De cara a la próxima campaña, el maíz aparece nuevamente como el cultivo más atractivo para el productor argentino. Así lo explicó Joaquín Lesser, gerente de marketing de Nidera Semillas, en diálogo con Palabra de Campo. “El maíz y el girasol son dos de los principales cultivos que hoy tienen las mayores rentabilidades dentro del mercado. Si nos enfocamos en el maíz, este año ofrece el mejor margen bruto frente a cualquier otra alternativa productiva”, aseguró.
Según Lesser, más allá de los vaivenes climáticos, el cereal mostró una estabilidad destacada en las últimas campañas. “Cuando analizamos los últimos siete ciclos, salvo la campaña 22/23 afectada por la sequía, el maíz viene sosteniendo cerca de 50 millones de toneladas. Es un producto estable en márgenes y superficie, y además es clave para la rotación, lo que lo hace casi necesario dentro del sistema productivo”, remarcó.
La recuperación de área tras la chicharrita
Uno de los grandes temas que marcó la campaña pasada fue la fuerte caída del área de siembra por el impacto de la chicharrita del maíz. Nidera estima que esa pérdida osciló entre el 15% y el 20% del total. Sin embargo, para 2025 el escenario es optimista.
“Nosotros vemos, como mínimo, una recuperación del 80% de la superficie que había caído. Y no descartamos que pueda ser incluso más, porque los factores de rentabilidad y sustentabilidad siguen jugando a favor del maíz”, explicó Lesser.
El gerente de marketing consideró que las condiciones climáticas también acompañan este repunte. “Hoy empezamos una campaña con perfiles de suelo cargados. Eso nos da confianza de que va a ser un buen año para el maíz”, afirmó.
Los nuevos híbridos que marcan tendencia
En este marco, Nidera apuesta fuerte con la presentación de nuevos materiales. Lesser destacó tres híbridos que estarán en el centro de la estrategia de la compañía:
NS 7765 Víptera 3: híbrido de alta tecnología para control de lepidópteros, pensado para siembras tempranas y con potencial de “romper techos de rendimiento”. En los ensayos de INTA Oliveros, superó en casi 1000 kilos por hectárea el promedio ambiental, lo que lo posiciona como un material de referencia.
NS 7624: híbrido recomendado para siembras tardías y especialmente adaptado a zonas del centro y norte del país, con amplia versatilidad para diferentes ambientes.
NS 2223: un híbrido tropical por templado, con buen comportamiento frente al problema del achaparramiento, que todavía genera preocupación en algunas regiones.
“Entendemos que el 7765 es un híbrido que dará mucho que hablar, por su rendimiento y su versatilidad. Y junto con el 7624 y el 2223 tenemos un portafolio que responde a distintas necesidades y zonas del país”, explicó Lesser.
Nuevas fronteras: el maíz hacia el sur
Uno de los puntos más interesantes de la conversación fue la visión de Nidera sobre la expansión del maíz hacia regiones no tradicionales. “Vemos posibilidades concretas de crecimiento en provincias como Río Negro o Mendoza. El maíz es hiperadaptable y podría desarrollarse más en el sur, aunque todavía falta infraestructura, especialmente en lo que respecta al acceso al agua”, señaló Lesser.
Si bien no es hoy un foco prioritario de la empresa, Nidera ya comenzó a trabajar en ensayos de adaptabilidad de híbridos en estas regiones. “Queremos tener datos claros sobre cómo se comportan los materiales en esas condiciones. Si se confirma la adaptabilidad, avanzaremos para ofrecer híbridos que se ajusten a esos ambientes”, adelantó.
Un maíz en expansión con genética de punta
La entrevista con Joaquín Lesser confirma que el maíz 2025 será protagonista indiscutido de la campaña agrícola. Con márgenes positivos, recuperación de área tras la crisis sanitaria y un clima que arranca favorable, el cereal se consolida como el cultivo más rentable y estratégico para la Argentina.
El aporte tecnológico de Nidera, con híbridos como el NS 7765 Víptera 3, aparece como una herramienta decisiva para que los productores puedan capitalizar este contexto. Y, hacia adelante, la posibilidad de expandir el maíz hacia el sur del país abre un nuevo horizonte de desarrollo.
“Este año va a ser muy bueno para el maíz. Vemos recuperación de área, márgenes positivos y perfiles climáticos cargados. Es un escenario ideal para que el productor apueste fuerte al cultivo”, concluyó Lesser.




