Lluvias sin tregua en la región núcleo: hay 1,26 millones de hectáreas de soja en riesgo

El agua cubre la mitad de la provincia de Buenos Aires. Temen pérdidas de rinde y demoras en la siembra de trigo.

Las lluvias no dan tregua en la región núcleo, y el impacto en el agro se agrava día tras día. La cosecha de soja está prácticamente detenida en vastos sectores del norte y oeste bonaerense, donde el exceso de agua ya cubre más del 50% del territorio provincial. A eso se suma la amenaza de nuevas precipitaciones que podrían provocar pérdidas irreversibles en los rendimientos y afectar la campaña fina.

Un informe reciente de la Oficina de Riesgo Agropecuario (ORA) de la Secretaría de Agricultura confirmó que la situación hídrica en Buenos Aires es crítica. La mitad de la provincia presenta excesos hídricos, incluso en zonas donde las lluvias recientes fueron moderadas. El problema radica en la saturación previa de los suelos, que ya venían comprometidos desde las tormentas de marzo.

Según datos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, aún queda 1,26 millones de hectáreas con soja sin cosechar. En el norte de la provincia restan unas 530.000 hectáreas, mientras que en el oeste, donde las lluvias fueron menos intensas pero persistentes, hay otras 730.000 hectáreas en espera de recolección.

Zonas críticas y acumulados extremos

El fenómeno climático golpeó con más fuerza a partidos como Chacabuco, San Antonio de Areco, Chivilcoy y Rojas, donde se relevaron acumulados excepcionales. En Chacabuco se registraron 378 mm, en Rojas 250 mm y en Junín 225 mm, según reportó la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

Un informe oficial advierte que el 50% de Buenos Aires tiene excesos hídricos. La cosecha de soja se frena con más de 1,2 millones de hectáreas en riesgo.

En esos mismos sectores, más de dos tercios de la soja seguían en pie cuando comenzaron las lluvias. El resultado: lotes completamente anegados, máquinas fuera de circulación y caminos rurales intransitables. “Ha sido un fenómeno muy fuerte”, afirmó Cristian Russo, jefe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la BCR.

Desde la GEA advierten que “la duración del agua es crítica”. Cuanto más tarde en escurrirse el exceso hídrico, mayores serán las pérdidas por deterioro de calidad, desgrane y caída de plantas. También alertaron sobre la posibilidad de nuevos eventos en las próximas jornadas, lo que mantendría la actividad paralizada en muchos distritos.

La demora se agrava y crece el temor a pérdidas

En el oeste bonaerense, si bien las precipitaciones no fueron tan intensas como en el norte, la cosecha ya venía con un retraso interanual del 14,7 puntos porcentuales por las lluvias de marzo. Ahora, las nuevas tormentas ponen en riesgo el cumplimiento de los plazos óptimos para levantar el cultivo.

La Bolsa porteña indicó que si persisten las condiciones actuales, se podrían generar pérdidas importantes en soja. En algunos casos, los lotes no llegarán a trillarse por completo si no se recupera rápidamente la transitabilidad y si el grano pierde condiciones comerciales por la humedad.

En cuanto al maíz, la situación es algo más estable. En el norte bonaerense, el avance de cosecha ronda el 90%, con unas 120.000 hectáreas pendientes, mayoritariamente de planteos tardíos. En el oeste resta más superficie, pero no se esperan mermas significativas por ahora.

Análisis técnico: el rol del paisaje y el drenaje

Desde el INTA Pergamino, el especialista en cultivos Andrés Llovet explicó que los impactos productivos varían según el relieve de cada región. “En zonas onduladas, el escurrimiento fue más rápido. Pero en ambientes más planos, con pendiente mínima, el agua sigue acumulada y sin salida”, detalló.

Un informe oficial advierte que el 50% de Buenos Aires tiene excesos hídricos. La cosecha de soja se frena con más de 1,2 millones de hectáreas en riesgo.
Un informe oficial advierte que el 50% de Buenos Aires tiene excesos hídricos. La cosecha de soja se frena con más de 1,2 millones de hectáreas en riesgo.

Partidos como Bragado, Rojas, 9 de Julio y Chivilcoy enfrentan dificultades severas. En esas áreas, el tipo de paisaje favorece el encharcamiento y retarda la recuperación de los lotes. “Es probable que la superficie a sembrar se reduzca en algunos casos”, advirtió Llovet.

Este dato cobra especial relevancia ante el inicio de la siembra de trigo, previsto para mayo. Llovet anticipó que muchos productores podrían cambiar el planteo hacia ciclos intermedios o cortos si las condiciones se normalizan en junio o julio. Pero también admitió que habrá ambientes que, si persisten las lluvias, quedarán fuera de la campaña fina.

Un escenario incierto y con pronóstico desfavorable

El clima sigue siendo el gran condicionante. “Hoy siguen las lluvias y lloviznas, y mientras no se resuelva este sistema que afecta al sudeste y siga entrando aire húmedo del Atlántico, la situación problemática puede continuar”, advirtió Russo. El patrón atmosférico, que genera lluvias recurrentes, no muestra señales claras de estabilización a corto plazo.

Mientras tanto, la región núcleo continúa bajo monitoreo constante. Las imágenes satelitales y relevamientos de campo serán clave para ajustar estimaciones de área afectada y posibles pérdidas, tanto para soja como para el trigo que aún no se sembró.

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