Los dólares financieros suben $35 tras la medida del cepo que afecta a ahorristas

Como contrapartida, los dólares financieros operan al alza: el contado con liquidación sube a $1.431 mientras que el MEP asciende a $1.408. Esta suba se dio tras el mediodía del viernes, cuando el Banco Central (BCRA) reinstauró la restricción que impone un plazo de 90 días durante el cual los compradores de dólar oficial no podrán operar con contado con liquidación o MEP y viceversa. ¿Qué implica esto? Que quienes operen con dólar MEP y contado con liqui también quedarán inhabilitados para recurrir al mercado cambiario oficial por el mismo período de 3 meses.

El dólar minorista se vende este viernes 26 de septiembre con una caída de cinco pesos, en $1350, en la pizarra del Banco Nación. En el segmento mayorista, la divisa se negocia con tendencia bajista, a $1331. En el segmento informal, el dólar sube cinco pesos y se vende a $1415.

La medida ya estaba vigente para empresas, pero ahora también para “personas humanas”, es decir, para todos los ahorristas, lo cual en los hechos refleja un claro endurecimiento del cepo cambiario.

Esta medida se suma a la informada una semana atrás, a través de la cual el BCRA había endurecido el cepo al dólar para gerentes y accionistas de financieras y sus familiares, quienes también deberán esperar 90 días para comprar dólares financieros si operaron previamente en el mercado cambiario oficial.

El escenario financiero argentino viene de atravesar una etapa de marcada complejidad, donde las decisiones políticas locales se entrelazan con señales externas que reconfiguran el panorama. La volatilidad cambiaria y la dinámica del riesgo país se ven condicionadas tanto por las acciones del Gobierno como por los movimientos del Tesoro de Estados Unidos, que ha comenzado a jugar un rol más activo en el sostén de la economía nacional. Las expectativas, en este marco, se transformaron en un insumo tan valioso como los propios dólares, ya que la percepción de los inversores sobre el rumbo económico tiene efectos inmediatos en los precios de los activos, en la estabilidad del tipo de cambio y en la confianza generalizada hacia el país.

Con estas medidas se busca ponerle trabas a las operaciones con Dólar MEP y Contado con Liqui (CCL). El Dólar MEP es una forma de comprar dólares en la bolsa: se adquieren bonos en pesos que también cotizan en moneda extranjera y se obtiene la divisa sin recurrir al mercado oficial. Por su parte, el contado con liqui es un mecanismo similar, pero en este caso los bonos o acciones se liquidan en el exterior, o sea que es necesario tener cuenta bancaria fuera del país.

El debate se centra en cómo gestionar las expectativas y en qué medida los actores locales pueden construir credibilidad suficiente para modificar conductas de mercado sin agotar recursos fiscales o reservas. Lo que quedó claro es que los inversores ya no se conforman con declaraciones: esperan consistencia y confianza en cada medida. Y es en ese terreno donde el poder de fuego de Washington y la experiencia de organismos internacionales marcan una diferencia sustancial respecto de la capacidad local.

En las últimas jornadas, las tensiones en el mercado cambiario pusieron a prueba la capacidad de las autoridades argentinas para contener la demanda de divisas. Los anuncios oficiales buscaron transmitir firmeza frente a la dolarización de carteras, pero el mercado exigió más que palabras: demandó señales concretas que no siempre resultaron sostenibles. Mientras tanto, el respaldo de Estados Unidos abrió una nueva etapa en la que la condicionalidad política y económica comienza a marcar los márgenes de maniobra de la Argentina.

Para Moldován, esta decisión deja en evidencia que el apoyo externo no es incondicional, sino que está sujeto a condicionalidades concretas. En este caso, el objetivo es que la Argentina mantenga un tipo de cambio más competitivo, acumule reservas y no deteriore sus cuentas fiscales con beneficios que, en la práctica, resultan difíciles de sostener. El economista advirtió que, tanto por motivos macroeconómicos como por intereses geopolíticos, Estados Unidos empieza a condicionar de manera directa la política cambiaria local.

El giro de Estados Unidos y sus implicancias cambiarias

El economista Pablo Moldován, director de la consultora C-P, señaló que el anuncio del Tesoro norteamericano sobre el fin de la exención impositiva a los productores que liquidan divisas implica un cambio de reglas significativo. A su entender, la medida tiene una doble lectura. Por un lado, evita una baja excesiva del tipo de cambio en medio de un ingreso extraordinario de dólares, situación que podría contradecir los compromisos asumidos con el Fondo Monetario Internacional. Por otro, refleja un interés comercial vinculado a la protección de los productores estadounidenses frente a la competencia argentina.

Moldován subrayó que la condicionalidad no es nueva en la historia argentina, pero la novedad es que el Tesoro norteamericano ya no solo financia, sino que también interviene en la dinámica de expectativas de manera directa, configurando un escenario de mayor dependencia.

El especialista explicó en su cuenta de la red social X que esta etapa marca una limitación a la capacidad del país de diseñar incentivos autónomos a sectores exportadores. Ahora, cualquier medida que choque con los intereses de Washington o del FMI puede ser revisada. La Argentina, de este modo, enfrenta un esquema en el que su margen de maniobra es cada vez más estrecho y depende en gran medida de la voluntad externa.

Para Buteler, el problema radica en que sin confianza previa las palabras pierden valor. El mercado exige señales tangibles, y eso multiplica los costos fiscales cuando los anuncios no resultan creíbles. El especialista destacó que la baja de retenciones fue otro intento de inducir liquidaciones de divisas, aunque esta medida también significó un sacrificio importante de recursos.

Expectativas, credibilidad y costo fiscal

A su turno, Christian Buteler, analista financiero, apuntó que el manejo de expectativas es una de las herramientas más poderosas de la política económica. Desde su visión, las declaraciones del ministro de Economía de que estaba dispuesto a vender hasta el último dólar buscaban alterar la conducta de los inversores. Sin embargo, la falta de credibilidad hizo que el mensaje no surtiera efecto y obligara al Banco Central a desprenderse de 678 millones de dólares para respaldar lo dicho.

Buteler señaló que el alivio actual en el mercado es evidente, con una baja significativa del riesgo país, pero subrayó que los problemas estructurales permanecen. En su visión, se trata de tiempo ganado para encarar reformas, y no de una solución definitiva a las debilidades de la economía real.

El experto analizó -en su cuenta de la red social X- el accionar del Tesoro norteamericano, que con apenas dos posteos en redes sociales se logró modificar la dinámica de los bonos argentinos. La diferencia, según explicó, está en el poder de fuego y en la credibilidad: mientras Estados Unidos puede influir sin desembolsar fondos, Argentina se ve forzada a ejecutar medidas de alto costo para lograr un impacto similar.

El economista resaltó que esta diferencia es central respecto de los programas tradicionales del FMI, que se limitaron a brindar financiamiento precautorio sin incidir de manera directa en la dinámica del mercado. La eventual intervención estadounidense, incluso en forma de amenaza, ya se muestra más poderosa para reducir la percepción de riesgo que los acuerdos previos.

El efecto sobre el riesgo país y la deuda

Moldován indicó que el respaldo de Estados Unidos abre canales de impacto inéditos en el mercado financiero argentino. Según explicó, Washington no solo estaría dispuesto a otorgar préstamos, sino también a comprar bonos en el mercado secundario, estableciendo un piso para las cotizaciones y un techo para el riesgo país. Además, podría participar en licitaciones de deuda, resolviendo problemas de refinanciamiento de corto plazo.

De concretarse este esquema, el país podría acceder a una herramienta inédita en su historia reciente: la posibilidad de estabilizar su deuda a través de la acción directa de un socio estratégico con capacidad de influir sobre la curva de bonos. 

Moldován comparó este esquema con la estrategia aplicada por el Banco Central Europeo en la crisis de deuda de la periferia, donde la combinación de financiamiento e intervenciones directas resultó mucho más efectiva que los programas de asistencia multilaterales. A su entender, esa referencia es clave para entender la magnitud del cambio que enfrenta la Argentina.

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