El crecimiento sostenido de la siembra de girasol en Argentina ya muestra efectos en la cadena agropecuaria. En el congreso Puro Girasol, realizado el 11 de junio en la Sociedad Rural de Trenque Lauquen, representantes de maquinaria agrícola, empresas de drones, entidades financieras y corredores de granos coincidieron en que la mayor producción genera actividad económica en distintos eslabones del sector.
Vendedores de maquinaria señalaron que productores que habían dejado el girasol por la soja están volviendo al cultivo, con expansión incluso en zonas como el valle del río Negro. Ese cambio de dinámica estuvo entre los temas analizados por Martín Tetaz, economista y exdiputado, quien cerró el encuentro y ofreció una lectura del panorama macroeconómico y de las implicancias políticas de las reformas en curso.
Tetaz destacó que el contexto internacional y las decisiones de la Reserva Federal influyen en los mercados de commodities, pero subrayó también un “cambio estructural” en Argentina favoreciendo a los sectores que generan divisas. Previó varias décadas favorables para productores agropecuarios y otros sectores exportadores, como energía y minería.
Sobre el girasol, explicó que la oleaginosa se benefició especialmente de los altos precios internacionales, en parte por el conflicto en Ucrania, y su menor dependencia de insumos como la urea lo hace una opción atractiva. Según Tetaz, el girasol fue el cultivo que más se benefició de las condiciones de precio en el último año.
Respecto a la baja de retenciones implementada por el gobierno de Javier Milei, Tetaz afirmó que el problema estructural del país no eran solo los aranceles a la exportación: durante décadas hubo un sesgo antiexportador combinado con un tipo de cambio desprovisto de lógica, restricciones puntuales a exportaciones y otros instrumentos que limitaban al sector. Señaló que las reformas recientes cuentan con apoyo de sectores del peronismo y de gobernadores, lo que facilita su implementación.
En materia legislativa, Tetaz consideró probable una renovación de la Ley de Semillas, impulsada también por compromisos del acuerdo con Estados Unidos, y señaló que hay consenso para avanzar. Sobre biocombustibles, planteó una postura liberal: permitir mayor participación y no limitar cuotas, aunque advirtió que a mediano y largo plazo el mundo se orienta hacia la electrificación del transporte.
Aunque mencionó la polémica en torno al jefe de Gabinete Manuel Adorni, Tetaz recordó que el gobierno siguió avanzando con iniciativas como la Ley de Glaciares y la reforma de la Ley de Sociedades. Para 2026 mencionó como posibles leyes vinculadas al agro cuestiones de patentes y semillas y la Ley de Sociedades. En cambio, reformas más profundas —una reforma impositiva y la reforma de la carta orgánica del Banco Central que garantice la independencia y elimine instrumentos como retenes y cepos—, según su diagnóstico, quedarían para más adelante (posiblemente 2028). Advirtió que, si no se concretan estas reformas, reaparecerá el riesgo político y la incertidumbre para los productores, con la posibilidad de volver a medidas que afecten las exportaciones y la brecha cambiaria.


