domingo 1 febrero 2026

Maíz 2025/26: la genética tardía de Supra Semillas impulsa la estabilidad y marca un nuevo estándar de rendimiento

Con perfiles hídricos óptimos y genética adaptada a cada región, Supra Semillas proyecta una campaña maicera estable y con alto piso productivo pese a las señales de La Niña.

El maíz argentino vuelve a ser protagonista en la campaña 2025/26. Las estimaciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires proyectan una producción nacional de 58 millones de toneladas, una cifra que reafirma el liderazgo del cultivo en la rotación agrícola y su peso en la economía exportadora del país.

Aunque algunas zonas de la región central aún muestran excesos hídricos, el corazón maicero argentino logró implantar gran parte del cultivo temprano a tiempo, aprovechando una ventana climática favorable. Esa base sólida permite ahora planificar la segunda etapa del ciclo, donde entra en juego el maíz tardío, un segmento clave que combina estabilidad, sanidad y adaptabilidad ambiental.

En ese escenario, Supra Semillas, marca de GDM, refuerza su protagonismo con una genética que responde a las nuevas exigencias del productor: asegurar rendimiento aún en contextos variables. Cada híbrido fue diseñado para ofrecer un piso productivo alto y una respuesta progresiva al índice ambiental, lo que permite mantener la competitividad frente a las fluctuaciones del clima.

Genética tardía con foco en estabilidad y sanidad

Nuestra zona tardía se viene perfilando muy bien. Presenta perfiles de suelo con adecuada disponibilidad hídrica, lo que podría amortiguar un efecto de La Niña leve que se está pronosticando para la primera parte de este ciclo tardío”, explica Salvador Incógnito, gerente de Desarrollo de Producto Sur para GDM.

El técnico destaca que el panorama es alentador para el centro-sur y sur bonaerense y el oeste pampeano, regiones que transitarían hacia un escenario de neutralidad climática durante la segunda mitad del ciclo, algo especialmente beneficioso para la etapa de llenado de granos y cosecha.

Según Incógnito, la estrategia de los productores que apuestan al maíz tardío es clara: diversificar riesgos y garantizar estabilidad de rendimiento. “Cuando el productor siembra un híbrido tardío busca asegurar la estabilidad. La genética debe acompañar esa búsqueda con resistencia al vuelco y quebrado, ciclos largos y tolerancia a enfermedades foliares”, detalla.

En ese sentido, la genética de Supra Semillas se apoya en híbridos con gran balance entre ciclo y rinde, como S 3972 VIP3, S 3916 VIP3 y S 13-916 VIP3, que pueden complementarse con materiales de ciclo completo y excelente perfil sanitario, como S 19-120 VIP3. Esta combinación permite alcanzar lotes equilibrados, con alto potencial y estructura agronómica robusta.

Condiciones del norte: lluvias y expectativa de expansión

Mientras el sur se prepara para consolidar rindes altos, el norte argentino atraviesa una etapa de recarga de perfiles que mejora las perspectivas para la siembra tardía. En regiones como Córdoba Norte, el NEA y el NOA, las lluvias de noviembre y diciembre serán determinantes para definir la implantación del cultivo.

Las lluvias registradas hasta ahora en el norte generan una expectativa diferente para el productor pensando en la siembra cercana del maíz”, señala Fernando Guerra, gerente de Desarrollo de Producto Norte para GDM. “Bajo esta condición regional, el maíz vuelve a recuperar mucho espacio en la consideración del productor”.

La flexibilidad genética es clave para estas zonas, donde los ambientes pueden cambiar drásticamente dentro de una misma campaña. “Los planteos defensivos con la genética actual de maíz entregan un excelente estándar de rendimiento y reaccionan en la medida que hay abundancia de recursos”, agrega Guerra. Esa capacidad de respuesta convierte a los híbridos tardíos en una herramienta esencial para mantener el negocio en equilibrio productivo y económico.

La búsqueda de un nuevo estándar de rendimiento

El desarrollo de genética tardía en Supra Semillas no solo apunta a la adaptación ambiental, sino a elevar cada año el piso de rendimiento. Guerra explica que el trabajo de selección se centra en materiales que rindan siempre próximos al índice ambiental, garantizando consistencia entre campañas.

“La idea es que el híbrido sea estable, que responda bien a las variaciones de clima y que, además, mantenga un perfil sanitario sólido”, enfatiza. Y esa mejora continua ya se refleja en los resultados de campo. En los últimos cinco años, la renovación genética del portfolio permitió fortalecer la sanidad de hoja, un aspecto decisivo para el norte argentino, donde la humedad y las altas temperaturas pueden disparar enfermedades foliares.

Para la campaña actual, la mayor humedad ambiental demanda atención en el monitoreo sanitario, pero también representa una oportunidad: los nuevos híbridos toleran mejor las presiones patógenas y sostienen su potencial en escenarios húmedos.

Clima, genética y manejo: los tres ejes de una campaña clave

El contexto climático global para 2025/26 plantea un episodio de La Niña leve en la primera parte del ciclo, con tendencia a neutralidad hacia el verano. Este escenario mixto implica desafíos en la distribución de lluvias, pero también abre margen para el maíz tardío, especialmente en regiones donde los perfiles hídricos se mantienen recargados.

En ese sentido, Incógnito destaca que la genética tardía de Supra se concibe como un “seguro de estabilidad”. “El objetivo es que el productor logre un cultivo sano, con integridad a cosecha, y con la flexibilidad necesaria para adaptarse a condiciones ambientales cambiantes”, resume.

El concepto de índice ambiental progresivo se vuelve central en la estrategia de GDM: cada híbrido se selecciona no solo por su rinde máximo, sino por su capacidad de responder a incrementos graduales de recursos, como agua y radiación. Así, cuando el ambiente mejora, la genética responde.

Supra Semillas: innovación genética al servicio del productor

El enfoque integral de Supra no se limita a ofrecer híbridos competitivos. Cada lanzamiento está acompañado por un trabajo de desarrollo regional, donde el equipo técnico ensaya materiales bajo distintas condiciones de manejo, suelo y clima.

Este modelo permite entregar recomendaciones precisas por ambiente, optimizando la elección del híbrido según la fecha de siembra y el perfil hídrico disponible. “El maíz tardío se ha convertido en una herramienta estratégica de estabilidad dentro del esquema productivo argentino”, sostienen desde la compañía.

La integración de genética, agronomía y datos climáticos convierte a Supra en un actor clave en la evolución del maíz argentino. Con un portfolio amplio y materiales que combinan rendimiento, sanidad y flexibilidad, la marca se posiciona como referente en el nuevo paradigma productivo del país.

Un ciclo que promete estabilidad y evolución

La campaña 2025/26 encuentra al maíz en un punto de equilibrio entre tecnología y ambiente. Con una base genética robusta, un escenario hídrico favorable y una transición climática controlada, el cultivo se prepara para un ciclo de alto potencial.

Los híbridos tardíos de Supra Semillas representan ese equilibrio: genética adaptada, manejo eficiente y estabilidad garantizada. En un contexto donde cada milímetro de lluvia y cada grado térmico cuentan, la innovación genética se convierte en el verdadero factor diferencial.

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