domingo 1 febrero 2026

Como producir mas carne con el mismo rodeo: estrategias forrajeras que definiran la ganaderia futura

La ganaderia argentina frente al desafio forrajero

El stock bovino de la Argentina se mantiene relativamente estable desde hace mas de cincuenta anos: fluctuaciones coyunturales, pero sin un crecimiento estructural que permita aumentar significativamente el volumen de carne producida. Ese estancamiento obliga a mirar mas alla del numero de cabezas: la clave para aumentar la produccion esta en como se producen los animales, principalmente en la calidad y la disponibilidad del forraje.

Eloisa Pimienta, ingeniera agronoma y gerente del area tecnica de Barenbrug, plantea un diagnostico claro: el principal cuello de botella no es genetico ni sanitario, sino forrajero. La recria, etapa que define gran parte del peso final del animal, depende mayoritariamente del campo natural, que presenta estacionalidad marcada, baja ganancia de peso en invierno y gran variabilidad nutricional. Esta combinacion alarga los ciclos productivos, incrementa los dias por animal y limita la produccion de carne por hectarea.

Limitantes del campo natural

El campo natural enfrenta limitaciones concretas:
– Estacionalidad: concentra la produccion de forraje en primavera y verano y casi no produce en invierno, lo que genera baches en la oferta durante el ano.
– Variabilidad nutricional: la calidad del pasto cambia segun la estacion y la composicion botanica, forzando suplementos para mantener niveles productivos.
– Potencial productivo inferior: comparado con pasturas implantadas bien manejadas, el campo natural produce mucho menos biomasa, impidiendo escalar la eficiencia por hectarea.

Estas restricciones significan que, aun sin aumentar el rodeo, la ganaderia puede quedar limitada por la oferta de pasto y su calidad, mas que por la cantidad de animales.

Por que sembrar pasturas mejora la productividad y la sustentabilidad

La siembra de pasturas aportadas o mejoradas no busca simplemente aumentar la carga animal, sino elevar la eficiencia del sistema. Las pasturas bien disenadas -mezclas de gramineas y leguminosas- generan mayor produccion de forraje utilizable, con mejor digestibilidad y contenido proteico. Sus ventajas principales son:

– Aceleracion de la recria: mayores ganancias de peso diario reducen dias al destete o al ingreso a feedlot, mejorando la conversion y disminuyendo costos fijos por animal.
– Mejor distribucion estacional del forraje: combinaciones de especies permiten mitigar baches de oferta y reducir la necesidad de suplementacion.
– Costo del alimento: entre 70% y 80% del costo por kilo producido corresponde al alimento; el pasto bien manejado sigue siendo el insumo mas economico del sistema.
– Impacto en suelo y ambiente: sistemas pastoriles bien manejados pueden mejorar contenidos de carbono, estructura del suelo y resiliencia frente a sequias o excesos hidricos.

La meta no es alcanzar picos aislados de produccion, sino sistemas estables que generen kilos de carne por hectarea ano tras ano.

Resultados productivos alcanzables en recria

Con pasturas perennes y manejo adecuado, la recria deja de ser la etapa lenta que frena la produccion. Indicadores practicos:
– Ganancia de peso individual: promedios de 0,6 a 0,9 kg/cabeza/dia son alcanzables a lo largo del ano en sistemas bien armados; en picos de primavera-verano, con rotacion ajustada y alta oferta, se pueden registrar 0,9 a 1,1 kg/dia.
– Produccion por hectarea: pasturas perennes bien manejadas permiten producir entre 180 y 300 kg de carne/ha/ano; combinadas con verdeos estrategicos ese numero puede subir a 300-500 kg/ha/ano.
– Resultados extremos comprobados: ensayos en la Cuenca del Salado (INTA-Chascomus) bajo pasturas de alto rendimiento y manejo intensivo han mostrado producciones de 500-800 kg/ha/ano.

Estos resultados muestran que, manteniendo el mismo stock, es posible producir mas kilos de carne por hectarea mejorando la base forrajera y el manejo.

Consultas tecnicas y priorizacion productiva

La demanda actual de asesoramiento tecnico se concentra en:
– Sistemas lecheros: buscan reducir costos de alimentacion y mejorar la calidad y estabilidad del forraje para impactar directamente en el margen.
– Recria y ciclo completo en producciones ganaderas: enfoque en elevar kilos por hectarea sin incrementar costos operativos.
– Recuperacion de ambientes marginales: suelos con anegamiento o salinidad requieren especies adaptadas para convertir areas limitantes en productivas.
– Integracion agricultura-ganaderia: los cultivos de cobertura dejaron de ser solo una practica para proteger suelos y ahora se usan como recurso forrajero productivo, optimizando rotaciones y penetracion de pasturas.

La previsibilidad y la eficiencia aparecen como prioridades: los productores buscan soluciones duraderas y no intervenciones coyunturales.

Innovacion varietal y herramientas para la implantacion

La eleccion de especies y materiales es clave para traducir la intensificacion en resultados concretos. Barenbrug y otras empresas desarrollan materiales adaptados a distintos ambientes productivos:
– Especies para ambientes limitantes: agropiros, festucas rusticas, lotus y alfalfas seleccionadas por tolerancia a anegamiento y salinidad.
– Especies para sistemas de mayor tecnologia: la alfalfa, por su alta produccion y calidad; festucas y pastos ovillo para mayor volumen y digestibilidad; diversos raigrases para distintos ciclos.
– Cultivos de servicio y verdeos: cebada y triticale para verdeos multiproposito; cultivos que aportan forraje y mejoran la implantacion de pasturas.
– Tecnologias de semilla: tratamientos como BARPOWER mejoran la implantacion y la uniformidad, buscando pasturas mas persistentes y productivas.

Novedades como variedades de ciclo largo o materiales adaptados permiten extender la oferta de forraje en momentos criticos como la primavera.

Recomendaciones practicas para avanzar

Para productores que quieran mejorar kilos por hectarea sin aumentar cabezas, las acciones prioritarias son:
1. Priorizar la implantacion de pasturas en areas destinadas a recria.
2. Disenar mezclas que equilibren gramineas y leguminosas para mejorar calidad y estabilidad estacional.
3. Implementar manejo forrajero (rotacion de pasturas, control de cargas, fertilizacion) para mantener productividad.
4. Usar verdeos estrategicos y cultivos de cobertura para mejorar oferta en periodos criticos.
5. Seleccionar especies adaptadas a suelos y clima locales, especialmente en areas con anegamiento o salinidad.
6. Medir resultados: kilos por hectarea, ganancias diarias promedio y costos por kilo producido para evaluar retornos.

Conclusion

La Argentina tiene un desafio y una oportunidad: salir de la meseta productiva sin aumentar el rodeo. La via mas directa es mejorar la base forrajera -mas pasto y mejor pasto- y acelerar la recria mediante pasturas implantadas y manejadas con criterios tecnicos. Esto permite producir mas kilos de carne por hectarea, reducir costos de alimentacion y generar sistemas mas estables y sostenibles en el tiempo. El pasto vuelve a ser, entonces, el insumo estrategico para una ganaderia competitiva y de largo plazo.

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