Los gigantes de Wall Street reordenan sus fichas en Argentina: en qué bonos y acciones invierten

La pregunta que atraviesa cada análisis no es tanto si habrá sobresaltos en el camino, sino si el Gobierno logrará sostener el ancla macro el tiempo suficiente como para habilitar un re rating más profundo de bonos y acciones locales.

En un contexto con volatilidad política pero con señales fiscales que empiezan a consolidarse, los grandes bancos de inversión de Wall Street volvieron a poner la lupa sobre Argentina. Más allá del ruido de corto plazo, los informes coinciden en que el mercado está recalibrando precios en función de un nuevo eje: disciplina fiscal, reformas estructurales y previsibilidad regulatoria.

De cara a 2026, la entidad proyecta un superávit primario de 1,5% del PBI, suficiente para ayudar a cubrir intereses y sostener el equilibrio fiscal. La conclusión es que si el mercado valida que la regla fiscal se mantiene, mejora el riesgo país, se abarata el costo de financiamiento y se amplía el margen para que los activos argentinos sostengan valuaciones más altas. Ese marco es el que habilita que una recomendación accionaria tenga sentido, incluso cuando la coyuntura política genera idas y vueltas en el día a día.

Inversores de Wall Street apuestan por Argentina

Entre los argumentos que más pesan entre los gigantes de Wall Street, JP Morgan insiste con la idea de disciplina fiscal como columna vertebral del cambio de pricing. El banco destaca que enero dejó un superávit primario de 0,3% del PBI y también un superávit financiero aun contemplando el pago de intereses. En su lectura, la mejora se explicó por una recaudación más fuerte asociada a la actividad y por ingresos extraordinarios, mientras el gasto continuó contenido en términos reales, más allá de un repunte puntual en subsidios energéticos.

El informe señala que las provincias son emisores relevantes en el mercado local y que, muchas veces, ofrecen rendimientos superiores a corporativos -ONs-. La contracara es el riesgo específico más importante, el descalce cambiario, ya que buena parte de sus ingresos está en pesos y una porción muy alta de la deuda está en moneda dura. Bank of America subraya que cerca de 90% de la deuda provincial estaría en dólares, lo que vuelve determinante el comportamiento del tipo de cambio real y la capacidad de acceso a divisas.

Bonos provinciales, el foco de Bank of America

En renta fija, Bank of America se mete en el universo sub soberano y pone números. Los bonos provinciales sumarían alrededor de u$s21.000 millones de deuda, con cerca de dos tercios concentrados en títulos internacionales mayormente denominados en dólares. La tesis que mira Wall Street es conocida que las provincias suelen pagar un spread más alto que emisores corporativos comparables, pero esa prima existe por una lista de riesgos que no desaparecen por decreto.

  • Buenos Aires concentra casi la mitad de la deuda total y exhibe mayor vulnerabilidad fiscal.
  • Córdoba, Santa Fe y CABA muestran historiales más sólidos.
  • Provincias petroleras aparecen con respaldo adicional por regalías.

La entidad agrega un matiz que la mejora fiscal reciente del soberano y la caída en rendimientos podrían facilitar el regreso gradual de algunas provincias al mercado internacional. Sin embargo, el riesgo de una devaluación fuerte y la dependencia de transferencias del gobierno nacional siguen presentes. 

En esa radiografía, diferencia perfiles crediticios.

El banco resalta la inclusión de proyectos en el régimen de incentivos RIGI y considera que el nuevo esquema mejora la competitividad del sector, al reducir impuestos corporativos, facilitar el acceso a dólares y mejorar la ecuación de exportación en el tiempo.

Energía y Vaca Muerta 

En renta variable, el sector que concentra mayor consenso es energía, con Vaca Muerta como narrativa central. Bank of America mantiene recomendación comprar sobre Vista Energy (VIST), YPF (YPFD) y Pampa Energía (PAMP). La lectura combina expectativas de inversión con cambios regulatorios que, de sostenerse, podrían mejorar la rentabilidad de proyectos de upstream y fortalecer los flujos de caja de largo plazo.

También deja escrito lo que el mercado no puede ignorar. Los riesgos principales siguen siendo la volatilidad macro, posibles cambios regulatorios y la ejecución operativa. En el escenario actual, la recomendación se apoya en que el balance riesgo retorno luce más atractivo si la mejora de marco institucional se sostiene y si el riesgo soberano sigue aflojando.

El concepto de fondo es que, con reglas más previsibles, se acelera la inversión, aumenta la producción y se consolida un círculo virtuoso de exportaciones energéticas.

El punto que suele gustar a Wall Street es la generación de caja y el bajo apalancamiento. JP Morgan no espera necesariamente un rally inmediato, pero considera que el caso tiene fundamentos para una reacción neutral y un sendero operativo estable hacia adelante.

El acero que JP Morgan y Wells Fargo mantienen en la mira

Dentro del bloque de materiales, JP Morgan sostiene recomendación overweight sobre Ternium (TXR) luego de resultados. El banco señala un EBITDA en línea con el consenso y levemente por encima de su estimación, impulsado por mayores volúmenes en México y en la región sur, además de un aporte positivo del negocio minero. Reconoce que algunos precios realizados fueron menores a lo esperado y que los costos resultaron más altos, pero la compañía proyecta mejora de EBITDA y márgenes en los próximos trimestres, apoyada en mayores envíos y una recuperación gradual de la demanda.

Bancos argentinos el trade que depende

En el sistema financiero, JP Morgan sostiene una visión positiva y recomienda comprar en términos generales. Los bancos quedaron rezagados frente a otros activos locales pese a la baja del riesgo país, por lo que los múltiplos actuales todavía podrían ofrecer espacio para una recuperación si el escenario macro se estabiliza.

En la misma línea, Wells Fargo elevó el precio objetivo de Ternium de u$s30 a u$s34, reforzando la idea de que el papel conserva atractivo aun cuando el frente local se mueva con fuertes oscilaciones.

El informe también deja una advertencia y como, el corto plazo, puede seguir desafiante, en especial por la transición macro y la calidad de cartera en una economía que todavía acomoda precios relativos. Sin embargo, la apuesta es que la continuidad de reformas y una macro más ordenada habiliten un re rating hacia valuaciones más altas.

En nombres concretos, el banco ve atractivos los múltiplos de Grupo Financiero Galicia (GGAL) y Banco Macro (BMA). Proyecta una recuperación gradual de la rentabilidad desde 2026, apoyada en una mejora del margen financiero, una normalización de la morosidad en niveles bajos y una reactivación del crédito en un contexto más estable.

Morgan Stanley marca un ganador claro

En utilities, Morgan Stanley es el que más reordena el mapa ya que el banco adopta una visión más constructiva sobre el sector eléctrico tras la implementación del nuevo marco regulatorio para generación y mejora su recomendación sobre Central Puerto (CEPU) a sobreponderar, con precio objetivo de u$s23 por ADR. La lectura es que la reforma normaliza la rentabilidad del sector y mejora la previsibilidad de flujos con indexación en dólares, además de habilitar precios más altos tanto en el mercado spot como en contratos privados.

En contraste, mantiene una postura más cauta sobre Grupo Supervielle (SUPV), que queda como alternativa con mayor prudencia dentro del sector.

En cambio, mantiene recomendación neutral sobre Pampa Energía (PAMP) por menor exposición directa a generación y también neutral en Edenor (EDN), donde persisten riesgos regulatorios en distribución y hay menor visibilidad de catalizadores de corto plazo.

Morgan Stanley incorpora además un argumento de mediano plazo y un marco más previsible puede destrabar inversión en nueva capacidad, con impacto sobre resultados a varios años. 

Reconoce que el segmento aporta estabilidad en dólares, pero advierte que mayores costos y un entorno macro exigente podrían limitar proyectos y presionar resultados.

En gas, la señal es más fría debido a que Morgan Stanley mantiene underweight sobre Transportadora de Gas del Sur (TGS) y recorta levemente su precio objetivo a u$s28 por ADR desde u$s29 previos, al actualizar supuestos macro y extender la valuación a 2026. Considera que la acción descuenta una normalización tarifaria que todavía no tiene evidencia concreta, en un contexto de riesgo regulatorio y dependencia del negocio de transporte.

En términos de preferencias, la foto queda ordenada de la siguiente manera:

La hoja de ruta que deja Wall Street

El flujo busca activos con historia clara, regulación más defendible o drivers externos que amortigüen el ruido doméstico. Por eso, el centro de la escena lo ocupan energía y materiales, con los bancos como apuesta táctica que depende del riesgo país y del regreso del crédito, y con utilities elegidas de manera quirúrgica según marco regulatorio y visibilidad de caja.

Si esa confianza se deteriora, la pantalla se llena de movimientos bruscos y el capital se vuelve más selectivo. En ese juego, Wall Street ya marcó dónde prefiere pararse cuando el ruido sube.

  • Energía con VIST, YPFD y el seguimiento sobre PAMP
  • Materiales con TXR sostenida por más de una mesa
  • Bancos con mejor tono en GGAL y BMA y cautela en SUPV
  • Utilities con sesgo positivo en CEPU y prudencia en EDN
  • Gas con TGS más relegada por el combo regulatorio

El mensaje de fondo se repite en cada informe: si el ancla fiscal se sostiene y el marco regulatorio gana previsibilidad, el mercado tiende a premiar. 

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