En 2019, el programa de asistencia técnica de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) licitó la provisión de insectos estériles para el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria de Bolivia, y en ese proceso, la bioplanta de producción de insectos del Iscamen compitió con otros establecimientos internacionales y finalmente resultó adjudicada.
En 2020, a causa de la pandemia de Covid-19 se interrumpieron los envíos, los que se retomaron en febrero de este año.

Además de los envíos a Bolivia, recientemente se completaron despachos a Chile, para combatir esta plaga denominada también como la “mosca de los frutos”.
Actualmente, la bioplanta cuyana posee una capacidad máxima de producción de 700 millones de insectos semanales, con los que provee a oasis productivos de Mendoza y a otras provincias, en especial de la Patagonia.
En este sentido, la reciente inauguración del Centro de Empaque y Distribución de Adulto Frío (Cedaf), en General Alvear, busca ser un nexo estratégico para abastecer a las provincias sureñas.
Tanto la Patagonia, como los oasis Sur y Valle de Uco de Mendoza, son áreas reconocidas internacionalmente como libres de esta plaga y sostenidas fundamentalmente a través de la liberación de machos esterilizados que interrumpen el ciclo biológico de la plaga mosca del Mediterráneo.


