Como aprovechar oportunidades y tomar decisiones estrategicas en un complejo escenario global dificil

La escalada en Medio Oriente y su traslado a los costos del campo argentino

La prolongacion de las hostilidades en Medio Oriente ha repercutido rapidamente sobre la cadena de costos de la agroindustria argentina, con efectos inmediatos en combustibles y fertilizantes que ya deterioran la rentabilidad de la campana 2025/26 y ponen en riesgo decisiones de siembra para el ciclo 2026/27. Un informe difundido esta semana por la Sociedad Rural Argentina (SRA) registro aumentos significativos: el gasoil grado 2 acumulo una suba del 22% desde el inicio de los enfrentamientos entre actores regionales y potencias externas, mientras que la urea experimento un salto cercano al 42%.

Segun la SRA, el alza del gasoil impacta de forma directa en las tareas de cosecha y en el costo de los fletes. Para la trilla la entidad calcula un incremento aproximado del 3,3% en costos; para el transporte de cargas, el efecto podria ubicarse entre el 6 y el 7%. Estos porcentajes son el resultado de la dependencia logistica del modelo agroexportador argentino: granos que se producen en zonas alejadas deben trasladarse por miles de kilometros hasta puertos del Atlantico, y cuando sube el precio del combustible ese componente de costo crece de forma regresiva sobre la renta del productor.

La SRA advierte ademas que, si el escenario geopolitico se prolonga, el impacto se complejizara en la campana fina 2026/27: al efecto del gasoil se sumaria el incremento sostenido del precio de la urea, un insumo clave para rindes de trigo y maiz. Con las alzas acumuladas hasta ahora, el costo de produccion podria aumentar entre un 9,5% y un 11%, cifra que varia segun la distancia de cada productor al puerto de embarque. Ese agravamiento de costos coincide con un contexto global de mayor volatilidad en los mercados de energia y fertilizantes.

Efectos diferenciados por cultivo y territorio; respuesta estatal parcial

El analisis del impacto territorial muestra que los cultivos mas alejados del litoral portuario sufren la peor parte del incremento en combustible. Para el maiz, la ponderacion del flete en el precio del grano aumenta notablemente con la distancia: en establecimientos situados a mas de 1.100 km del puerto, la relacion del flete paso del 40% al 43%; a 800 km, de 34% a 37%; y en radio de 300 km, de 20% a 21%. Para la soja, de menor sensibilidad relativa al flete, la SRA proyecta subas de un punto porcentual en estas mismas referencias: por ejemplo, de 22 a 23% para 1.100 km. La entidad remarca que este efecto no es homogeneo: depende de la carga tributaria provincial, de costos logisticos locales y del precio que fijen las bocas de expendio para el gasoil.

En este contexto, el Gobierno adopto una medida de alivio parcial y de corto plazo para la agroindustria: la resolucion 79, que autoriza a las refinadoras a elevar los cortes con biocombustibles. Con una correccion tecnica en el aporte de oxigeno de los combustibles, la resolucion permite aumentar el corte de bioetanol en la nafta del orden de 12% a 15% y elevar el corte de biodiesel en el gasoil desde 7,5% hasta 20% en forma voluntaria para las refinadoras. La iniciativa -impulsada por la urgencia de reducir la presion sobre importaciones de combustibles y de contener precios- fue presentada por el sector de biocombustibles como una oportunidad para aumentar la demanda interna de granos y subproductos y para dinamizar la cadena de valor agricola.

Aun asi, analistas y productores senalan que una medida administrativa de este tipo no sustituye una politica de largo plazo. Paises con estructuras productivas afines, como Brasil y Estados Unidos, disponen de marcos regulatorios estables y mandatos de mezcla mas altos que garantizan previsibilidad para inversiones en la industria del etanol y el biodiesel. La ausencia de una ley robusta sobre biocombustibles en Argentina limita la confianza para ampliaciones de capacidad industrial y la integracion de negocios basados en la bioeconomia, algo que algunos sectores reclaman con fuerza.

Reinterpretacion del escenario y efectos esperables en el mercado local

Mas alla del impacto inmediato en los costos de cosecha y flete, el episodio obliga a replantear estrategias de corto y mediano plazo en la produccion agricola y la logistica. Algunas vias de adaptacion y sus implicancias para el mercado local son:

– Recalibracion de la siembra: aumentos persistentes en el precio de fertilizantes y combustibles pueden inducir recortes en el area de trigo, un cereal que necesita aplicacion de urea para sostener rindes competitivos. La reduccion de superficie sembrada implicaria menor oferta domestica y, potencialmente, presiones al alza sobre los precios locales del trigo, con efectos secundarios en la cadena molinera y en los precios de pan y derivados.

– Cambios de cultivo y manejo: productores podrian optar por cultivos menos intensivos en fertilizantes (como pasturas o sistemas de barbecho activo con leguminosas) o ajustar dosis aplicadas mediante tecnologias de agricultura de precision para sostener rentabilidad. Esto podria impulsar demanda de insumos y servicios de precision, pero tambien retrasar inversiones hasta que la volatilidad se modere.

– Mayor demanda interna de granos por biocombustibles: una mezcla mayor de etanol y biodiesel, si se mantiene y se transforma en politica de Estado, aumentaria consistentemente la demanda domestica de maiz y de aceite de soja o de otras oleaginosas destinadas al biodiesel. Esto beneficiaria momentaneamente a los precios internos y a plantas de molienda y destilerias locales, pero podria reducir la disponibilidad de subproductos para exportacion si la industria no compensa con mayor procesamiento.

– Presion sobre la competitividad exportadora: los productores de las zonas mas alejadas veran reducida su renta neta por el mayor peso relativo de los fletes. Si los costos logisticos se sostienen elevados, habra incentivos a invertir en vias alternativas (ferrocarril, mejoras portuarias) o a demandar politicas compensatorias (subsidios logisticos, restituciones selectivas), que abririan debates sobre el uso de recursos fiscales.

– Riesgo inflacionario y efecto sobre las cuentas externas: mayores costos de produccion pueden trasladarse a precios domesticos de alimentos y combustibles, contribuyendo a la inflacion. Un aumento en la mezcla de biocombustibles, en paralelo, puede reducir importaciones de nafta y gasoil, mejorando el balance energetico y liberando divisas, pero ese beneficio dependera de la escala y continuidad de la medida.

– Oportunidad para la bioeconomia: la coyuntura ofrece una oportunidad para consolidar un modelo de negocios integrado que combine cultivos, energia y proteinas animales, promoviendo encadenamientos productivos de mayor valor agregado. Para concretar ese potencial se necesita, empero, estabilidad regulatoria, financiamiento y senales fiscales claras que permitan inversiones en plantas de alcohol, biodiesel y logistica asociada.

Las decisiones que adopten tanto el sector privado como el Estado en las proximas semanas seran determinantes para contener un traslado desordenado de los costos al consumidor y para evitar que la volatilidad externa desemboque en una retraccion de la oferta exportable agricola. En ese marco, la profundizacion de medidas puntuales de alivio y la discusion de una ley de biocombustibles con reglas claras aparecen como alternativas que podrian moderar el impacto en el corto plazo y ofrecer certezas para inversiones en el mediano plazo.

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