Ganaderia en ascenso: por que cambian los campos de Mendoza
A fines de 2025 y con tendencias confirmadas en 2026, el mapa productivo del sur de Mendoza comienza a mostrar una transformacion palpable: parcelas historicamente dedicadas a la vid y a la horticultura pasan a integrar esquemas ganaderos. La reaparicion de la ganaderia en zonas donde predominaba la vitivinicultura responde a una combinacion de factores economicos, productivos y climaticos, y genera una dinamica de reconversion que ya atrae la atencion de productores, autoridades y asociaciones de raza.
“Me sorprendio la cantidad de productores que eligieron reconvertirse. La rentabilidad y el bajo riesgo que tiene este cultivo los ha llevado a elegirlo por sobre otros mas tradicionales de la provincia”, declaro en noviembre Andres Vavrik, delegado del Ministerio de Produccion en el sur provincial. En la misma linea, referentes de la Asociacion Argentina de Angus destacaron en 2026 la renovacion y expansion de rodeos, y el presidente de la entidad, Amadeo Derito, subrayo que compradores del sur mendocino acuden a remates de toros adaptados a pastoreo.
El ministro de Produccion local, Rodolfo Vargas Arizu, enfatiza que el fenomeno no debe verse como amenaza sino como oportunidad: “Va a quitarle superficie a la uva, pero no es un riesgo, es una virtud”, senalo. Para el funcionario, la mayor diversificacion productiva -que incluiria mayor produccion de pasturas, incorporacion de genetica adaptada y ampliacion de cadenas de valor- mejora la resiliencia economica de las zonas rurales ante cambios de mercado y clima.
Transformaciones productivas: alfalfa, Angus y la reconversion de suelos
La alfalfa reaparece como cultivo de servicio clave en la nueva configuracion: leguminosa forrajera de alta productividad y valor, se utiliza para pastoreo directo, henificacion y fardos exportables. Su adopcion responde a la demanda de alimento para vacunos y a las ventajas agronomicas que ofrece en rotaciones: mejora la estructura del suelo y aporta nitrogeno fijado, lo que puede facilitar la transicion desde monocultivos horticolas o fruticolas hacia sistemas mixtos.
La preferencia por la raza Angus -la mas difundida en el pais- obedece a su adaptabilidad y a la existencia de circuitos comerciales ya consolidados. Segun interlocutores del sector, la incorporacion de toros con genetica orientada a eficiencia y resistencia al pastoreo esta detras de la mayor productividad por hectarea observada en algunas explotaciones.
Detras de estos cambios hay factores estructurales y coyunturales. Entre los primeros, Mendoza es una provincia de clima arido que depende de la gestion del agua y de la infraestructura de riego: decisiones sobre uso del suelo estan necesariamente ligadas a la disponibilidad y costo del recurso hidrico. Entre los segundos, medidas nacionales recientes -citadas por autoridades locales como el lanzamiento del RIGI y del RIMI- intentan modificar marcos regulatorios y de escala para el agro, lo que impulsa a algunos productores a replantear la matriz productiva. En ese escenario, la posibilidad de combinar horticultura, semilla, pasturas y ganaderia aparece como una alternativa mas estable frente a la volatilidad de precios y al riesgo climatico en cultivos intensivos.
La transicion exige inversiones y ajustes tecnicos: estabilizacion de nuevas pasturas, manejo del agua para ganado, logistica para comercializar carne y forraje, y trazabilidad. No es un movimiento homogeneo: algunos productores incorporan ganado como actividad complementaria a vinedos o huertas; otros optan por la reconversion total. Las brechas de escala y de capacidad tecnica determinan que modelo es viable en cada predio.
Impactos en el mercado local: oportunidades y riesgos
La expansion ganadera cambia la matriz productiva y la economia rural: la diversificacion puede elevar los ingresos familiares, reducir la dependencia de un solo cultivo y dar mayor estabilidad estacional. Para la cadena agroindustrial local hay senales de oportunidad: demanda de genetica adaptada, crecimiento en la oferta de forraje y fardos de alfalfa, y potenciales incrementos en faena y abastecimiento de carne para mercados regionales y nacionales.
Sin embargo, la transformacion trae tambien desafios. Primero, la infraestructura: el salto de la produccion primaria a una cadena de valor de carne requiere plantas de faena, frigorificos, transporte refrigerado y canales comerciales consolidados. Si la oferta de ganado crece sin una expansion proporcional de la capacidad industrial, los precios podrian caer o generarse cuellos de botella logisticos. Segundo, el agua: el uso intensivo en pasturas y el aumento de ganado demandan una gestion eficiente del recurso hidrico y pueden agudizar tensiones con cultivos que comparten riego por acequias y canales. Tercero, el cambio laboral y tecnico: la reconversion exige capacitacion en manejo de pasturas, sanidad animal y comercializacion; tambien puede alterar la demanda de mano de obra estacional ligada a la cosecha viticola o horticola.
En terminos ambientales, la integracion ganadera puede ofrecer beneficios -rotaciones que mejoran el carbono del suelo, menor uso de agroquimicos en algunos esquemas-, pero tambien riesgos como compactacion de suelos y manejo inadecuado de estiercoles si no se adoptan buenas practicas. Las politicas publicas y la asistencia tecnica seran claves para orientar procesos de reconversion hacia modelos sostenibles.
Para los productores vitivinicolas y horticolas, la competencia por superficie y agua plantea opciones: intensificar el riego y la calidad para mantener rentabilidad, asociarse con ganaderos en esquemas de pastoreo de servicio, o destinar parcelas marginales a forraje como complemento. El mercado de semillas hibridas y de exportacion, al que el gobierno local aludio como una oportunidad por la tradicion horticola de Mendoza, podria ser una salida de valor agregado si se acompana con inversiones en investigacion y certificacion.
Desde la demanda, la carne argentina mantiene una reputacion favorable en mercados externos, lo que abre una ventana para aumentar exportaciones si la calidad, la inocuidad y la trazabilidad se garantizan. En paralelo, el mercado interno define precios y preferencias; una mayor oferta regional puede mejorar la disponibilidad y presionar precios a la baja si no hay planificacion y coordinacion intersectorial.
Politica y gobernanza tendran un rol definitorio. Programas de incentivo, reglamentaciones sobre uso del agua, infraestructura para faena y asistencia tecnica determinaran si la reconversion se traduce en una mejora sostenida de ingresos rurales o en un ciclo de ajustes donde algunos eslabones queden rezagados. El dialogo entre asociaciones de productores, el Ministerio de Produccion provincial y actores del comercio y la industria sera vital para encauzar inversiones y mitigar impactos sociales y ambientales.
La experiencia de Mendoza ilustra una tendencia mas amplia: regiones con tradicion agricola encuentran en la ganaderia una alternativa estrategica cuando los rendimientos agricolas son bajos o volatiles. En este punto, la decision de productores individuales y las politicas publicas marcaran el ritmo y la calidad de esa transicion, con efectos directos sobre el empleo rural, el uso del agua y la estructura productiva de la provincia. Mientras tanto, los productores, asesores y autoridades deberan ajustar cuentas entre riesgos, costos y oportunidades para que la transformacion contribuya a la competitividad y a la sostenibilidad del agro mendocino.





