Medio Oriente: trump embiste a la OTAN, “Es un tigre de papel”

Irritado por lo que percibe como una falta de apoyo a la guerra contra Irán, el magnate declaró al Telegraph que la OTAN era un “tigre de papel”. “E incluso el presidente Putin lo sabe”, añadió, en lo que parece ser una clara estocada a Ucrania, el país atacado por Moscú que Europa tendría dificultades para defender por sí sola. Mientras tanto, el Financial Times informa que el inquilino de la Casa Blanca amagó con detener el envío de armas a Kiev si los aliados europeos no se unían a la “Coalición de los Dispuestos” para reabrir el Estrecho de Ormuz.

El enésimo ataque de Washington llega al término de semanas de críticas hacia la Alianza: desde que comenzó la guerra contra Irán, el magnate casi cotidianamente amonestó a los socios europeos, tomando como blanco, sobre todo, al Reino Unido, con el que Estados Unidos mantiene una “relación especial” siempre más en crisis.

Aunque en cierta medida se habituaron al tono, las declaraciones y las provocaciones de Trump, las palabras del comandante en jefe siguen representando un baldazo de agua fría para los aliados europeos. La OTAN es la “alianza militar más eficaz del mundo”, replicó el primer ministro británico, Keir Starmer, defendiéndola con firmeza.

“En términos de seguridad y defensa, obviamente estamos comprometidos a mantener un fuerte vínculo transatlántico, que sigue siendo crucial para nuestra seguridad. Juntos somos más fuertes, y la Alianza es fundamental en esto”, se hizo eco un portavoz de la Comisión Europea. “Es importante mantener la calma. No hay OTAN sin Estados Unidos, pero tampoco hay unos Estados Unidos fuertes sin aliados. Sin nosotros”, observó el viceprimer ministro polaco, Władysław Kosiniak-Kamysz, con Varsovia a la vanguardia de Europa en el enfrentamiento a la amenaza rusa.

En la sede de la OTAN, en Bruselas, predican la “calma” y se recuerdan a sí mismos —según fuentes locales— que Trump no es nuevo en “provocaciones” y que, en cierto modo, la alianza desarrolló una especie de tolerancia hacia él en los últimos meses. Para Mark Rutte, la ventilada retirada de Estados Unidos representa un nuevo desafío que debe afrontarse con extrema cautela. Hasta ahora logró eludir la amenaza y congraciarse con Trump, a pesar de —de acuerdo a las versiones— “irritar” a algunas capitales europeas con su apoyo a la guerra en Irán.

Esta no es la primera vez que el comandante en jefe utiliza un tono despectivo y conmina con el retiro de la OTAN. Lo hizo durante su primer mandato y lo ha vuelto a hacer desde su regreso a la Casa Blanca. Empero, al final siempre se retractó, confirmándose “Taco Trump” (Trump siempre se acobarda), el apodo que se ganó en su segundo mandato por su reputación de siempre ceder.

No obstante, su tono de “intimidación diplomática” —como lo denominó el New York Times— y su reciente vehemencia en medio de la guerra contra Irán levantan sospechas de que esta vez el presidente va en serio. Tras atacar a sus aliados, llamándolos “cobardes” e instándolos a armarse de valor y dirigirse al Estrecho de Ormuz “para obtener su propio petróleo”, el mandatario intensificó aún más su tono. Tiene la intención de expresar claramente a los estadounidenses “disgusto” por la OTAN durante su discurso a la nación, el primero desde el inicio de la guerra contra Irán.

Trump puede contar con su secretario de Estado para contrarrestar la alianza. Estados Unidos tendrá que “reexaminar” su relación con la OTAN una vez terminada la guerra contra Teherán, tronó Marco Rubio. En 2024, cuando era senador, Rubio patrocinó un proyecto de ley, posteriormente aprobado, para prohibir que el presidente estadounidense se retirara unilateralmente de la OTAN.

Ahora, en su nuevo cargo, el secretario de Estado está sembrando dudas sobre la alianza. Los críticos dicen que lo hace para evitar enfadar al presidente, pues está seguro de que Trump carece de los votos necesarios —necesita una mayoría de dos tercios en el Senado o una ley del Congreso— para abandonar la alianza.

A pesar de tener mayoría, el Partido Republicano apoya a la OTAN y está convencido de que el Congreso debe tener un papel central en los asuntos exteriores. Por lo tanto, un intento unilateral de Trump de abandonar la OTAN podría ser una línea roja que incluso los conservadores no podrían cruzar. (ANSA).

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