La Exposición Angus de Otoño no solo es un espacio de exhibición genética y comercialización ganadera, sino también una vidriera para proyectos innovadores. Este año, una de las propuestas que llamó la atención fue la de Los Pinos Ham, empresa que certifica carne Angus para el consumo interno. Alan Rueco, referente de la firma, compartió detalles de una apuesta que busca transformar la relación de los argentinos con la carne premium.
“Estamos muy contentos de participar por primera vez. Comenzamos hace casi un año en Mar del Plata, en algunos de los restaurantes más sofisticados de la ciudad. Y ahora ya llevamos varios meses trabajando en el mercado local”, cuenta Rueco. Aunque la certificación Angus no es nueva, su aplicación directa al consumo interno es una iniciativa poco común en un país donde buena parte de los mejores cortes se destinan a la exportación.
Carne Angus certificada para el mercado argentino
La propuesta de Los Pinos Ham gira en torno a un concepto claro: carne de excelencia con trazabilidad garantizada. Rueco explica que el proceso de certificación implica controles minuciosos desde el frigorífico hasta el envasado al vacío. “La gente de Angus Certificado envía inspectores que evalúan desde el tipo de animal hasta el marmoleo, la grasa y la calidad de las medias reses. Solo si cumplen todos los requisitos se consideran aptas para certificación”, detalla.
Este sistema permite garantizar que el cliente reciba un corte con identidad de origen y una calidad diferenciada. “Desde que el animal llega al frigorífico hasta que se embala, hay un seguimiento constante. Eso nos permite diferenciarnos del resto del mercado”, subraya Rueco.
De la gastronomía premium al hogar argentino
En sus primeros pasos, Los Pinos Ham orientó su propuesta al segmento gastronómico de alta gama. “Arrancamos con las parrillas más reconocidas y de a poco la gente también empezó a acercarse a través de WhatsApp e Instagram”, comenta Rueco. Cortes como el T-bone o el ribeye, más conocidos en el exterior que en el consumo diario argentino, comenzaron a despertar curiosidad entre los consumidores locales.
“Muchos me escriben para probar algo nuevo, algo distinto. Y se sorprenden cuando lo prueban, porque no sabían que teníamos esa calidad de carne acá mismo, en el país”, afirma.
Rueco hace un paralelismo con la experiencia europea: “Cuando vas a Europa, un buen churrasco es un lujo. Acá tenemos un producto excepcional al alcance de la mano, pero muchas veces no somos conscientes de eso”.
Ganado exclusivo y alianzas de largo plazo
La calidad de la carne no depende solo del proceso de certificación, sino también del origen del ganado. Los Pinos Ham trabaja con feedlots especializados y productores aliados desde hace más de 15 años. “Comenzamos cuando ese feedlot tenía 500 cabezas, hoy ya tiene 5000, y nos siguen vendiendo en exclusiva”, revela Rueco. El perfil de animal buscado es específico: novillos Angus de entre 300 y 400 kilos, criados en sistemas intensivos que aseguren una carne tierna, jugosa y con buen marmoleo.
Además de esos acuerdos, la firma también compra ganado en pie en el Mercado Agroganadero de Cañuelas, lo que le permite acceder a una oferta variada sin descuidar la calidad. “Tenemos oficinas ahí y compramos tanto en el mercado como directo en el campo”, precisa.
La experiencia en la feria y el vínculo con el consumidor
Durante la exposición, Rueco valoró el contacto directo con consumidores y colegas del sector. “Recién empieza la feria, pero ya se acercaron clientes y conocidos. Estamos invitando a que prueben la carne, que nos digan qué corte les gusta más, qué diferencia notan”, comenta.
La experiencia sensorial sigue siendo clave para captar nuevos clientes. En un país con una larga tradición carnívora, el sabor y la textura siguen marcando la diferencia. Rueco lo sabe, y por eso no duda en invitar a degustar los cortes de la empresa.
Además, ofrece una recomendación fundamental para quienes adquieran sus productos: “Lo ideal es que si la carne estuvo en la heladera, se abra el paquete y se deje que ore un poco antes de cocinarla. Eso realza su color y su sabor. Y si está en el freezer, lo mejor es bajarla a la heladera un día antes, luego abrirla, dejarla que respire y ahí sí, cocinarla”.
Revalorizar el consumo interno con calidad
La estrategia de Los Pinos Ham no busca competir con la carne masiva, sino ofrecer una alternativa de altísima calidad al consumidor local exigente. En un contexto donde muchos cortes premium se exportan, la propuesta apunta a revalorizar lo que se produce en el país para el mercado interno.
Rueco insiste: “Tenemos una carne que está al nivel de cualquier producto gourmet internacional. Está bueno que los argentinos puedan acceder a eso, probarlo y entender la diferencia”.


