Martin Lizaso Bilbao, pionero de la ganaderia, cumple 100 anos y espera nueva mision divina

Martin Lizaso Bilbao, 100 anos: del Angus colorado a un legado ganadero que cruza generaciones

Hay recuerdos que se guardan como una escena detenida en el tiempo. Para Martin Lizaso Bilbao, centenario y referente de la ganaderia argentina, esa postal es la imagen de su padre comprando los primeros animales Angus colorados en el pais, cuando ese pelaje todavia no despertaba entusiasmo entre los criadores. Hoy, a sus 100 anos, esa reminiscencia resume una vida dedicada al trabajo en el campo, a la familia y a una fe profunda que marco decisiones y relaciones.

De Euskadi a la pampa: una saga familiar
La historia de la cabana Lizaso se remonta a la llegada de Francisco “Paco” Lizaso desde el Pais Vasco. Con apenas 15 anos y sin hablar castellano, Paco comenzo trabajando en tareas humildes y muy pronto mostro un impulso emprendedor que sus hijos y nietos continuarian. Fue uno de esos once hijos, Abdon Jose, quien consolido el proyecto familiar: primero en el comercio de lanas y luego asociandose con productores del interior para alquilar y adquirir campos en la provincia de Buenos Aires.

La compra de la estancia “Gure Etxea” en 1936 -“Nuestra casa” en vasco- marco un hito. Desde alli, y a traves de decisiones atentas al mercado, la familia entro en la cria y seleccion del Aberdeen Angus, con un foco que terminaria por especializarse en el Angus colorado, una variante rojiza del clasico Angus negro. La adquisicion de reproductores de pedigree procedentes de rodeos que se liquidaban por la guerra inglesa fue uno de los puntos de partida que permitio desarrollar una linea propia.

Transformar la comercializacion
Los Lizaso no solo criaron animales: aprendieron toda la cadena de valor. Martin recuerda que su padre lo envio al Mercado de Liniers y a los frigorificos para conocer la demanda de la faena y entender “que tipo de animal estaba buscando el mercado”. Esa formacion practica fue clave cuando, en los anos 60, la cabana decidio dar el salto de producir buenos novillos a ofrecer toros reproductores que transmitieran esas cualidades. En 1966 llego el primer remate institucional de la cabana en la Agricola Ganadera de Bonifacio, y desde entonces la venta de reproductores se transformo en una actividad regular.

Aportar datos y genetica: un cambio cultural
Una de las contribuciones mas relevantes de la familia fue incorporar datos geneticos y productivos en los reproductores a la venta, una practica que con el tiempo se generalizo y profesionalizo en la ganaderia argentina. El uso de registros de rendimiento, controles parentales y, mas adelante, evaluaciones geneticas (una tendencia global que hoy incluye herramientas como los EPDs y pruebas moleculares) permitio orientar la seleccion hacia animales con mejor conversion, conformacion carnicera y adaptabilidad.

En torno a la cabana Agromelu -nacida en Daireaux tras el reparto de campos en 1973- la actividad combino la cria con la agricultura y la gestion de remates que llegaron a alcanzar un ritmo de hasta tres por ano. Para mediados de siglo, la cabana vendia cientos de toros por temporada, en un momento en que el Angus colorado comenzaba a ganar terreno dentro del registro de la raza.

Palermo, asociacionismo y reconocimiento
La trayectoria de Lizaso traspaso el campo: en 1986 fue presidente de la Asociacion Argentina de Angus a pesar de cultivar mayormente la variante colorada; fue ademas socio activo de la Sociedad Rural Argentina, director del Banco Nacion, miembro de la Asociacion Cristiana de Dirigentes de Empresas (ACDE) y presidente de Euskal Echea durante mas de 15 anos. Premios como la Excelencia Agropecuaria otorgada por LA NACION y Banco Galicia en 2007 y las cucardas en exposiciones nacionales dan cuenta del reconocimiento publico de una carrera construida a base de coherencia y trabajo sostenido.

La continuidad y el relevo generacional
La historia de la cabana es tambien la de una transmision de pasiones: Martin Facundo, el hijo que crecio “atras de las vacas”, se incorporo en 1987 y reforzo el foco en pedigree y agricultura. Hace mas de una decada Martin (el padre) comenzo a ceder responsabilidades: hoy esta retirado del manejo diario, alquila parte del campo y mantiene la atencion sobre lo esencial y los numeros. Conserva, ademas, la caravana de la vaca numero uno, simbolo de identidad y memoria.

“El consejo de mi padre fue siempre a ser un pintor y no un fotocopiador en la vida; a descubrir mi identidad y a tener pasion por lo que hago”, dice Martin Facundo en la charla familiar. Y recuerda la leccion sobre la palabra: la dura, la noble y la consejera. Para el centenario, esos principios siguen presentes: lealtad, templanza y la capacidad de levantarse tras los reveses.

Perspectivas actuales: genetica, mercado y sostenibilidad
La historia de los Lizaso ilumina varias transformaciones que atraviesa la ganaderia argentina: la profesionalizacion de la cria, la adopcion de herramientas de seleccion y la creciente importancia del dato en la toma de decisiones. En paralelo, la demanda internacional por carne de calidad -con mercados exigentes como la Union Europea y Asia- impulso practicas de trazabilidad, registros y estandares sanitarios que hoy forman parte de la rutina de las cabanas lideres.

Ademas, la agenda contemporanea obliga a integrar sostenibilidad: manejo de pasturas, rotacion de campos, menor huella por kilo de carne producido y adopcion de tecnologias que optimicen recursos. Para muchas cabanas familiares, el desafio es combinar la tradicion con la innovacion para sostener la competitividad y la viabilidad intergeneracional.

Un siglo de fe y familia
Mas alla de los reconocimientos, la centuria de Martin Lizaso Bilbao es la historia de una vida tejida entre la emigracion vasca, la vocacion por el campo y la construccion pausada de una marca y una cabana que perduran. Hoy disfruta de sus hijos, nietos y de su primera bisnieta. Con la serenidad del deber cumplido, confiesa que espera “que Dios me marque ahora cual es mi nueva mision en la vida”.

La narrativa de los Lizaso condensa asi no solo una saga familiar, sino tambien la transformacion de la ganaderia argentina: del arreo y la intuicion a la seleccion basada en datos, de los remates locales a los mercados internacionales, y del trabajo de generacion en generacion a modelos que recuperan la identidad sin renunciar a la modernidad. En ese cruce, la figura de Martin es un punto de referencia que recuerda que, detras de cada cabana, hay personas cuyo proyecto atraviesa tiempo, paisaje y memoria.

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