principales de ciertos cambios regulatorios y de mercado serian pocos, incluyendo a empresas multinacionales, con lo que se profundizaria una concentracion que no favorece al grueso de los productores.
Como conclusion, Apronor plantea que el Estado y algunos semilleros priorizan la recaudacion y la facturacion por sobre la produccion. Esta acusacion cierra el comunicado con una critica politica y una advertencia: los productores deben mantenerse vigilantes frente a iniciativas que, a su juicio, delegan derechos y beneficios a sectores concentrados y dejan desprotegida a la agricultura familiar y regional.
En sintesis, la posicion de Apronor combina sugerencias tecnicas -como la referencia al modelo brasileno bajo UPOV 78 y la preocupacion por enfermedades especificas del maiz- con senalamientos politicos y economicos sobre la influencia de los semilleros y la orientacion de las politicas publicas. La gremial aboga por un enfoque que proteja el uso propio de semillas, evite regulaciones que favorezcan a pocos actores y atienda problemas sanitarios y economicos que, a su entender, explican mejor la falta de crecimiento de la produccion agropecuaria que los cambios en la normativa de obtentores o la adhesion a tratados internacionales.





